Media docena de menores de Granada han sido investigados por presuntas inclinaciones yihadistas

Un despliegue de las fuerzas de seguridad en Granada tras un falso aviso de bomba realizado por un comunicante que se identificó como yihadista. / RAMON L. PEREZ

Un chaval fue encerrado tras manifestar que quería ir a un país en conflicto y otro fue condenado por dibujar a su maestra degollada

Carlos Morán
CARLOS MORÁN

El pasado 17 de agosto, la Policía catalana abatió a tres chicos menores de edad que pretendían acuchillar a los veraneantes que deambulaban por el paseo marítimo de la localidad tarraconense de Cambrils. De los cinco miembros de aquel grupo terrorista -todos fallecieron-, tres no habían cumplido aún los 18 años. Era la prueba de algo que los expertos en materia ya habían apuntado: la juventud puede ser un factor de riesgo a la hora de reclutar y formar yihadistas. La estrecha relación de los adolescentes con Internet y las redes sociales, donde los islamistas acostumbran a echar sus redes de captación, incrementa el peligro.

La propia Fiscalía de Menores de la Audiencia Nacional -que es el tribunal encargado de investigar y enjuiciar a las bandas armadas- incide en su última memoria publicada -la referida a 2016, que salió a la luz precisamente ayer- en la persistencia de los presuntos casos de terrorismo infantil y juvenil. Según el citado documento, de las 22 investigaciones abiertas en la Audiencia Nacional con menores implicados, «quince de ellas están relacionadas con terrorismo yihadista, instruyéndose actualmente algunos expedientes por integración en banda terrorista y habiendo recaído una sentencia contra dos menores por ese delito», refiere la memoria.

Si en 2010, las pesquisas iniciadas por este motivo en el conjunto de España fueron diez, en 2016 alcanzaron las 21, o sea, el doble. Pero es que en 2015 hubo aún más: 28, 21 de las cuales estaban vinculadas a organizaciones criminales como el denominado Estado Islámico.

«Hay que disponer de más fiscales especializados y dedicados a la investigación de estos delitos» Fiscalía de la Audiencia Nacional | Memoria 2016

«Resultan, en cierta medida, inquietantes algunos datos que apunta la Fiscalía de la Audiencia Nacional. El número de diligencias preliminares allí incoadas había sido de diez, en 2010; cuatro, en 2011; cinco, en 2012, de las que escaso número terminaba en expediente (en un procedimiento judicial), unas veces por enaltecimiento del terrorismo o daños o tenencia de explosivos. Sin embargo, en 2015 las diligencias incoadas han sido 28, de las cuales 21 estaban vinculadas al terrorismo yihadista». En 2016 fueron 21 y quince tenían que ver con el terrorismo internacional.

Servicios de información

En Granada también se han dado episodios de este tipo. Afortunadamente, siguen siendo excepcionales, pero, al igual que ocurre en el resto de España, tienden a consolidarse. En concreto, las autoridades han afrontado en la última década en la provincia media docena de casos de presunta radicalización yihadista entre menores de edad. Algunos de ellos son de este mismo año. La buena noticia es que, después de que los servicios de información hicieran su trabajo, no fue necesario trasladar ninguno de estos asuntos a la Fiscalía de Menores de la Audiencia Nacional. En otras palabras, que los indicios no se transformaron en evidencias y fue la justicia ordinaria la que se ocupó de darles respuesta.

En este sentido, un adolescente que había expresado su deseo de viajar a un país extranjero en conflicto acabó encerrado en un centro de internamiento para menores infractores, lo que, a la postre, evitó que intentase cumplir su deseo.

Viñeta criminal

El chico en cuestión estaba en libertad vigilada por la comisión de un delito común, pero no cumplía ninguno de los objetivos educativos y sociales que se le habían impuesto. Y, aparte, insistía constantemente en que quería irse fuera de España no se sabe con qué intenciones.

Entonces fue acusado de quebrantar la medida (la libertad vigilada) y terminó en la celda de un correccional, lo que, de paso, le impidió salir de España, que, a fin de cuentas, era de lo que se trataba. Dicen los expertos que en estos supuestos «más vale prevenir que curar».

Dos menores fueron condenados el año pasado en España por terrorismo yihadista Fiscalía General del Estado | Memoria 2016

Este mismo año también, un adolescente fue condenado por un delito de amenazas después de dibujar durante una clase un atentado terrorista en el que la víctima era su maestra.

El yihadista que aparecía en la viñeta criminal iba provisto de un cinturón de explosivos y había clavado un puñal en el cuello de la mujer.

Atentado en Bélgica

Después de que, como en el caso anterior, los servicios de inteligencia descartasen que el muchacho estuviera integrado en una célula terrorista -o en vías de hacerlo-, la Fiscalía de Menores de Granada pidió para él una pena de doce meses de libertad vigilada «con el contenido» de «apoyo al sistema normativo familiar, seguimiento y apoyo escolar y control del grupo de iguales».

El joven aceptó el castigo sin necesidad de que se celebrase la vista oral del juicio.

El suceso, aunque se juzgó este 2017, había ocurrido en 2016 poco después de que más de una treintena de personas murieran y 300 resultasen heridas en dos atentados yihadistas contra el aeropuerto y la línea de metro de Bruselas, la capital de Bélgica.

250 falsos avisos de bomba

Tras la masacre de la ciudad francesa de Niza, donde un miembro del Estado Islámico asesinó a decenas de personas arrollándolas con un camión antes de ser abatido por la Policía, un comunicante que hablaba con acento árabe y dijo ser un yihadista telefoneó a las fuerzas de seguridad de Granada para advertir de que iba a estallar una bomba en un conocido centro situado en el Área Metropolitana de la capital.

De inmediato, el complejo fue desalojado y el paisaje era muy similar al de un lugar en estado de sitio. El Daesh -que es como también se conoce al Estado Islámico- estaba dando muy duro en Europa y cualquier precaución era poca.

Finalmente, el aviso resultó ser falso, pero ya había una investigación en marcha para tratar de dar con el paradero del 'bromista'. Porque el sospechoso llevaba haciendo de las suyas desde diciembre de 2015, precisamente unas semanas después de los ataques yihadistas de París.

El presunto autor de esas llamadas resultó ser un menor de nacionalidad española que simuló hablar como si fuera originario de un país árabe. En total, habría realizado 250 avisos falsos de bomba.

Los otros tres episodios de este tipo registrados en Granada en la última década son más antiguos. Todos ellos fueron obra de adolescentes que habían cometido otros delitos y, por tanto, estaban siendo objeto de vigilancia o encerrados.

En todas las ocasiones, el procedimiento fue el mismo. La justicia local puso los hechos en conocimiento de los servicios de inteligencia de las fuerzas de seguridad para que indagasen si sólo se trataba de bravatas o había algo más grave detrás. Una vez que comprobaron que no existían riesgos y no era necesario recurrir a la Audiencia Nacional, los casos se solucionaron en Granada.

Fotos

Vídeos