Así marchan las obras en Santa Adela tras cinco semanas de retraso

Obras en Santa Adela. /J. MORALES
Obras en Santa Adela. / J. MORALES

El objetivo es que las obras culminen en otoño y algunas familias empiecen a ocupar las viviendas, para afrontar la demolición de otros bloques

Javier Morales
JAVIER MORALES

Los vecinos del barrio bajo el Nuevo Los Cármenes observan curiosos desde hace unos días el trasiego de camiones, grúas y obreros que trabajan para cimentar el porvenir de una de las zonas más castigadas de la capital. El edificio en el corazón del barrio, que sustituirá a toda una manzana de viviendas que estaban prácticamente en ruinas, empieza a tomar altura tras cinco semanas de pausa a causa de las lluvias y un problema técnico. La tercera fase de Santa Adela queda a la vuelta de la esquina.

Si no hay contratiempos, la edificación podría concluir en otoño, de tal forma que los primeros inquilinos ocupen sus viviendas a finales de año. Son 128 los apartamentos proyectados en esta manzana, más que las familias realojadas en viviendas de alquiler durante las obras. La idea es que, cuando finalice la construcción, las máquinas tiren abajo más edificios, de tal forma que sus inquilinos pasen a habitar el nuevo inmueble junto a los ahora realojados.

Dos grúas y decenas de operarios trabajan en el 'socavón', hasta hace unos días un barrizal que dificultó los trabajos. Ahora, desde las ventanas del centro de salud, frente a la obra, ya se ve la primera planta del sótano. «En noviembre probablemente se puedan empezar a venir aquellos vecinos». Carmen Ariza, portavoz del colectivo de residentes que ha 'peleado' la reforma del barrio, señala a la hilera de casas que habrá que derruir para la siguiente fase de la rehabilitación. «Nos han confirmado que el dinero que viene destinado desde la Junta y el Gobierno ofrece la posibilidad de presentar el proyecto de Santa Adela y recibir ayudas para la rehabilitación.

«Ya estamos hablando con el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía para que se presente la memoria de la segunda subfase y podamos tener ayudas», cuenta Ariza. «Estamos en eso y queremos contar con todos los partidos políticos. Sería menos costoso porque no habría realojamiento de vecinos». De momento, afirma Carmen, no hay problemas en los pagos a las familias que ahora viven de alquiler.

El concejal de Urbanismo, Miguel Ángel Fernández Madrid, explica que una vez vaciado el solar y completo el micropilotaje –las antiguas viviendas no tenían cimientos, estaban sobre el terreno– «la obra empieza a cundir muchísimo».

Las lluvias y un problema con una de las máquinas han obligado a aumentar en cinco semanas el plazo de ejecución de la obra, pero según explica el edil, se ha aprovechado este tiempo para avanzar en cuestiones como la elección de materiales de carpintería, azulejos o sanitarios. ElAyuntamiento empezará a trabajar también en la identificación de las familias que formarían parte de la segunda subfase. Una labor 'puerta a puerta' para estudiar la titularidad de las viviendas que se expropiarán y valorar la situación social de los inquilinos, por ejemplo, para analizar si requerirán asesoría jurídica. «Conforme avancen estos trámites se iniciará la negociación con Junta y Gobierno para las siguientes obras», explica. Si se cumplen las previsiones, después de verano habrá concluido este periodo de estudio de la situación de cada domicilio.

La intervención es objeto de un convenio entre Gobierno central, Junta de Andalucía y Ayuntamiento para la demolición de 156 viviendas y la construcción de 128 de nueva planta y en régimen de protección oficial. La inversión prevista es de unos 12,33 millones de euros. Las dos primeras fases del plan de rehabilitación fueron desarrolladas anteriormente por el Consistorio, con la demolición de bloques en mal estado y la construcción de 406 viviendas.

Los vecinos que aguardan para ocupar su nuevo hogar dicen estar «muy contentos y esperanzados». Como dice Carmen, Santa Adela, el barrio surgido del terremoto de 1956, «ya tiene futuro».

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