La llegada del frío sorprende a 200 'sintecho' viviendo en las calles de Granada

Un hombre sin hogar pidiendo en la Gran Vía de la capital./RAMÓN L. PÉREZ
Un hombre sin hogar pidiendo en la Gran Vía de la capital. / RAMÓN L. PÉREZ

En el primer trimestre de 2018, el Ayuntamiento quiere abrir diez viviendas para personas sin hogar que no hacen uso de la red de ayuda oficial

Ángeles Peñalver
ÁNGELES PEÑALVERGranada

La bajada de temperaturas y la llegada real del otoño provocan el cambio de armarios y el uso de los abrigos en la mayoría de hogares, mientras que 200 personas -quienes viven normalmente en las calles de Granada- son ajenas totalmente a ese trajín porque carecen de cama donde dormir y tienen pocas prendas más allá de las puestas. Ese número de individuos 'sintecho' se alcanzó con la crisis y se ha mantenido estable en los dos últimos años.

Según la Concejalía de Derechos Sociales de la capital, el primer trimestre de 2017 se contabilizaron concretamente 198 individuos en esa situación de desamparo, de ellos el 75,3% eran hombres, el 18,2% eran mujeres, y un 3%, transexuales. Bancos, cajeros, soportales y techumbres de la estación de autobuses, del Cortijo de los Cipreses, del entorno del Mercado de San Agustín y de puntos concretos del Albaicín y del Zaidín concentran a esos habitantes anónimos. El año pasado, según Cruz Roja, sólo cinco 'sintecho' granadinos consiguieron dejar la calle y mudarse a pisos compartidos que pagaron gracias a haber encontrado empleos precarios.

Situación extrema

De esas 200 personas que habitualmente residen a la intemperie, 150 acuden puntualmente a pedir ayuda a los recursos municipales -casas de acogida o centros de encuentro- o a oenegés privadas como San Juan de Dios o Calor y Café. Mientras el resto, unos 50 individuos, se niegan - y se negarán este año de nuevo, según las previsiones de Cruz Roja- a ponerse bajo techo aún cuando los termómetros caigan por debajo del cero y sus vidas se vean comprometidas por el frío.

El 75% de los que duermen a la intemperie son hombres de edad cercana a los 50 años

Como mucho, accederán a tomarse un caldo caliente o a coger el saco de dormir que les ofrezca la unidad móvil de la Cruz Roja, que varias veces en semana hace ronda para repartir víveres y material de abrigo, gracias a un protocolo que se intensifica desde ahora -con la bajada de las temperaturas- hasta la primavera. Según los voluntarios de Cruz Roja, esos 50 mendigos de la capital se niegan cada temporada a dormir institucionalizados porque no quieren dejar a sus mascotas en la calle, porque su salud mental les impide ver lo beneficioso del ofrecimiento o porque, sencillamente, no podrían acatar la más mínima norma de un centro de convivencia.

A ellos, a los más excluidos por motivos de salud mental o adicciones, a esos que no usarían jamás las camas de emergencia para el frío extremo -habilitadas desde el próximo 22 de diciembre al 22 de marzo tanto en la casa Madre de Dios de calle Varela como en el Centro de Encuentro y Acogida de calle Arandas- el Ayuntamiento les quiere dar otra oportunidad, según anunció ayer la concejala Jemi Sánchez.

Para eso, unas 25 entidades y organizaciones granadinas, unidas bajo el paraguas del Consistorio, ultiman el Plan Estratégico Municipal de Atención a las Personas sin Hogar, con el propósito de dar respuesta a esta realidad social con «nuevas pautas de intervención que situarán a Granada en el referente nacional de la lucha contra el 'sin hogarismo'», dijo la concejala de Derechos Sociales.

Ajenos a los recursos

Ese nuevo proyecto, en fase de participación y cuya aprobación se prevé para el primer trimestre de 2018, incluye medidas para los casos más complicados, como la denominada 'housing first' (la vivienda, primero). Gracias a ella, se quiere proponer a personas excluidas y ajenas a los recursos de las redes tradicionales de atención acceder a viviendas individuales.

Por ejemplo, renegando de cualquier ayuda oficial, Antonio y José, dos vagabundos de mediana edad, son inquilinos del barrio de la estación de autobuses. Pasan la noche a doscientos metros el uno del otro. Buscan la soledad. El primero, bajo los soportales de una clínica dental. El segundo, en la puerta de una sucursal bancaria. Aceptan comida y algo de conversación. Poco más.

Para tratar de sacar a personas así de la calle, según la concejala Jemi Sánchez, el Ayuntamiento de Granada, en colaboración con RAIS Fundación -entidad a nivel nacional especializada en 'sintecho'- y la Junta de Andalucía ya trabajan para contar con un parque de diez viviendas de baja exigencia donde poder alojar a usuarios muy desestructurados con los que se empezaría a trabajar muy poco a poco aspectos básicos de su higiene, salud mental, hábitos... El Consistorio ya dispone de 50.000 euros para tal fin y de una vivienda en Santa Adela. Pero hace falta mucho más. «Tras un año negociando su puesta en marcha, queremos sumarnos de forma decidida a ciudades como Madrid, Málaga o Barcelona, que cuentan con este modelo de intervención con el 'sin hogarismo'. Sabemos que no podemos implantarlo solos desde el Ayuntamiento, por eso contamos con el apoyo de la Fundación RAIS y de la financiación a través del IRPF», explicó ayer la concejala Jemi Sánchez.

Albergue de Cáritas

La media de edad de las personas que residen en las calles de Granada es de 47,8 años -según un estudio realizado por la Junta de Andalucía el primer trimestre de 2017-, siendo el tramo comprendido entre los 45 y 65 años el más numeroso. El 56% de los alrededor de 200 'sintecho' de la capital son españoles, frente al 19,7%, que dice proceder de países extranjeros.

A muchos de ellos los conocen en la casa Madre de Dios, gestionada por Cáritas, donde disponen de varias decenas de camas ocupadas regularmente por hombres sin hogar que saben convivir en una institución. A ellas se suman cuatro camas de baja exigencia y con mucha rotación de usuarios para casos más puntuales y difíciles. Esas cuatro camas se ampliarán hasta 16 en cuestión de un mes, cuando las temperaturas caigan un poco más y saquen de la calle a los 'sin techo' más conflictivos. «El plan es similar al del año pasado», dijo ayer la directora del centro de Cáritas. En el albergue -solo para varones- se registran colas cada ola de frío, una época en la que la institución amplía su capacidad en 20 plazas que casi siempre están al 100% de ocupación

Salud mental

Por su parte, la concejala de Derechos Sociales anunció que el nuevo Plan Estratégico Municipal incorpora otros ejes principales de actuación, además del proyecto 'housing first', por ejemplo, el abordaje del problema de salud mental que afecta a gran parte de las personas sin hogar, a través de un protocolo de coordinación con otras instituciones y organismos como el SAS.

«Quizás sean muy buenas iniciativas pero, al fin y al cabo, las personas siguen siendo atendidas exactamente igual que hace un año en tanto no se vean resultados. Hay muchas carencias, con un peso sobredimensionado de entidades privadas que actúan sin una estrategia pública que las coordine y desde una óptica asistencialista. A día de hoy la atención sigue siendo igualmente deficitaria», sostienen los representantes de Vamos Granada.

«El 'sin hogarismo' supone un riesgo para la vida de las personas a las que afecta, que tienen una esperanza de vida de 30 años menos que el resto de la población. Estamos ante una emergencia social que necesita de un plan de actuación integral», reconoció la concejala socialista Jemi Sánchez.

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