«Yo pasé mucho miedo, pero decidí no irme y me encaré con ellos, lo que fue peor»

Ignacio Martínez Pagán, filólogo y estudiante del máster de profesorado, ha relatado en una red social su caso de acoso en un colegio mayor. /R. I.
Ignacio Martínez Pagán, filólogo y estudiante del máster de profesorado, ha relatado en una red social su caso de acoso en un colegio mayor. / R. I.

Ignacio Martínez Pagán, graduado por la UGR, ha denunciado que sufrió bullying dos años en un centro granadino y su historia se ha hecho viral en las redes sociales

ÁNGELES PEÑALVERGRANADA

Ignacio Martínez Pagán tiene hoy 24 años, un grado en Filología Inglesa por la Universidad de Granada y está estudiando el máster del profesorado. Actualmente, el joven reside en Murcia, su tierra, a donde se volvió una vez acabó la carrera. Hace unos días decidió relatar detalladamente en una red social el calvario que pasó entre los años 2012 y 2014, cuando las novatadas de su colegio mayor, el Loyola, hoy cerrado, dejaron de ser bromas consentidas para convertirse en acoso continuo, vejaciones indignantes vertidas una y otra vez contra él y unos cuantos alumnos más.

Duchas con agua fría o hirviendo, petardos debajo de la puerta, basura en su habitación, zapatazos con el culo desnudo en mitad de la calle o apagar cigarros en la lengua de otro... estas y otras situaciones fueron vividas por los novatos de aquellos años a manos de los «veteranos», quienes según el relato del denunciante no eran bromistas, sino un grupo de 'matones' que ejercía «violencia, opresión, esclavitud y manipulación» sobre algunos nuevos alumnos a lo largo de todo el curso.

«Yo pasé mucho miedo, pero decidí no irme y me encaré con ellos, lo que fue peor. Se lo conté al director, pero tienes tanto miedo que no quieres denunciar formalmente. Yo había encontrado un hogar en el seminario de teatro. Una noche a la semana en la que podía estar con gente amable, con cabeza. Habían intentado minarme y manipularme como al resto y al no conseguirlo querían intimidarme para que me fuese. No entraba en mis planes»», narra el joven, quien los últimos años de carrera, tras cerrar la residencia Loyola por falta de alumnos, se marchó a un piso de estudiantes.

El centro donde ocurrió todo acabó cerrando el año 2014 por falta de residentes

A lo largo de aquellos cursos, el director del centro mandó cartas a todos los padres en algunas ocasiones, según el relato de Ignacio Martínez: cuando los veteranos inundaron la residencia de agua; cuando «fabricaron una bomba fétida los de Farmacia que hizo que subiera la recepcionista a ver qué pasaba y entonces se desmayó por el gas»; o cuando lanzaron todos los colchones de dos plantas por la ventana. Y algunas más.

Un fenómeno en las redes

El relato de Ignacio Martínez se ha hecho viral en las redes sociales y confiesa que lleva dos días «pegado al ordenador». «Me están llegando muchos mensajes escalofriantes de otros acosados en colegios mayores de toda España, especialmente de Madrid. Parece que esto es solo la punta del iceberg y que es un fenómeno que, lamentablemente, se repite en muchos lugares. Por eso es positivo denunciar, para que se frene y se tome conciencia desde las familias y las instituciones. No hay que callarse», recalca el joven filólogo.

En el caso granadino, el 12 de julio 2014, se puso punto final a la actividad del Colegio Mayor Loyola, de la Compañía de Jesús, después de cuarenta y ocho años ininterrumpidos en la capital. «También me han escrito muchos exalumnos diciéndome que allí forjaron amigos para toda la vida y que no se explican aquello. Yo creo que aquello fue un grupo de gente tóxica que perpetuaron el ritual de las vejaciones sin saber por qué», narra el afectado, quien llama a los acosadores 'Los Hombres del Saco de la Tercera Planta'. Ellos pegaban a algunos estudiantes, que incluso abandonaron la residencia a los primeros días de llegar.

Martínez Pagán quiere dejar muy claro que él distingue perfectamente entre novatadas, consentidas y con tintes de broma al principio del curso, y acoso como el sufrido. «Aunque mis únicas secuelas son la rabia y las ojeras», bromea. Por lo pronto, el lunes acude a reunirse con responsables de la UGR, quienes se han puesto en contacto con él para conocer los hechos más de cerca.

Prohibidas

Las novatadas están prohibidas en la Universidad de Granada (UGR). No hay más alharacas ni más frases revestidas de palabras a la hora de referirse a estos actos. Tras conocerse el relato de Nacho M. Pagán en Twitter sobre lo que sufrió en un colegio mayor de Granada, desde el equipo del Rectorado se ha insistido en que todos los años se explica a la comunidad universitaria que no se tolera ningún tipo de comportamiento vejatorio que suponga menoscabo para la integridad física y moral de los estudiantes. Así se les hace saber a los propios colegios mayores, facultades....

Desde la Oficina de Gestión de la Comunicación de la Universidad granadina, se informó ayer de que recientemente no se han dado denuncias por novatadas en la UGR. «Este caso que ahora se ha conocido es de hace unos años y tuvo lugar fuera de la Universidad».

Los colegios mayores recogen en sus normas que las novatadas no están permitidas. En un folio que les entregan cuando hacen la matrícula se les detalla a los alumnos que están castigadas con la expulsión inmediata del alojamiento.

«Le escupió en el plato de comida y él se echó a llorar»

Uno de los personajes anónimos que describe Ignacio en las redes sociales, uno de los acosadores, es 'Mierda Embolsada', quien según su relato dijo a principio de curso que había un novato al que habían operado del corazón, y que no quería que lo tocaran. «Siete meses después pasó a su lado en el comedor y le escupió en su comida. El chaval me miró y se echó a llorar. Hablé con el director. Otra vez. Sabían quiénes eran. Daba igual. No se podía basar todo en un solo testimonio. Yel chaval no quería denunciar ante el director», abunda el joven filólogo. «Se hacía así porque siempre se había hecho de esa manera. Aquello era una tradición de enfermos», apostilla.

Fotos

Vídeos