ideal.es
Lunes, 16 de enero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO TUS ANUNCIOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
OPINIÓN
EDITORIAL
África olvidada
SE han cumplido seis meses de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de los países más ricos, el G-8, celebrada en el Reino Unido el pasado mes de julio y centrada en la ayuda urgente que necesita África para no sucumbir ante la pobreza. Pasado ese tiempo, no hay visos de que se hagan realidad los compromisos adquiridos por los entonces reunidos en Gleneagles, en el sentido de duplicar las ayudas al continente africano hasta alcanzar los 25.000 millones de dólares en 2010.

Tras la aprobación por Naciones Unidas de los Objetivos del Milenio contra la pobreza, desgraciadamente, las abrumadoras descripciones de los retos a batir son tan frecuentes como los lamentos de los damnificados por el incumplimiento generalizado del acuerdo alcanzado en el organismo supranacional. La situación del África subsahariana resulta particularmente hiriente, pues a la pobreza extrema que endémicamente deben sufrir sus habitantes hay que añadir además tres años seguidos de brutal sequía. La Humanidad se está jugando en aquel continente mucho más que las sacudidas emocionales cada vez que su realidad se coloca ante nuestros ojos, y eso es lo que quieren transmitir personajes como Gates, Clinton o el cantante Bono; pero África continúa agonizando. A diferencia de las regiones pobres de Extremo Oriente, los africanos no han conocido la 'revolución verde' que multiplicó la productividad agrícola en países como la India, las enfermedades -malaria, lepra y variantes o sida- causan verdaderos estragos en una población que, además, afronta un índice de aislamiento geográfico -la mayoría de los países carecen de salida al mar- y de conflictos bélicos elevadísimo. Las cifras sobre el combate a la pobreza son fáciles de calcular, pero no hay voluntad verdadera de cumplirlas. Simplemente si los países donantes cumplieran la promesa de donar el 0,7% del PIB al desarrollo, esto significaría una inversión anual de 70 dólares por africano, frente a los 30 actuales, lo que podría propiciar que mil millones de personas tuviesen una oportunidad de salir de la pobreza en el primer cuarto de este siglo.



Vocento


[an error occurred while processing this directive]