La 'Nasa' en la azotea

Francisco José Olmo observa la calibración de uno de los instrumentos situados en la azotea del CEAMA. / Jorge Pastor

Científicos monitorizan segundo a segundo el aire de Granada con la tecnología más avanzada | Radiómetros solares y estelares, fotómetros, cámaras de nubes, aetalómetros... los últimos avances para investigar y actuar contra la polución

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

La azotea del Centro Andaluz de Medio Ambiente, a la orilla del Genil, es posiblemente lo más parecido a la NASA que podamos encontrar en Granada. Allí arriba se encuentra la última tecnología para chequear algo tan importante como la calidad del aire que respiramos los granadinos. Una ubicación estratégica, a 690 metros sobre el nivel del mar, cerca de una Circunvalación por la que pasan 140.000 vehículos diarios y una Vega donde se producen unas dos mil quemas de rastrojos, que también es idónea para el desarrollo de investigaciones sobre cuestiones tan inquietantes como el cambio climático. La recogida de datos es constante y las conclusiones, preocupantes. En efecto, la capital y el cinturón metropolitano tienen una de las atmósferas más sucias de España y la transformación de los patrones del clima es, desgraciadamente, mucho más que literatura.

Radiómetros solares y estelares, fotómetros, cámaras de nubes, aetalómetros... instrumentos que han supuesto una inversión superior a los dos millones de euros, financiados con ayudas de la Junta, el Estado y la Unión Europea, y que recaban información de una forma continua, pero también para el estudio de fenómenos concretos. Doce científicos se encargan de analizar y monitorizar todos los resultados. Entre ellos, Francisco José Olmo, catedrático del departamento de Física Aplicada de la Universidad de Granada. ¿Por qué tanta polución en la capital y todos los pueblos del cinturón? Granada, a pesar de ser una ciudad de tamaño medio escasamente industrializada, «soporta una circulación rodada muy intensa, a lo que hay que sumar durante el invierno las calefacciones y las combustiones de biomasa». También se ve muy influida por fuentes de polvo procedentes de Europa, el Mediterráneo y el Norte de África. Factores a los que habría que añadir un quinto tanto o más importante e imposible de controlar, su localización. Nos hallamos en una cuenca natural rodeada de montañas. Esta topografía, bajo condiciones de estabilidad atmosférica o de estancamiento de las masas de aire, favorecen las inversiones térmicas que provocan que, «en ocasiones», la carga de partículas PM10, PM2.5 y ultrafinas y los niveles de NO2 y O3 puedan ser elevados y superen los valores límites establecidos por la UE, «aunque sin llegar en la mayoría de los casos a los umbrales de alerta para la población».

El hollín, un trazador fiable

Las averiguaciones realizadas por el Grupo de Física de la Atmósfera han puesto el foco en el hollín, cuyas concentraciones, más altas o más bajas, permiten anticipar el 'comportamiento' del resto de agentes contaminantes. «Los máximos pueden ser especialmente altos cuando más coches transitan por la mañana o por la tarde», dice Francisco José Olmo. En los últimos años los picos se registran entre las 7:00 y las 10:00 horas y entre las 18:00 y las 21:00 horas. También llama la atención sobre un hecho ciertamente llamativo. «A veces se observan valores inesperados en el interior de los monumentos, lo que puede representar un riesgo para su conservación a largo plazo». «Nuestros estudios -indica el profesor Olmo- también revelan que las emisiones producidas por las quemas en las zonas agrícolas que rodean Granada tienen un gran impacto en la cantidad de hollín».

¿Estamos ante un problema de salud pública en Granada? Pues depende de la cantidad e intensidad de los periodos contaminantes. Los aerosoles atmosféricos y los gases que se producen por las actividades antropogénicas «juegan un papel muy importante en el clima, el medio ambiente y, por tanto, en la salud de las personas». Según Francisco José Olmo, numerosos trabajos epidemiológicos muestran una correlación con enfermedades cardiorrespitarorias, crisis asmáticas bronquiales, tumores y alteraciones en el desarrollo del aparato respiratorio de los niños. También es perjudicial para el medio ambiente, la sociedad, la economía y la cultura.

Urgen por tanto soluciones. Entre las medidas que se pueden adoptar desde el ámbito público, la disminución de la quema de combustibles fósiles procedentes de los automóviles. En la misma línea habría que actuar con las calefacciones y los fuegos en el campo en coyunturas de masas estancadas de aire. Por otra parte, según Francisco José Olmo, sería positivo el examen en tiempo real de la atmósfera mediante las tecnologías adecuadas, «que ya existe en la actualidad, lo que podría ayudarnos también a mejorar nuestra comprensión para arbitrar las mejores soluciones».

Las restricciones de tráfico y la optimización del transporte público en el centro, como la implementación de las Líneas de Alta Capacidad (LAC), «conllevaron una rebaja significativa del hollín, entorno al treinta por ciento». A juicio de Olmo, hay que ir más allá en estas políticas, abarcando áreas más amplias.

Fotos

Vídeos