El granadino Roberto Carballés, en la élite mundial del tenis

Roberto Carballés celebra su triunfo en Quito./EFE
Roberto Carballés celebra su triunfo en Quito. / EFE

La victoria en el torneo de Quito desde la fase previa le convierte en un 'guerrero'

VÍCTOR M. ROMEROGRANADA

Levanta los brazos, sonríe y se tumba en el suelo, la camiseta manchada por detrás de la arcilla de la pista. Esa imagen la hemos visto repetida muchas veces en televisión. Rafa Nadal ha ganado otro Roland Garros. Pero ahora es distinto. Es un chico con el pelo rubio rizado, que a sus 24 años todavía mantiene en su rostro un gesto juvenil, casi infantil, esa cara de niño bueno que ha paseado por los torneos internacionales menores, los llamados 'challenger'. Lo ha hecho con empeño, esfuerzo, máxima dedicación, sin arrojar nunca la toalla, con la esperanza de alcanzar la cumbre, de colarse entre los privilegiados de la ATP. Y lo ha logrado. Es Roberto Carballés Baena (Tenerife, 23 de marzo de 1993).

«Tanto tiempo hemos esperado para que llegara este momento... después de muchísimo trabajo es un sueño cumplido...», comentaba su padre Pío instantes después de imponerse en el 250 (la categoría) de Quito, en Ecuador. Y lo hizo desde la fase previa. Toda una gesta. Impulsado por un público que le apoyó desde el primer momento, con descaro, frente a su compatriota Albert Ramos-Viñolas, jugador ya consolidado en el circuito internacional, que también vive su mejor momento y que acaba de colaborar de forma directa en la clasificación de España en la Copa Davis.

Grata sorpresa

'Rober', como le llama todo el mundo aquí, tampoco se lo creía. «Para mí ha sido una sorpresa muy grande, no me lo esperaba». Tan emocionado como su padre, que le sigue los pasos por todas las competiciones y hasta ha aparcado sus negocios de hostelería para volcarse y dedicar todo su tiempo al prodigio tenístico, Roberto se siente orgulloso pero responsabilizado, como siempre ha hecho.

Lo difícil en el tenis es llegar pero aún lo es más mantenerse en la élite. El sistema de puntuación ayuda a subir pero al año siguiente la exigencia es mucho mayor, porque si existen logros y victorias hay que defenderlos y nunca bajar el listón.

Carballés tiene muchas similitudes con Rafa Nadal, su físico no es tan poderoso pero se trata de un jugador que también se agarra a la pista, adicto a los peloteos, que saca provecho de los puntos largos y nunca se viene abajo, es menos explosivo que el balear pero la tierra batida también es su superficie preferida y la que mejor se adapta a sus características. Como Nadal, no tiene ningún golpe predominante pero es rocoso de forma global. Ha progresado en el servicio y la red, donde también el número uno tuvo que hacer hincapié. Carballés es más de morder trofeos como Rafa que de besarlos con mimo como Federer. No posee tanta agresividad pero sí es perseverante, eso le hace consistente y difícil de batir. Carballés posee un equilibrio mental que refleja serenidad, algo vital para que perdure la concentración en los partidos. La expresión de Roberto en su rostro es idéntica gane o pierda el punto. Está en la línea de los caballeros del deporte de la raqueta (Federer, Nadal...), la elegancia y lejos del impulso temperamental de los Kyrgios, Fognini, Gulbis...

Roberto Carballés nació en Tenerife por pura casualidad. En un mundo globalizado como este se es ciudadano del universo y nativo de donde uno se siente, vive y se forma. Su padre es lucense y su madre -María Victoria Baena-, granadina. Creció en Granada y nadie puede discutirle su granadinismo, eso sí, exento de malafollá. Se trata de un muchacho tímido, correcto, educado, incluso introvertido.

Carballés ha devuelto a Granada a la élite del tenis mundial medio siglo después de que Manolo Orantes y Pepe Higueras lo hicieran. Con la diferencia de que 'Rober' ejerce de granadino. Su origen como persona y tenista está aquí, no en Canarias, todo lo contrario de lo que pasó con Orantes, que se afincó en Barcelona y a día de hoy vive la jubilación también en Cataluña, donde posee una escuela de tenis. O Pepe Higueras, que emigró a Estados Unidos y cuando colgó la raqueta se dedicó a entrenar profesionales siempre lejos de su tierra natal.

Evolución física

Empezó cuando apenas podía sujetar la raqueta. Su padre lo llevó con dos años a la central de Wimbledon. «Allí se quedó en la pista y se puso a llorar... fui a por él y le dije que quería verlo de nuevo llorar en el mismo sitio... de alegría, je, je, je». Como a Federer. Su primera raqueta la utilizó en la Bola de Oro y luego Albolote. «Era tan canijo que golpeaba la bola de arriba a abajo para pasar la red pero, mientras los otros niños las mandaban fuera, él no fallaba ni una. El monitor Enrique le dijo: 'venga 'Rober', enseña a jugar al tenis a tus compañeros'». También pasó por las manos de José María Garrido en el Club Garrós de Otura, otro guía. Luego se instaló en el Serrallo. Con 14 años jugó la Copa Sol en Granada. Directivos de la RST de entonces, Miguel Martínez y Enrique Zambrano, presentaron a Javier Duarte a su padre, que había sido capitán de Copa Davis y podía ayudarle en su formación con la Federación de apoyo, becado. Tenía que decidir entre establecerse en Sevilla o entrar en el CAR de San Cugat, allí en Barcelona reside aún. En el centro de alto rendimiento para deportistas de élite, además de jugar al tenis, debía cumplir con el requisito de los estudios y su educación.

El siguiente entrenador fue José María Arenas, mano derecha de Álex Corretja, pero el salto lo dio al ingresar en la academia de Juan Carlos Ferrero. La catapulta fue la victoria en la competición de dobles de la categoría júnior de Roland Garros. Amigo y rival durante muchos años de Pablo Carreño-Busta, observaba con sana envidia cómo el asturiano había llegado a la élite antes. Todos le incluían en el relevo generacional de los Nadal, Ferrer, Feliciano, Almagro, Verdasco... pero, también como Nadal, las lesiones no le respetaron. Carballés no es tan fuerte en lo físico aunque necesita que sus músculos estén a tope porque su tenis es de devolver muchas pelotas.

Ahora le comanda Fran Martínez y los preparadores físicos José Luis Molina y Walter Navarro. Fran apunta que «Rober tiene confianza y ha empezado a creer en sus posibilidades». El grupo de trabajo es el mismo que madura a Pablo Carreño, con el que ha perdido seis finales de Challenger. Allí están Carmelo Alventosa de coordinador de la academia, Samuel López y César Fábregas.

Admirador de Ferrer

Carballés es admirador de la lucha de David Ferrer, le encanta la arcilla y Roland Garros, seguidor del Granada y el Real Madrid. El tiempo libre que le queda entre viajes lo dedica a su novia, la 'play' y el cine. Es un chico «muy tranquilo».

La ilusión que le hacía ganar el título nacional en Granada se topó con unas molestias que, como hacen los ciclistas, para no debilitarse frente a los contrarios silenció. El destino quiso que se sacara la espina del Campeonato de España en Quito frente a quien le arrebató el premio dos años antes: Albert Ramos. La bolsa (90.000 euros) se suma a unas ganancias que en su carrera ya rondan el medio millón de euros. Pero eso es lo de menos. El orgullo y la satisfacción es lo que cuenta. Había estado ya entre los 100 mejores del mundo pero ahora se acerca a los 50. Sigue los pasos de su amigo, el principal rival en su formación, Pablo Carreño... de ahí al 'top ten'... al Masters... La ambición no tiene límite y menos en deporte. Y el triunfo de la constancia siempre tiene mayor valor. Roberto Carballés 'ha explotado'.

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