La mitad de los 172 municipios de Granada ya se han sumado a la lucrativa industria de la 'maría'

Redada de la Policía en un piso. /Alfredo Aguilar
Redada de la Policía en un piso. / Alfredo Aguilar

La Guardia Civil ha intervenido plantaciones de cannabis en 81 poblaciones y la Policía Nacional en las tres que están bajo su jurisdicción: Granada capital, Baza y Motril

CARLOS MORÁN y JOSÉ RAMÓN VILLALBAGRANADA

Si alguien vio venir la epidemia verde, lo más probable es que nadie quisiera escucharle. O igual su voz era tan modesta que no se oyó, pero, con la perspectiva del tiempo, la sensación que da es que la marihuana llegó a Granada por la puerta de atrás y sin hacer ruido. Poco a poco, las plantaciones fueron multiplicándose como si se tratase de una plaga contagiosa. Algo de eso había, porque no hay nada que sea más infeccioso que el dinero fácil y abundante.

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El resultado es que, a día de hoy, la Guardia Civil ya ha localizado invernaderos de cannabis -la mayoría, de interior- en 81 municipios de la provincia de Granada y la Policía Nacional, en los tres que tiene jurisdicción, que también son los más poblados: la capital, Motril y Baza. En total, 84 localidades, o lo que es lo mismo, el 50% de los pueblos y ciudades de Granada. Y puede que cuando estas líneas vean la luz, la cifra haya crecido, porque, ahora que ya ha cogido impulso, la geografía de la marihuana crece casi de un día para otro.

La mancha verde avanza como la metástasis de un tumor. A pesar de las constantes batidas de la Guardia Civil y las policías Nacional y locales, el negocio de la 'maría' se extiende.

Un poco de historia

El 'narcomapa' provincial es cada vez más amplio: 84 municipios de 172, un dato -facilitado por la Benemérita- que impresiona.

También es verdad que han pasado casi tres lustros desde que empezaron a salir a la luz los primeros hallazgos de huertos de 'maría'.

En 2004, por ejemplo, agentes del instituto armado detuvieron a dos hermanos que tenían seis arbustos de cannabis en una vivienda de Cenes de la Vega.

Por aquel entonces, la crisis ni se atisbaba en el horizonte y las operaciones eran pocas, y la mercancía aprehendida, escasa. La aguja del acelerador empezó a oscilar hacia arriba cuando llegó el 'gran crack económico'. A partir de 2008, la práctica de instalar invernaderos de 'maría' en los hogares inició una línea ascendente.

El ruido de la droga

Aunque el crecimiento del negocio fue vertiginoso, no siempre fue un camino de rosas para los narcos. Poner en marcha una 'factoría' de marihuana puede resultar complicado, sobre todo, si se hace en una población pequeña. En el ámbito rural, es muy difícil pasar desapercibido. Sobre todo, si se es un extraño.

Fue lo que le sucedió a un vecino de Pulianas que instaló una plantación de 'maría' en Ánzola, un anejo de Pinos Puente que sólo tiene 47 vecinos. Enseguida, el espeso olor del cannabis se extendió por la localidad y la gente se mosqueó. Aquello no era normal.

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