Una lectora muy especial: los cien años de Sofía

Una lectora muy especial: los cien años de Sofía
ALFREDO AGUILAR

Lee cada día IDEAL, y sin gafas, y celebra el siglo rodeada del cariño y la admiración de su familia

ENCARNA XIMÉNEZ DE CISNEROSGRANADA

Como sé que cada día lee IDEAL –y sin gafas- vaya mi saludo especial para Sofía Almenara, que este próximo lunes cumple cien años y que vivió ayer la celebración rodeada de su familia. No es una efemérides que todos podamos celebrar y se notaba en las caras de sus hijos, yernos y nueras, nietos, bisnietos y demás parientes.

A Sofía nadie le ha regalado nada. Viuda desde edad temprana –su marido, José Lara, falleció demasiado pronto– y con una importante carga familiar, supo siempre poner buena cara y demostrar que todo es posible con esfuerzo. Y con inteligencia, sentido del humor y paciencia. Una fórmula adecuada –además de la imprescindible vida sana– para que esta profesora que bien conoce la hermosa comarca de la Alpujarra tenga una impronta que hizo que todos quisieran estar a su lado en un día tan importante.

De hecho, mientras mi compañero Alfredo Aguilar lanzaba la fotografía que iba a inmortalizar el momento, todos coreaban al unísono el nombre de Sofía. Y ella, sin perder su sonrisa, aunque aturdida de tanto jaleo. «No le digas que mañana va a salir en IDEAL, que se pondría nerviosa», me dijeron; pero me siento orgullosa de que hoy mi protagonista sea una mujer, hasta ahora anónima, pero que representa lo mejor de lo mejor.

Sus hijos, José Luis, Sofía, Inmaculada, Cristóbal, Mª Carmen y Juan; sus yernos y nueras, Mayte Moragas, José Antonio Martínez, Hermy Castillo, Santi Antonaya y Mari Ángeles García; sus ccatorce nietos y 18 biznietos arroparon a Sofía, la maestra avanzada a su época que «nunca temió enfrentarse a nada ni a nadie», me comentaban sus allegados.

Hoy, como detallaba su nieta Estefanía –que le dio una de las sorpresas de las jornadas porque la familia va a aumentar– sigue cuidando su salud y le encanta ver a los pajarillos dar saltos y comer en su ventana donde ella les ofrece las migas de pan.

Ah, y ama escuchar zarzuelas y sevillanas.

Felicidades Sofía, un enorme placer haberla conocido. Y siga disfrutando de la vida.

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