Un motín en el centro de menores Ganivet acaba con cinco adolescentes detenidos

Imagen del centro Ganivet, ayer poco después del motín y de que la policía detuviera a los menores./IDEAL
Imagen del centro Ganivet, ayer poco después del motín y de que la policía detuviera a los menores. / IDEAL

Un grupo de catorce chavales se sublevó porque no quería cumplir las normas del centro y obligó a subir a la policía para reducirlos

José Ramón Villalba
JOSÉ RAMÓN VILLALBA

La Policía Nacional ha detenido a cinco menores de edad de origen marroquí que lideraron ayer sobre las 11 horas un motín en el centro Ángel Ganivet de primera acogida para adolescentes en situación de desamparo. Los amotinados, según fuentes conocedoras del caso, fueron catorce adolescentes procedentes del reino alauita que se negaron a cumplir con las normas impuestas en el centro y procedieron a romper los cristales de una ventana para acto seguido comenzar a gritar e insultar a los educadores que estaban allí presentes. No hubo que lamentar heridos aunque testigos de la situación comentan que la situación fue muy tensa.

La Policía Nacional se empleó a fondo y envió a más de veinte agentes, de las unidades de Intervención Policial y de Prevención y Reacción que tardaron pocos minutos en hacerse con la situación. La delegación provincial de Salud y Servicios Sociales confirmó ayer a IDEAL la existencia de este motín, aunque recalcó que en ningún momento hubo heridos ni lesiones del personal de este centro.

Justo en el momento del motín, a estos adolescentes les tocaba acudir a un curso de aprendizaje de lengua castellana y después a otra clase de manualidades, a lo cual se negaron y por ello decidieron amotinarse en el vestíbulo del centro. Los menores llevaban pocos días en el Ganivet y responden a un perfil bastante problemático, con adicción al pegamento, y vienen de vivir en la calle durante muchos meses e incluso años, antes de alcanzar la Península Ibérica a través de pateras, polizones en los barcos que unen Motril con el norte de Marruecos o en los bajos de camiones.

Los profesionales de estos centros, así como otros de distintos punto de Andalucía, vienen denunciando desde hace meses la situación que padecen por la avalancha de menores ingresados en estos centros, últimamente saturados, y por los perfiles de adolescentes ingresados: con problemas de salud mental, adicciones al pegamento o explotados sexualmente durante su periplo de vivencia en las calles de Melilla o de Ceuta antes de llegar a la Península. Los profesionales piden centros adecuados para estos menores y no parches como se están colocando para salir del paso de forma temporal.

De esta manera exigen, por un lado, un diálogo con el gobierno de Marruecos para solventar los problemas que están impulsando a los mandatarios alauitas a mirar para otro lado con este importante problema para Andalucía y, por otro lado, habilitar centros específicos para atender a estos menores que llegan a Granada con serios problemas de salud mental. Un ejemplo está en lo ocurrido ayer.

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