Los nuevos exámenes 'siguen' sin autobús

Último repaso al examen después de subir en coche, en moto o andando a Psicología. / RAMÓN L. PÉREZ

Las evaluaciones de enero reabren la petición para que la Rober entre al campus de Cartuja el fin de semana | La UGR recuerda «la importancia de también dar cobertura estos días» y el Ayuntamiento expone que está valorando la petición universitaria

A. SÁNCHEZ / A. G. PARRAGRANADA

La primera semana de curso de 2018 para los universitarios no acaba el viernes. El inicio del nuevo periodo de exámenes del primer cuatrimestre a comienzos de enero ha reabierto un debate antiguo en el campus de Cartuja, que se queda sin autobuses cuando comienza el fin de semana. Habitualmente, la ausencia de vehículos los sábados y los domingos tiene una mínima incidencia, pero la situación se agrava cuando comienza la hora de evaluar a los alumnos y para subir a la facultad de Psicología, en lo más alto de la tercera colina de Granada, el transporte público deja a los alumnos en el Paseo de Cartuja, a los pies del campus. Esto implica que en pleno invierno, con el termómetro rozando los cero grados, quien no disponga de una alternativa para subir hasta la facultad tendrá que pasear cuesta arriba durante casi quince minutos para llegar.

Ayer, por ejemplo, los estudiantes de cuarto curso de los grados de Psicología y Logopedia tenían programados exámenes a las nueve de la mañana en su facultad. El ascenso hasta la instalación era, minutos antes de que comenzara la evaluación, un rosario de la aurora entre quienes llegaban en moto, los que eran traídos en coche por familiares o amigos, y los menos afortunados que tuvieron bajarse en el Paseo de Cartuja y subir a golpe de riñón los casi setenta metros de desnivel que separan el comienzo del campus de su cima.

Un grupo de estudiantes que daban el último repaso a su examen explicaron a IDEAL que tres de las cinco muchachas eran usuarias habituales del transporte público para acudir a la facultad. La alternativa, para el día de ayer, fue quedar en el comienzo del campus con una de sus amigas que venía en coche desde un pueblo del área metropolitana para luego subirse las cuatro en el vehículo hasta la facultad. A este grupo se unía minutos después Badr Farak, que recordaba que en vez «de ponernos en el campus en diez minutos en bus, hemos tardado cerca de media hora». Poco después aparecía José Miguel Jiménez, que tampoco pudo utilizar el transporte público porque la conexión de los autobuses era bastante mala y le obligaba a coger el bus desde La Zubia antes de las siete de la mañana. «Me han tenido que traer en coche. Es increíble que no haya autobuses para venir a un examen a las nueve de la mañana», cuenta.

Otra estampa que se pudo ver ayer en Cartuja fue de los familiares que esperaban en sus coches a los alumnos que salían del examen. José, el padre de una estudiante de cuarto curso, esperaba en el aparcamiento que queda bajo la facultad de Psicología a que su hija terminara el examen. «Vivimos en Las Gabias, así que prefiero esperar a que termine el examen aquí en el coche que volver a casa para tener que salir otra vez a las diez».

Sin opciones

En su caso, la situación se complica todavía más, ya que su hija no tiene ninguna opción real para llegar al examen en transporte público. Los sábados el primer autobús desde su pueblo sale a las 07.40 horas y llega a la glorieta de la aviación española pasadas las 08.15. Ahí tiene que coger el U3, que pasa por su parada aproximadamente a las 08.30. El camino en autobús hasta Cartuja dura unos veinte minutos por lo que queda al pie del campus a las 08.50, sólo diez minutos antes del examen, cuando lo normal es tardar unos quince minutos en subir todo el campus hasta Psicología.

Actualmente, las líneas U1 y U2 no operan durante los fines de semana, mientras que la U3, que no tiene un recorrido exclusivamente universitario, no accede al interior del campus, quedándose en el Paseo de Cartuja como las líneas N7, N8 y N9.

La postura de la Universidad de Granada en esta cuestión no ha cambiado. La UGR pide que se cubran durante toda la semana las necesidades de movilidad de su alumnado. El campus de Cartuja es el que tiene más centros universitarios. Ahí se localizan las facultades de Ciencias de la Educación, Farmacia, Psicología, Economía, Documentación y Comunicación, Odontología así como Filosofía y Letras. A estos centros se suman otros científicos como el de Mente y Cerebro o residencias como la Carlos V, además de un colegio mayor. Son sólo algunos ejemplos de los edificios que acogen cada día a miles de universitarios y docentes.

La reivindicación de que los autobuses entren al campus de Cartuja los fines de semana y en otros periodos 'festivos' del año como el verano es antigua. El equipo de gobierno de Pilar Aranda destaca que la UGR querría «poder contar con un servicio de transporte público que cubriera durante toda la semana las necesidades de movilidad de nuestros estudiantes y, en este sentido, se han iniciado conversaciones con la empresa». Esta aspiración, según las fuentes universitarias, es conocida por la Rober desde hace tiempo. «Es importante para dar cobertura a las salas de estudio durante los fines de semana y los exámenes que se celebran algunos sábados, además de a los estudiantes que viven en las residencias que se ubican en el propio campus. Normalmente Rober nos atiende, pero no es una decisión que dependa totalmente de ellos, ya que atiende a un plan diseñado por el Ayuntamiento», detalla la UGR.

El Consistorio de la capital está estudiando la petición de la UGR, pero la concejala de Movilidad, Raquel Ruz, recuerda que todavía se está ajustando el coste anual del servicio de autobuses, muy por encima de lo presupuestado en las últimas cuentas aprobadas, las de 2015, todavía con el PP en el gobierno municipal. Ruz explica que actualmente se ha hecho un esfuerzo con la Universidad, alargando las líneas del Zaidín hasta el campus del PTS y se está valorando su funcionamiento con la puesta en servicio del metro. Con respecto a las líneas de Cartuja durante los fines de semana no hay nada decidido: «Se tiene que ver la demanda con los inspectores que hay en las paradas y cómo se comportan los flujos de pasajeros».

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