Lanzan por el balcón los muebles del piso tras una pelea familiar en Granada

El sillón amortizó su caída entre las ramas del árbol. / R.I.

Una discusión conyugal termina tirando a la calle varios enseres de la vivienda que habitan, entre ellos, un sillón que quedó atrapado en un árbol

V. F.GRANADA

Las desavenencias conyugales llegan afortudamente, a veces, a quedarse en simples hechos anecdóticos, al menos, para quienes lo ven y lo viven desde fuera. Esto es lo que a simple vista ocurrió a media tarde de ayer, en la calle Victor Hugo de Granada, en el barrio de Campo Verde, situado entre la avenida de Pulianas y la carretera de Alfacar, donde una discusión matrimonial terminó literalmente tirando a la calle por el balcón varios muebles de la vivienda en la que habitan.

Lo llamativo del hecho es que no fueron simples y livianos objetos domésticos, sino un sillón, cojines, dos mesas, tableros etc. y que precisamente el sillón quedará atrapado en la copa de un árbol.

Quienes pasaban por allí no daban crédito a lo estaban viendo, sobre todo, porque podría haber causado un accidente a alguien que transitara por la vía pública en ese momento algo que, afortudamente, no sucedió. Lo que sí desencadenó esta acalorada pelea matrimonial fue una gran movilización, pues hasta el lugar de los hechos se tuvieron que desplazar la Policía Local, los Bomberos y hasta un equipo de Inagra.

Lo llamativo del hecho es que no fueron simples y livianos objetos domésticos, sino un sillón, cojines, dos mesas, tableros...

Los primeros en acudir fueron los agentes municipales quienes tras subir a la vivienda pudieron comprobar que los ánimos entre los conyúges ya estaban más calmados y ninguno quiso interponer denuncia. Hasta aquí, caso cerrado. Pero quedaba el problema del mobiliario que fue a parar a la calle, así que hubo que llamar a los bomberos del Parque de la zona Norte para que, con una escala, retirara el sillón que había quedado atrapado en el árbol ante el peligro que suponía su caída a la vía pública. Y, como no, también al personal de Inagra para que recogiera todo lo que había volado por los aires.

Pero mejor que el desamor salte por los aires, que no el desamor que mata.

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