La Granada que enamora

La Granada que enamora
JUAN ENRIQUE GÓMEZ Y MERCHE S. CALLE

San Valentín es buen momento para paseos románticos junto al Darro, bajo las almenas de la Alhambra, y vivir paisajes para el amor | Tierra de parajes y paisajes donde dejarse seducir por la belleza y el amor

JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLEGRANADA

La nieve que en los primeros días de febrero cubrió de blanco la ciudad y los campos de Granada, ha dejado paso a un manto de verdor en las laderas que poco a poco se adornan de brotes que avanzan la aún lejana primavera. El bosque de la Alhambra dejó caer sus hojas, las umbrías verdean en busca de tímidos rayos de sol; en las riberas y caminos, tréboles con flor de vinagreta pintan de amarillo los pasos de quienes buscan parajes para el amor; las aulagas se desprenden de las nieves y jalonan veredas que ascienden a miradores y cumbres desde las que contemplar los cielos del mes de los enamorados, de nubes recostadas sobre el horizonte. Es tiempo de sensibilidad y amor, en los que el frío del invierno alienta la búsqueda de rincones, sensaciones y paisajes.

Granada es tierra que enamora a quien la conoce, que abraza a aquellos que la eligen para expresar sus sentimientos en días señalados. La imagen de jóvenes parejas que se hacen 'selfies' para formar parte del marco de las almenas de la Alhambra, se ha convertido en todo un icono para quienes gustan de celebrar San Valentín en algún lugar donde las piedras, la tierra, el entorno, emanen sensaciones y cuenten historias y leyendas de amor.

Planes para San Valentín

Andar junto al pretil del Darro, cruzar sus puentes, descubrir el balcón cegado por el amor de la 'dama de blanco', en la casa de los Tiros, y dejarse sorprender por la contemplación de la Alhambra desde el Paseo de los Tristes, es recorrer lo que podría denominarse el camino de los enamorados, el espacio que desde hace unos años se convierte en trayecto obligado de quien visita Granada y se deja seducir por sus encantos. Es obligado subir la Sabika desde Gomérez hacia el interior del bosque, fotografiarse junto a la puerta de Bibrambla, entre los desnudos castaños de indias, y buscar las cascadas de la acequia real, para llegar al culmen de las rutas románticas, los jardines franceses del Carmen de los Mártires y tras el huerto monacal y el lago, un paraje casi desconocido, un círculo sobre el que se alza el centenario ciprés junto al que San Juan de la Cruz escribió su 'Noche oscura del alma', la máxima expresión literaria del amor eterno.

La Sabika, la montaña sobre la que se sustenta la Alhambra, alberga miradores y restos palaciegos: Alixares, el palacio de las cúpulas azules de lapizlazuli, habitado por doncellas hasta que el gran terremoto del siglo XV lo destruyo; Desde la ladera de Santa Elena, la Silla del Moro, la imagen de Granada despierta pasiones a artistas y enamorados, que parecen percibir auras que descienden desde Dar al Arusa, el palacio de la Amada, sobre la colina que aún guarda las piedras y las albercas que fueron solaz de princesas y sultanes.

Parejas de novios y recién casados eligen Granada y sus paisajes para su álbum de bodas, mientras grupos de jóvenes enamorados de la ciudad buscan oportunidades para dejar paso al amor.

Paisajes

Son días para descubrir en pareja senderos y parajes, lugares donde caminar en silencio dejándose llevar por la quietud de los ecosistemas y la belleza de espacios cargados de historia, lugares en los que es posible percibir leyendas de amor, donde la tradición de sus habitantes les confiere un significado especial en este tiempo ecuador del invierno. Recorrer 'La Pavilla' entre el río Torrente y Nigüelas, es caminar sobre el pretil natural de una acequia aterrazada en el acantilado, a la que los jóvenes del lugar acudían a 'pelar la pava' a expresar su amor acompañados por el susurro del agua.

El sendero del barranco de la Umbría, jalonado por bosquetes de pinsapos que ascienden hacia la Cruz de Víznar, una de las máximas alturas de la sierra de Huétor, donde los enamorados sellan sus 'promesas' bajo los riscos de la cumbre, y desde donde es posible contemplar el valle de Granada, y bajar despacio, en pareja, por estrechas veredas que descansan en Puerto Lobo.

La nieve se ha retirado de las orillas de las lagunas de Padul, que ahora reflejan las cumbres de Sierra Nevada cubiertas de un manto blanco que llega hasta las estribaciones del gran humedal, donde la naturaleza ofrece refugio a especies de avifauna que comienzan ya sus cíclicos preámbulos reproductivos. Senderos de madera para caminar en compañía, sobre tierras inundadas que esconden historias de damas que esperan bajo las aguas la vuelta del enamorado muerto en cruentas batallas. Desde Tablate a Lanjarón, Órgiva y la Alpujarra, un territorio de brujas donde encontrar parajes que atrapan a los enamorados, lugares donde perder la noción del tiempo y el espacio.

En tierras del litoral, paseos y senderos entre acantilados ofrecen espacios donde dejarse seducir por el paisaje, los sonidos de las gaviotas entre los roquedos y donde dejar volar los sentimientos. Desde el mar a las cumbres, naturaleza e historia, en un territorio que enamora.

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