El mano a mano de Esther, granadora de 'Masterchef', y cuatro grandes de la cocina granadina

Marcos Pedraza, Gregorio García, Esther Requena, Diego Morales y José Pedraza, en Ruta del Veleta. / FOTOS: RAMÓN L. PÉREZ

Creatividad, vocación, inteligencia, don de palabra, sencillez, simpatía... El mañana de la gastronomía granadina tiene diez años y las ideas bien claras. Nuestros ‘veteranos’ comparten tarde de charla y cocina con la ganadora de Masterchef Junior

JAVIER MORALES

Nada más entrar en la cocina de Ruta del Veleta, Marcos Pedraza saca una chaquetilla de cocina deshilachada, vieja. Es decir, repleta de sabores, éxitos, anécdotas, también algún corte doloroso y experimentos que acabaron en el cubo de la basura. «Esta es una de las primeras que vestí en esta cocina», dice el chef del emblemático restaurante, «te la regalo». Esther la recibe con la sonrisa sincera que ha lucido ante millones de espectadores en el programa Masterchef Junior, del que se proclamó ganadora. Tiene diez años, que son más que suficientes para entender la metáfora que encierra el regalo de Marcos: un paso de testigo del presente al futuro de la gastronomía granadina.

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Con este gesto empieza la tarde en Ruta del Veleta. Andalucía Gourmet reúne a tres de los cocineros granadinos que impulsaron la gastronomía de calidad en nuestra provincia, José Pedraza, Gregorio García y Diego Morales; a uno de los grandes nombres del presente, Marcos Pedraza, y a la reluciente promesa Esther Requena.

En enero venció en la quinta edición del concurso de RTVE. Se grabó en verano, así que no le ha quedado otro remedio que ‘morderse la lengua’ durante meses para mantener en secreto su éxito en la final, en la que conquistó al jurado y los chefs DaniGarcía y Dabiz Muñoz con un canelón de aguacate relleno de langostinos con cítricos; un salmón con cítrico y salicornia, y una mousse de nata y nueces, bizcochos y toffee. Ahí es nada. Ganó 12.000 euros para continuar su formación y un curso de cuatro días en el Basque Culinary Center. No dudó en dedicar el triunfo a su hermana.

Tras la toma de contacto en la cocina, arranca una extensa charla en uno de los salones de la Ruta. A la mesa, los cocineros ataviados con sus respectivas chaquetillas –la de Esther, con el distintivo de Masterchef Junior–, la madre de Esther, y alguna ‘peque’ curiosa que se acercó a saludar a la pequeña. Y, aunque tanto los ‘veteranos’ como Esther tienen una admirable facilidad de palabra, la conversación empieza con algunas preguntas para romper el hielo. Por si acaso.

–¿De dónde viene tu afición por la cocina?

Mí madre cocina porque tiene que cocinar, pero no le gusta. Pero a mi padre sí le gusta, y a mi abuela. A mí me encanta y siempre había preguntado cómo se hace esto o lo otro. Siempre había tenido interés en saber cómo se hacía cualquier cosa. Si alguien cocinaba una paella, le preguntaba qué le estaba echando, por qué… Al final me lo tenían que decir.

–¿Veías Masterchef?

Siempre lo había visto, y pensaba… ¿cómo la gente puede hacer esto? Intentaba hacer lo que habían hecho ahí. Y dije un día: ¿por qué no me presento yo? Con lo que me gusta, ¿por qué no me voy a presentar?

–¿Y qué te dijeron en casa?

¡Pues vale! Ellos me apoyan en todo lo que haga.

–¿Qué recuerdas con más cariño del programa?

–La visita al StreetXO me encantó. Nunca había imaginado que iba a conocer a Dabiz Muñoz, y menos que iba a estar en su restaurante de Londres sola con él, que me iba a dar una masterclass. Tenía muchas ganas de ir. ¡Cuando me dijeron que ese era el premio por ser la primera duelista me iba a dar algo! Dabiz era súper simpático y me lo explicaba todo súper bien. Me hizo mucha ilusión.

Confiesa Esther que se le atragantó la receta de Dani García en la gran final del concurso (había un ingrediente secreto), y que Samantha Vallejo y Pepe Rodríguez son sus miembros del jurado favoritos, «Jordi no tanto», bromea. «Pepe me dijo que yo tenía reservada una cena en su restaurante, él y yo solos, con velitas. Así me lo dijo». Mantiene el contacto con el resto de los concursantes, «tan buenos amigos que no queremos dejar de serlo».

Siempre con una sonrisa, asegura que después de su paso por la tele, su vida «sigue igual». Eso sí, la paran por la calle y en el cole le piden algún autógrafo... «He aprendido muchísimo de cocina, ha sido una experiencia inolvidable y he conocido a gente maravillosa». Ha recibido decenas de felicitaciones, pero a la hora de elegir a las más especiales, se queda con las de la familia... y tras hacer memoria recuerda que también recibió la llamada del alcalde.

–Tras la experiencia... ¿te gustaría dedicarte a la cocina?

Sí, me gustaría dedicarme a esto. Aparte de diseñar los platos, el menú y todo eso, me gustaría diseñar lo que es todo el restaurante: la decoración, los emplatados… Todo eso.

–Dos granadinos ganadores de Masterchef (Jorge Brazalez venció en la edición para ‘mayores’)... ¿Qué tiene Granada?

Pienso que Granada es una ciudad con mucho arte, la gente que vive aquí tiene mucho arte. Jorge y yo lo llevamos innato. Así salen los platos tan sabrosos…

–¿Sigues cocinando en casa?

El sábado hice una paella. En mi familia me dicen: «¡A ver si vienes y cocinas algo!»

Entre sus platos favoritos están el salpicón y el marisco, y no soporta los dátiles ni las aceitunas. Le gustaría cocinar –ojo a dónde se coloca el listón– para el chef Martín Berasategui. Pero no se moja cuando Gregorio García –fundador de Oleum– pregunta si prefiere la cocina de Muñoz, García o Berasategui:«Una mezcla. Por una parte me gusta la de Dabiz Muñoz, porque es muy loca. También las de DaniGarcía y Martín Berasategui... Una mezcla».

Tras la entrevista, toman la palabra los ‘expertos’ –por trayectoria, que Esther ya da señas de estar muy bien formada en esto de la cocina...– para ofrecer sus consejos. Y aunque cada uno aporta algún matiz, un punto diferenciador fruto de su experiencia, todos coinciden en animar a Esther a que nunca deje de formarse. «Si sigue gustándote, ‘pa’lante’, pero lo primero tus estudios», dice Diego Morales.

"Ahora no tenemos ninguna Estrella Michelin, pero a la vuelta de poco tiempo vamos a tener muchas, porque hay buena gente como tú, con ganas, que le pone mucho cariño" Gregorio García

Ellos han seguido programa a programa la evolución de la ganadora, y su apego por las recetas más innovadoras. Pero advierte Diego:«No dejes las raíces, las bases de la cocina, los jugos, las salsas...». Marcos Pedraza señala que Esther ha andado ya buena parte del camino:«Tiene lo más importante, ilusión y pasión. Sólo con escucharla hablar se ve que tiene parte del trabajo hecho». Dos ingredientes que, acompañados de formación –insiste el jefe de cocina de la Ruta– la llevarán a donde ella quiera llegar.

Gregorio García va más allá: «Uno se hace cocinero con formación, pero también tiene que nacer cocinero (...) Que no se te olvide que tú haces eso porque has nacido para ello». Al fin y al cabo, sobre artistas del fogón como Esther crece latente la gastronomía granadina, «parte de nuestra cultura y el motor que ahora está llevando a Granada hacia delante (...) Ahora no tenemos ninguna Estrella Michelin, pero a la vuelta de poco tiempo vamos a tener muchas, porque hay buena gente como tú, con ganas, que le pone mucho cariño», le dice. «Está disfrutando, habla de la gastronomía como si llevara muchos años en el oficio. Se le ve nada más que hablar», añade Morales.

Y mientras fluye la charla se incorpora a la mesa José Pedraza, que junto a su hermano Miguel levantó ese ‘templo’ de nuestra cocina que es la Ruta. Historia viva del buen yantar en Granada. Con ella se arranca a hablar, recordando tiempos que a Esther se le antojan casi imposibles. Cuando tuvieron que dejar los estudios, –«casi con tu edad, Esther», le dice– y se pusieron a trabajar. Cuando probó con el fútbol y el toreo, pero era demasiado pequeño. Cuando se metió a cocinero porque entre fogones no hacía frío. Cuando en Marbella ‘batió’ récord al cocinar un centenar de tortillas en veinte minutos subido en una caja de Coca-Cola porque todavía no llegaba bien a la hornilla. Cuando levantaron de la nada Ruta del Veleta hace cuatro décadas en Cenes de la Vega, «¡y aquí ni siquiera había pueblo!». Cuando empezó a ceder el testigo a Marcos. Cuando... «Tengo 71 años y no he parado», concluye.

Les gusta hablar. Pero cuando de verdad se quedan con la boca abierta es cuando, ya en la cocina, Marcos y Esther tiran de magia y hacen emerger humo de un plato. No será la última visita de Esther por estos lares.

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