El aceite 'made in Granada' arrasa en China

El aceite 'made in Granada' arrasa en China

Las exportaciones al gigante oriental han subido un 600% en seis años

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

¿Qué une a un honorable vecino de Iznalloz, capital de los Montes Orientales de Granada, con un no menos honorable ciudadano de Chengdu, capital de la provincia China de Sichuan? Pues un producto absolutamente maravilloso llamado 'aceite de oliva' -se lee 'ganlan you' traducido al chino simplificado-. Aquí, en Iznalloz, en cooperativas como Iznaoliva, se produce con esmero y allí, en Chengdu, y en otras muchas ciudades de la floreciente China, se consume como el mismo esmero. Los datos de exportaciones están ahí. Son incontestables. China se ha convertido ya, después de Italia y Francia, en el tercer cliente internacional del 'oro líquido' extraído de los veinticuatro millones de olivos plantados en Granada, con diferencia el principal cultivo en extensión y también en importancia social. Unas 35.600 familias viven de la aceituna bien como principal fuente de ingresos bien, en la mayoría de los casos, como complemento de renta. Los importadores chinos compraron el año pasado en Granada 6,8 millones de kilogramos de aceite, un seiscientos por ciento más que apenas seis años antes, cuando no se alcanzó ni el millón de kilos. Es decir, China ya ha adelantado a Portugal, donde está radicada la todopoderosa Sovena.

Francisco Ramos es el presidente de la SCA Nuestra Señora de los Remedios, la principal empresa de Iznalloz con 849 socios y una facturación que el año pasado alcanzó los veinte millones de euros. La mitad de sus ventas son ya con el exterior. Su marca Iznaoliva se puede encontrar en algunos supermercados de Estados Unidos, Colombia, Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Canadá, Inglaterra... y China. «No estamos en grandes superficies, no tenemos volumen para ello», reconoce Francisco Ramos, quien aclara que en España sí son proveedores de grandes cadenas como Alcampo, Hipercor, Carrefour y la granadina Covirán. El producto que envían al gigante asiático es siempre de la mejor calidad, «un Picual frutado intenso para consumir en crudo». Su relación con China comenzó en febrero de 2013, con la visita a las instalaciones de la SCA Nuestra Señora de los Remedios de una delegación de la Chengdu Western Beauty. «Se echaban el aceite en la palma de la mano para verlo y probarlo», explica Francisco Ramos. «Le hacían fotos a todo», recuerda. Entenderse no fue un problema. Uno de ellos hablaba castellano. Desde entonces la relación es fluida tanto con esta compañía como con otras de aquel país que se acercaron hasta ellos. «Lo comprueban todo; son muy exigentes», dice.

De Iznalloz a China

Los pedidos para China son recibidos directamente en el departamento comercial de la almazara, unas modernas instalaciones con seis líneas de recepción y doce tolvas de almacenamiento situadas en la entrada de Iznalloz. La fábrica, donde se molturan las cosechas de casi novecientos agricultores, tiene capacidad para procesar hasta un millón de kilos diarios en plena cosecha. Los procesos están optimizados para que los olivicultores puedan moler en un plazo máximo de veinticuatro horas desde la recogida, lo que garantiza que el sesenta por ciento de los volúmenes que se obtienen sean vírgenes extra. Lo que demandan mercados como el de China, con un potencial enorme porque, según Francisco Ramos, «saben apreciar las cosas buenas que se producen en España, porque hablamos de millones de posibles consumidores y porque ya existe una clase social con capacidad para adquirir este tipo de artículos». El embotellamiento se lleva a cabo posteriormente en la planta de envasado de Iznaoliva. La etiqueta principal está en español. La contraetiqueta, en chino mandarín. Contiene toda la información que requieren las autoridades de China: fecha de consumo preferente, datos de trazabilidad... Las partidas con destino a China salen normalmente en barco desde los puertos de Valencia o Algeciras. También desde Motril.

No sólo Iznaoliva trabaja con China. También lo hacen otras aceiteras de Granada como la SCA San Sebastián de Benalúa de las Villas. Laura Valverde, su responsable de Comercio Exterior, comenta que suman ya cuatro años de presencia continuada en China. Concretamente en ciudades como Beijing o Xianmen. «Son muy estrictos sobre todo lo relativo a la calidad e incluso realizan análisis», señala Laura Valverde. La SCA San Sebastián ha superado el examen con nota. «Hasta en alguna ocasión nos han premiado», asegura Valverde.

Respecto al perfil de los consumidores, Laura Valverde dice que «la mayoría son familias de clase media alta que han adaptado sus gustos a un aceite con sabor intenso y personalidad como el de oliva, que aporta además muchos beneficios para la salud, frente a otras grasas vegetales insaboras e insípidas» «Muchas veces se entrega sencillamente como regalo», apostilla.

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