«Sí, tengo párkinson, pero trabajo y conduzco mi moto, mi coche y mi bici»

Jacinto Rufián, diagnosticado de párkinson, celebró ayer el día mundial de esa enfermedad trabajando en su fábrica de harina./A. PEÑALVER
Jacinto Rufián, diagnosticado de párkinson, celebró ayer el día mundial de esa enfermedad trabajando en su fábrica de harina. / A. PEÑALVER

3.000 granadinos padecen esa enfermedad neurológica y algunos de ellos, como Jacinto Rufián, se niegan a acobardarse y siguen haciendo vida normal

ÁNGELES PEÑALVERGRANADA

Jacinto Rufián Cervera es uno de los 3.000 granadinos afectados por la enfermedad de Párkinson, un trastorno neurodegenerativo que afecta al sistema nervioso de forma crónica y progresiva y que empieza a dar la cara con rigidez muscular y temblor de manos. A la vez, Jacinto es uno de esos escogidos que afronta la adversidad con coraje y cuando el neurólogo le diagnosticó hace cinco años decidió que iba a seguir trabajando y yendo con su peña ciclista cada fin de semana como si nada hubiera pasado. Y así es.

«Cuando me tiembla mucho la mano para meter datos en el ordenador, me doy una vuelta por la fábrica y realizo otros cometidos. Luego, vuelvo al teclado y sigo con la tarea», explica con naturalidad este técnico molinero de 50 años. Desde que tenía 24 años, Jacinto -un hombre pequeño de hablar pausado y animoso- empezó a trabajar como mozo de almacén en Unión Harinera, empresa de Peligros especializada en la elaboración de harinas de trigo y centeno. En ella ha transcurrido su vida adulta y ahí quiere seguir al frente del control de la producción y de la fábrica, del mantenimiento, de las existencias y de los pedidos, entre otras cosas. Cuenta con orgullo que hace años fue a hacer una formación durante 15 días a Suiza y que ha ido escalando poco a poco en su oficio, del que no se quiere despegar.

«¿Qué hago yo en casa de baja laboral? Podría, pero no quiero vivir sólo pensando en el párkinson. Al principio, cuando te dan la noticia de la enfermedad, la relacionas erróneamente con el alzhéimer, pero si acudes a la asociación de Párkinson de Granada te lo explican todo muy bien y te ayudan muchísimo», abunda este entrañable señor, casado y con dos hijas veinteañeras.

Terapias, los lunes

Los lunes, Jacinto acude tres horas a las terapias en la asociación de pacientes. Allí comparte charlas, entre otros, con Rafael Garrido, un astrofísico granadino, diagnosticado de párkinson hace 17 años, que sigue indagando sobre su visión crítica de la Teoría de la Relatividad y otros aspectos de la Física. El movimiento incontrolable de un dedo gordo de un pie avisó a Rafael de que podía padecer la enfermedad neurodegenerativa. Era párkinson, pero Rafael se propuso convivir con él y seguir ejerciendo su profesión.

A Jacinto, sin embargo, fue el brazo el que se le empezó a quedar «encogido». «Fui al traumatólogo y primero me dijo que era postural. Pero aquello siguió y ya empecé a arrastrar la pierna. Acudí a la médico de cabecera de Pulianas, mi pueblo, y ella me dijo que sospechaba de párkinson. Me derivó al neurólogo, quien en cuanto me vio me dijo: 'O es párkinson o un tumor cerebral y esto seguro de que no es un tumor'». Cuando le llegaron las pruebas médicas con los resultados, Jacinto ya estaba con tratamiento para la rigidez muscular y el temblor.

«Pero a mí no me hace mucho efecto la dopamina. Por eso estoy a la espera de una operación para colocarme en el interior del cráneo unos electrodos que controlan los síntomas más fuertes, como los movimientos involuntarios. A algunos conocidos le han hecho esa cirugía aquí en Granada y les ha funcionado muy bien. Y permite seguir trabajando después de la recuperación», apostilla Jacinto quien, como otros tantos pacientes, empieza a hacerse experto en su enfermedad, su compañera de vida para siempre.

A sus 50 años, este técnico molinero se ha grabado a hierro: «Hay que tranquilizarse, hacer lo que se pueda y no ponerse tantas metas temporales. Hay que vivir el día a día». Para eso, para acabar cada jornada con éxito, se rodea de personas excelentes, como su mujer o su compañero David: «En la empresa, en general, me han ayudado. Y mi familia también. Todos me arropan, pero sin sobreprotegerme». Jacinto se despide contando que conduce coche, moto y bicicleta. «Yo era ciclista con mi peña los Panciverdes y ahora lo soy más si cabe, para evitar que los músculos se atrofien».

La Sociedad Española de Neurología (SEN) anunció ayer que el número de afectados de párkinson se duplicará en 20 años y se triplicará en 2050 por el aumento de la esperanza de vida, los avances diagnósticos y terapéuticos. Los neurólogos explicaron que esta enfermedad es, tras el alzhéimer, el segundo diagnóstico neurológico más frecuente entre los mayores de 65 años. Casos como el de Jacinto son considerados 'extraños' por su juventud, ya que sólo un 15% de los 3.000 afectados en la provincia es menor de 50 años. En concreto, el 2% de los mayores de 65 años y 4% de los mayores de 85 años padecen párkinson.

Los pacientes tardan entre 1 y 3 años en obtener un diagnóstico y los neurólogos señalan que se cree que hasta un 25% de los enfermos tienen en realidad otra enfermedad.

«Aunque el origen de la enfermedad aún se desconoce, al igual que ocurre con la mayoría de enfermedades neurodegenerativas crónicas, se cree que su aparición surge por una combinación de factores de riesgo no modificables, como el envejecimiento o factores genéticos», dijo el coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la SEN, Javier Pagonabarraga. Los especialistas indicaron que entre 5 y 10 años antes del comienzo de los síntomas motores, el mal puede provocar trastornos no relacionados con la motricidad, como son la pérdida de olfato, el trastorno de conducta del sueño REM y la depresión.

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