El novio de la menor apuñalada dijo en el calabozo que «era más listo de lo que la Policía pensaba»

El espeluznante suceso ocurrió en esta casa de la calle Horno del Cerrillo de Maracena. / Ramón L. Pérez

Su familia declaró que estaba en casa a la hora en la que desapareció la niña, pero dos testigos desmontan esta coartada Lo manifestó a los agentes tras confesar que había quemado la ropa que llevaba puesta

YENALIA HUERTAS

granada. Aunque se negó a prestar declaración en la comisaría, Cristóbal C.A., presunto autor del apuñalamiento de la menor de 14 que fue encontrada gravemente herida en una casa en obras del barrio granadino del Cerrillo de Maracena el pasado 29 de agosto, mantuvo una breve «entrevista» con los agentes estando en los calabozos. Su contenido, recogido en el sumario del caso, es revelador, aunque habrá que esperar al juicio para valorar su validez y alcance como prueba, ya que fueron unas manifestaciones espontáneas realizadas sin la presencia de un abogado. El joven, de 27 años y que continúa en prisión provisional, llegó a decir a la Policía que se había deshecho de las ropas que llevaba la tarde de la brutal agresión.

La entrevista se desarrolló sobre las 12.30 horas del día 30 de agosto. Cristóbal había sido detenido en el domicilio de su familia, en Cenes de la Vega, y conducido a la Jefatura Superior de Policía. Necesitaba un chándal y una camiseta -las prendas que vestía en el momento de su detención le habían sido intervenidas por la Policía Científica-, por lo que solicitó a los agentes que contactasen con sus padres para que se las proporcionaran. Fue en ese momento cuando, al ser preguntado sobre si las ropas que le habían intervenido eran las mismas que llevaba puestas en el momento de suceder los hechos, dijo, «sin dudar», que no eran. A continuación, advirtió a los agentes de que las que buscaban no las iban a encontrar, «ya que se desprendió de ellas el día anterior por la noche, quemándolas y posteriormente deshaciéndose de los restos en un lugar que no iba a decir bajo ningún concepto, ya que era más listo de lo que la Policía pensaba y sabía lo que hacía».

Así lo recoge el expediente judicial de este horrible suceso, al que ha tenido acceso IDEAL. El órgano que se ha hecho cargo de investigarlo es el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 2 de Granada, en el que se incoaron unas diligencias previas a raíz de recibir las actuaciones policiales. Cabe recordar que sobre el investigado pesaba una orden de alejamiento de la menor en vigor desde el 8 de febrero, pues había mantenido una relación sentimental con la niña no consentida por su madre, que lo había denunciado.

Las palabras que Cristóbal pronunció en los calabozos a dos integrantes del Grupo de Homicidios fueron plasmadas con detalle en el informe policial bajo el epígrafe 'Diligencia de entrevista en calabozos con el detenido'. En ella, se explica que el detenido «de forma espontánea» manifestó que lo que había ocurrido entre él y la menor «sólo les incumbía a ellos dos y a nadie más», si bien llegó a decir que la chica «le había hecho sufrir mucho durante las últimas semanas y ahora le había tocado a ella pagar todo el daño que le había causado».

Efectos en su domicilio

Los agentes le preguntaron entonces si en su casa podía haber elementos vinculados con los hechos investigados. La respuesta fue negativa. Detalló que en su cuarto sólo tenía su móvil, «un par de navajas y un bastón gitano, pero que nada de eso estaba relacionado con lo sucedido». Justo en ese instante, zanjó la entrevista. Dijo que ya no quería hablar más «hasta que no lo hiciera con su abogado». En cualquier caso, añadió -siempre según la Policía- «que le daba igual ir a Albolote, pues estaba dispuesto a cumplir con lo que le echaran».

Las navajas a las que el joven se refirió no fueron halladas en su habitación. Los investigadores sospechan que la «propia familia» pudo tratar «de alguna forma de encubrirlo deshaciéndose de esos efectos, con un pensamiento equivocado a tenor de las pruebas recabadas». Y es que el arma con el que se cree que fue atacada la niña, que permaneció 13 horas malherida hasta que unos vecinos la encontraron tras escuchar su petición de auxilio, había aparecido en el escenario de los hechos. Hasta 26 heridas contabilizaron los médicos que la reconocieron, la mitad de ellas en la espalda y otras seis en el torso.

La localización de la menor se produjo pasadas las ocho de la mañana siguiente a su desaparición. Los vecinos que la hallaron declararon como testigos ante la Policía. Uno de ellos, que había bajado a dormir a su salón por el calor, explicó que escuchó a una mujer pedir ayudar de madrugada, pero pensó que era una vecina anciana enferma de Alzheimer cuyas voces solía oír a veces. El otro vecino era el hijo de esa anciana, que se levantó a ponerse unos parches de morfina para los dolores que sufre y también se percató de las voces. En su caso pensó que era la hija de otros moradores del barrio imitando a su madre.

Ambos coincidieron en resaltar el tono apagado con el que la menor emitía su grito de socorro. Al final, uno de ellos, tras volver a escuchar los lamentos, ya sobre las siete de la mañana, decidió salir a la calle, comprobando que procedían de una casa en construcción abandonada, a la que accedió cortando los alambres con unas tenazas. Y allí estaba la niña, tendida. Su rostro se tranquilizó cuando le dijeron que la iban a ayudar, que ya estaba allí la Policía.

Una navaja en un hoyo

La navaja que se cree que fue utilizada en la brutal agresión apareció en la parte trasera de la vivienda. Tenía una longitud de hoja de unos 8 centímetros y canchas de color marrón. El mango medía unos 10 centímetros y la punta estaba ligeramente doblada. Presentaba también un cabello enganchado. Fue hallada «cerrada», en el hoyo destinado a la construcción de la piscina de la casa, ubicada en el número 6 de la calle Horno. Un reportaje fotográfico del frío escenario donde ocurrieron estos terribles hechos está incluido en el sumario. Se trata de un informe preliminar elaborado por el Grupo de Criminalística de la Brigada de Policía Científica. En él se incluyen imágenes de las distintas estancias donde se localizaron restos de sangre y de la camiseta que llevaba la niña.

Sobre las investigaciones realizadas, hay un extremo que llamó la atención de los policías y así lo hicieron constar. Les escamó «la atención, la unanimidad y exactitud mostrada por todos los familiares de Cristóbal» al indicar que el joven estuvo desde las 19.00 horas del día de autos en su domicilio familiar de Cenes de la Vega. Justo a esa hora es cuando se produce la desaparición de la menor, tal y como reflejaba la denuncia que su madre formuló la noche del día 29 viendo que la niña no regresaba.

La niña había contactado por una red social -Instagram- con Cristóbal para verse aquella misma tarde. Estaba en el lugar de trabajo de su madre y le había dicho que iba un momento al coche, pero no volvió. Anocheció y la progenitora, alarmada por su ausencia, decidió llamar a Cristóbal, que le aseguró que no estaban juntos y que no quería saber nada de ella. Esta llamada se produjo diez minutos antes de las 23.00 horas y él llegó a admitirle que le había dicho «de broma» de quedar, pero que al final se había puesto «malo» y se había quedado en casa.

A juicio de los investigadores -las diligencias las han llevado de forma coordinada Homicidios y la UFAM-, los familiares de Cristóbal «eran conocedores de alguna forma» del dato de la hora de la desaparición, «pretendiendo con estas manifestaciones proveerle una coartada a Cristóbal» que lo situara en su casa de Cenes en ese momento, «y por tanto lejos de la escena donde se suceden los hechos».

Sin embargo, dos testigos declararon a la Policía haberse encontrado a Cristóbal caminando sobre las 19.20 horas por la zona de la Estación de Autobuses, «con la cabeza baja y escribiendo con el móvil». Iba sin camiseta y con un pantalón de chándal manchado de sangre «reciente». Llevaba unas deportivas, una bandolera y tenía, según especificaron, «una mancha de sangre en la zona de su axila izquierda y parte interior del bíceps». No le vieron ninguna herida, pero sí apreciaron polvo blanco en sus pantalones. La explicación que ofreció a ambos testigos -conocidos suyos- fue que «venía de trabajar de la casa de un amigo y que se iba andando para Cenes porque no tenía dinero». Sobre la sangre, les dijo que «se había mareado, se había caído y había vomitado sangre».

La Policía es contundente en sus primeras conclusiones. Cree que las intenciones del investigado «estaban claramente encaminadas a acabar con la vida» de la menor, tanto por «el número» de heridas como por su «localización». Además, destaca el hecho de que la abandonase allí «moribunda» toda la noche y no desvelara su paradero a la Guardia Civil cuando acudió a preguntar por ella de madrugada, tras formular su madre la denuncia.

El juez de guardia que mandó a la cárcel de forma preventiva al joven apreció que existían, sin perjuicio de lo que resulte de la instrucción de la causa, tres de los posibles ilícitos observados por la Policía -tentativa de homicidio, quebrantamiento y agresión sexual- y consideró que existían en la causa «motivos bastantes» para creer responsable al detenido. De hecho, en el auto de prisión recogió que la menor llegó a decir a la Policía «con dificultad» que «había sido agredida por Cristóbal pinchándole por todas las partes del cuerpo». También identificó a su «novio» como su presunto agresor ante los vecinos que la ayudaron y ante su madre, que se ha personado en la causa como acusación particular y estará representada por HispaColex Bufete Jurídico . La menor sigue hospitalizada, aunque está evolucionando favorablemente, según las fuentes consultadas, que destacaron la «fortaleza» que está demostrando.

En su estado de WhastApp, según consta en el sumario, el investigado tenía un llamativo mensaje. Decía que no sabía para que tenía la vida si ya no quería ni levantarse, y se despedía con «adiós a todos». El texto, con faltas de ortografía, iba acompañado de emoticonos de llanto, tristeza, dos espadas cruzadas, una rosa marchita y dos ataúdes. El teléfono contra el maltrato es el 016.

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