El juez remite al Consulado de Italia un listado de teléfonos para localizar a familiares del cadáver que lleva un año en Granada congelado

Edgardo Priori, fallecido hace casi un año en Granada./Y. H.
Edgardo Priori, fallecido hace casi un año en Granada. / Y. H.

Nadie ha reclamado tampoco su dinero y si no aparece ningún allegado será enterrado por la beneficencia

Yenalia Huertas
YENALIA HUERTASGranada

En la maleta verde de Edgardo Priori, el profesor italiano que falleció en una pensión de Granada el 17 de julio del año pasado y que sigue en las cámaras del Instituto de Medicina Legal de Granada a la espera de que alguien lo reclame –a él y a su dinero– para darle sepultura, había un listado manuscrito de teléfonos. Eran tres folios con números de allegados y amigos que el septuagenario –tenía 76 años cuando se le paró el corazón mientras se duchaba en el hostal donde vivía– guardaba en una vieja carpeta negra. Ayer, el juzgado granadino que tramita su fallecimiento acordó remitir esos teléfonos de contactos personales al Consulado de Italia para ver si se logra avanzar en la búsqueda de familiares.

Asimismo, según informaron fuentes judiciales, el Juzgado de Instrucción número 9 de la capital pedirá información a las entidades financieras donde, según los documentos que guardaba Edgardo, poseía cuentas bancarias. El oficio será remitido «a Bankinter y al Banco Popular» a fin de «que informen si hay otros beneficiarios en esas cuentas», titulares o personas autorizadas. Cabe recordar que en una de las cuentas, según una cartilla que la Policía halló en la habitación del italiano, había 33.800 euros. De igual modo, en los papeles de Priori figuraba que en 2014 tenía participaciones en un fondo de inversión de 400.000 euros, así como una renovación de una disposición a plazo fijo de 40.000 euros fechada en 2012.

El hijo de la dueña de la pensión donde este italiano había ubicado su hogar desde hacía varios años, sita en la Plaza Gran Capitán, explicó que era un hombre que apenas veía la televisión. Solía encerrarse en su cuarto con los libros –tenía estudios de Teología– y por las mañanas salía a pasear y a la biblioteca. Por su avanzada edad, su salud había empezado a tambalearse; era diabético y tenía problemas de visión. El informe de la autopsia que se practicó a su cadáver determinó que la naturaleza de su muerte fue «natural súbita» y la causa «una insuficiencia cardiaca-respiratoria aguda».

IDEAL ha podido saber que en las oficinas del Instituto de Medicina Legal de Granada ya han recibido un oficio del juzgado en el que se dispone que se proceda a su enterramiento «por la beneficencia». Según las fuentes consultadas, se realizaría a través de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Granada. Así que si no aparece ningún familiar en estos días, Edgardo Priori, descansará por fin en paz, pero sin que nadie le dé el último adiós.

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