Las impactantes imágenes del rescate de los vecinos de San Juan del Letrán

La secuencia de uno de los rescates que practicaron los Bomberos la madrugada del sábado muestra la tensión vivida durante el incendio. / R. I.

El incendio del bloque de la calle San Juan de Letrán deja muchas incógnitas | La Policía Nacional custodia el bloque para que la investigación siga su curso mientras los granadinos aprovechan la jornada para curiosear

Javier F. Barrera
JAVIER F. BARRERAGRANADA

Los rescoldos del fuego dejan el dolor de cabeza de las preguntas sin respuesta. El calor de una noche con el alma helada. Un bloque fantasma se convierte en el centro de atención de la mañana de este domingo. «Era un caos tremendo». La frase de José Antonio, dueño de la cafetería y restaurante La Sacristía, contigua al portal del bloque incendiado en la madrugada de este pasado sábado, en la calle San Juan de Letrán, resume un día de pavor. La mañana fresca de domingo se despereza y los curiosos, los amigos y los clientes aprovechan para acercarse y comprobar con sus propios ojos la magnitud del desastre. José Antonio es como el portavoz oficial de lo que ha sucedido, ya que todos los vecinos han sido desalojados y no han vuelto.

Una mujer hospitalizada

Tampoco pueden hacer gran cosa si vuelven, ya que la Policía Nacional está apostada en la entrada del bloque, hace guardia, a la espera que los inspectores de la Policía hagan su trabajo de investigación para esclarecer las causas del suceso, objeto de deseo de adivinanza, probabilidad, cotilleo máximo. Dimes y diretes. Hay que esperar a la versión oficial.

Mientras, hay mil versiones diferentes. Los hay que dicen que empezó en el ascensor, otros que en un cuadro eléctrico, y algunos más defiende la tesis de que empezó en una cocina de tal o cual piso. Pero, insisten las fuentes autorizadas, queda todavía por delante un «largo proceso», hay que dejar trabajar a la Policía Científica y recordar que el suceso está bajo la autoridad de un juez.

La Iglesia de San Juan de Letrán tenía ayer por la mañana misa de once y misa de doce y media. A las doce terminaba la primera y los parroquianas y las parroquianas apenas comentaban la homilía del sacerdote: «Hoy era el besamanos al Cristo, y quizá no era la ocasión», comentaron dos feligresas que rápidamente encararon el bloque pasto de las llamas para ver con sus propios ojos lo que ayer no pudieron ver. Los rescoldos del incendio dejaron durante todo el domingo estas escenas cuasi cotidianas, de granadinos que aprovechaban este día festivo para acercarse al lugar del suceso y comprobar lo que pasó. Mientras esto ocurría, La Sacristía, la cafetería de José Antonio, siguió siendo el lugar de peregrinación de clientes, amigos y conocidos que quisieron pasar a comentar la noticia, preguntar si todo estaba en orden, a conocer qué es lo que pasó de primera mano. Elucubrar lo que pudo haber sido. Esperar que nunca más se vuelva a repetir.

La virulencia del fuego

Por otra parte, según ha informado el portavoz de la Policía Local de Granada, el recuento final de los estragos del fuego revelan que afectó a 25 pisos y algunos han resultado completamente carbonizados.

De igual forma, el portavoz de la Policía Local indicó que el bloque de viviendas continúa precintado sin que se pueda acceder a él hasta que concluyan las tareas de inspección ocultar de la Policía Científica. De momento, las causas de este suceso son desconocidas, si bien ya se están llevando a cabo las inspecciones y averiguaciones oportunas para esclarecerlas.

El arquitecto municipal de Bomberos manifestó que no hay daños graves estructurales en los pilares, pero sí daños cuantiosos en la primera, segunda, tercera y cuarta planta. En otro escenario, en el hostal que ha dispuesto el Ayuntamiento para los afectados se encuentran pocas personas, entre cuatro y seis, ya que el resto ha decidido que prefiere alojarse con familiares y amigos, según terminó de informar el portavoz de la Policía Local.

Tan solo, como anécdota, volvieron dos 'inquilinos' del bloque incendiado de la calle San Juan de Letrán. Se trata de las dos personas 'sin techo' que el sábado salieron pitando al escuchar las sirenas y ver el fuego. Ayer, fueron los únicos que volvieron a 'dormir' al bloque.

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