El usuario que se acerca al servicio de víctimas: mujer de mediana edad con estudios primarios

El equipo, junto al jefe de Justicia, Fermín Olvera. /A. AGUILAR
El equipo, junto al jefe de Justicia, Fermín Olvera. / A. AGUILAR

Lesiones de hijos a padres, abusos sexuales a menores y violaciones son otros de los casos que atiende este equipo, que tiene una formación amplia y especializada

YENALIA HUERTAS GRANADA

Susana (nombre ficticio) es una madre de la capital, de unos 50 años, que ha estado sufriendo mucho tiempo las vejaciones y agresiones de uno de sus hijos, adicto a las drogas. El SAVA ha ayudado a esta mujer, primero, a asumir el problema, pues este tipo de violencia familiar clandestina adentra a quien la sufre en una espiral en la que es difícil encontrar la salida. Segundo, le ha orientado a la hora de pedir la ayuda necesaria. En su caso, de momento, ha consistido en una orden de alejamiento.

Susana llegó hasta el SAVA buscando información por internet. Se metió en la web de la Junta de Andalucía y descubrió que había un rincón específico en la Caleta donde encontraría lo que necesitaba: una respuesta especializada e integral que le ayudara a poner fin al infierno que estaba viviendo en casa. No es fácil denunciar a nadie y menos a un hijo.

La mujer llamó y pidió cita. Al día siguiente se presentó en la sede, donde se le dio todo el tiempo del mundo para exponer su suplicio. No quería denunciar y en el SAVA, como señalan, no obligan a nadie a hacerlo. Las juristas le expusieron las posibilidades que tenía a su alcance, antes de derivarla a la psicóloga, que le dio ciertas pautas sobre cómo debía actuar cuando su vástago volviera a las andadas.

Finalmente, Susana, a los dos o tres días de pasar por el SAVA, llamó a la Policía tras sufrir un nuevo episodio violento. Al chico se lo llevaron detenido y se activó todo el protocolo judicial, que culminó en una medida de alejamiento para protegerla. El de esta granadina ha sido uno de los últimos casos de violencia de hijos a padres que han pasado por las oficinas de este servicio. Este tipo de maltrato, que se produce en el ámbito familiar, constituye, según revela la coordinadora del SAVA, Catalina Domínguez, un 3,8% del total de los casos que pasan por sus manos.

Según los datos facilitados por la Junta a IDEAL el 94% de las víctimas que acudieron a este servicio en 2017 en Granada eran mujeres. En cuanto a la tipología de los delitos sufridos, sobresalen las lesiones (36%), seguidas de los ilícitos contra la libertad (17%), contra la Administración de Justicia (6,8) y contra la libertad sexual (3,4%), en los que se incluyen abusos sexuales a menores y violaciones.

El perfil medio de la persona usuaria del Servicio de Asistencia a Víctimas refleja que se trata mayoritariamente de una mujer, de entre 30 y 44 años, soltera, con estudios primarios, en situación de desempleo, con domicilio en la capital y que ha sufrido un delito de lesiones. Por contra, el perfil medio del victimario refleja que es un hombre, de 30 a 44 años, ya que el 92,6% de los presuntos autores del delito que motiva la asistencia al SAVA son de género masculino.

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La mayoría de los asuntos que llegan al SAVA en esta provincia (el 67,6%) son derivados desde los juzgados de Violencia de Género y afectaron en 2017 a un total de 751 personas, casos en los que el 45% de las víctimas tenían entre 30 y 44 años de edad y el 27% entre 18 y 29, mientras que el 46% de ellas estaban en situación de desempleo. En las dependencias del SAVA se atendieron el año pasado, además, a un total de 49 menores de edad, 38 niñas y 11 niños, como víctimas también de delitos.

El balance anual de este servicio refleja, igualmente, que el 80% de las personas atendidas en alguna oficina del SAVA presentaron una denuncia ante la Administración de Justicia por el delito sufrido, según precisa la Junta de Andalucía en un comunicado remitido a este periódico.

Recientemente, las oficinas del SAVA en Granada recibieron la visita de la delegada del Gobierno, Sandra García, quien puso de relieve que la misión de este equipo no es otra que «ofrecer una respuesta especializada e integral a las necesidades específicas de las víctimas de delitos en todos los ámbitos, mediante una intervención de carácter interdisciplinar».

Para ellas, para las integrantes del equipo, el SAVA es sinónimo de comprensión, de inmediata y de acompañamiento. «Estamos aquí para apoyarlas y arroparlas; aquí no juzgamos. No tenemos una varita mágica, pero las víctimas se van mejor, pues aquí pueden 'soltar' su problema sin sentirse cuestionadas», concluyen Catalina Domínguez, Adriana Muñoz, Sandra Serrano e iría Muñoz antes de volver cada una a sus respectivos puestos. No hay tiempo que perder: de media, cada día, llevan a cabo unas 25 intervenciones.

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