"El Gobierno está haciendo dejación de funciones con Granada"

"El Gobierno está haciendo dejación de funciones con Granada"
RAMÓN L. PÉREZ

Entrevista exclusiva para IDEAL del líder socialista en la que asegura sentirse muy cercano a los votantes de Podemos, pero no a sus dirigentes, y recalca que volvería a apoyar «una y mil veces» el 155 en Cataluña

QUICO CHIRINOGRANADA

El jueves inauguró en Granada la primera de las 50 asambleas abiertas que pretende celebrar a lo largo del territorio español. Pedro Sánchez gasta su segunda vida –política–. En la primera hacía cosas como llamar al programa de Jorge Javier Vázquez para ganar popularidad. Ahora, reconoce que está más «volcado en la sociedad». Considera que la legislatura está agotada y piensa que podrá gobernar en solitario. Desde luego, se desmarca por igual de Ciudadanos y de Podemos, hipotéticos socios. No titubea en las respuestas y ante las preguntas más incómodas gana tiempo con una sonrisa de molde que se le dibuja como si fuera un acto reflejo; quizás un mecanismo de defensa. Una curiosidad: a Susana Díaz no la menciona por su nombre en la entrevista. Es la presidenta de la Junta o una compañera.

–Empieza una ronda de 50 asambleas abiertas. ¿Por qué la primera en Granada?

–Hay muchas razones. La primera es el compromiso de la dirección federal con Andalucía. En segundo lugar, porque estoy identificado con muchas reclamaciones de Granada. Particularmente aquí, el Gobierno está haciendo una dejación de funciones.

–¿Se refiere a los mil días sin tren?

–Hoy habrá una manifestación con un demanda que tenemos los socialistas. Esta ciudad no puede permanecer aislada más tiempo.

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–Empieza sus asambleas abiertas por Andalucía. ¿Es consciente de que se interpretará como que viene a reivindicarse al territorio de Susana Díaz?

–Todos compartimos el objetivo de un cambio de ciclo en España. Estamos ante un Gobierno agotado si es que alguna vez tuvo un proyecto. Un Gobierno dividido, pendiente de si Rajoy deshoja la margarita de la sucesión. Y, en tercer lugar, un Gobierno en estado se shock por el auge de su principal competidor conservador: Ciudadanos.

–¿De verdad que no hay en esta presencia en Andalucía nada de reivindicación como secretario general?

–Hay el compromiso político de una dirección general con todos los territorios de España. Se habla de la financiación autonómica y de si el Gobierno pondrá un modelo sobre la mesa. La presidenta andaluza está reclamando lo que es justo para los andaluces. No solo tengo la voluntad de llegar a una acuerdo para poner una financiación mejor del Estado del Bienestar, sino que tenemos que incorporar en el nuevo sistema de financiación nuevos criterios. Efectivamente, nosotros estamos comprometidos con el conjunto de la ciudadanía andaluza.

–¿Ha invitado a esta primera asamblea a la dirección del PSOE andaluz?

–Sí, hombre...

–El número dos del PSOE-A, Juan Cornejo, dijo el lunes que aún no tenían confirmada ni que la asamblea de Granada fuese el jueves...

–Yo no estoy en esas cosas. Estoy en que al final todos compartimos un mismo objetivo. Yo hago una asamblea abierta para explicar las necesidades sobre nuestro sistema público de pensiones, que tiene un déficit de casi 20.000 millones, de lo que no está hablando este Gobierno. El pasado 8 de enero hicimos una petición de crédito al Tesoro Público de 15.000 millones para sufragar las pensiones de este año. Hemos hablado de racionalizar el gasto, subir el salario mínimo y el sueldo de los trabajadores. Por una cuestión de justicia, de que en una economía rica no haya trabajadores pobres, pero también para aumentar la base de cotización para que haya mayores ingresos públicos. Hemos hablado de crear nuevos impuestos, en este caso a la banca, para que contribuya a rescatar el sistema público de pensiones.

–Esa propuesta de los impuestos a la banca ha recibido tanto críticas como aplausos. Le reprochan que con esa medida sólo se compensaría una mínima parte del déficit. ¿Cuánto hay de golpe de efecto en la propuesta?

–Hay una filosofía: rescate por rescate. La banca tiene que estar al servicio del Estado y no el Estado al servicio de la banca. A partir de ahí, el impuesto extraordinario es una medida más de un paquete amplio que apuesta por pensiones dignas para hoy y para los jubilados de mañana. La subida del 0,25% que plantea el gobierno a los jubilados no compensa las previsiones de inflación que habrá el próximo año.

–Pero en esas medidas también hay mucho de ideología. Hasta el punto de que Pablo Echenique las reivindica como propias. Dice que la propuesta es de Podemos más que de Pedro Sánchez...

–Más que de izquierda o de derecha es de justicia social. Es curioso que aquellos que se están oponiendo al impuesto extraordinario a la banca para financiar el sistema de pensiones son los que han esquilmado el fondo de reserva de la Seguridad Social. El camino de la derecha ya sabemos cuál es; el camino de las derechas, el del PP y el de su principal socio parlamentario, el señor Rivera, y es el de dejar las cosas como están. El Estado está pidiendo créditos para poder financiar las pensiones de hoy. Nuestros hijos y nuestros nietos están pagando ya con ese crédito las pensiones.

–¿Es una percepción o en esta nueva etapa está marcando distancias con Podemos?

–Me sigo sintiendo muy cercano a los votantes de Podemos pero no a sus dirigentes. Unidos Podemos, y en particular Pablo Iglesias, han cometido el error histórico de no defender la soberanía nacional cuando el secesionismo atacaba la integridad territorial del país. Muchísimos votantes de Unidos Podemos no comparten que sus dirigentes no se hayan posicionado en defensa de la Constitución y tengo que reconocerle que comparto esa sorpresa negativa respecto a la posición en la crisis catalana.

–¿La de Pedro Sánchez y el PSOE ya sí está clara?

–Siempre lo estuvo, al menos, en mi caso. Los ciudadanos españoles han visto que el PSOE, ante un desafío de estas características, se ha situado con la defensa del Estado y del Estatuto de Cataluña. Advierto al bloque independentista: tienen mayoría parlamentaria pero no tienen mayoría social. Les han votado el 47%. La próxima legislatura tiene que ser constitucional y el presidente de Cataluña tiene que vivir en Cataluña.

–¿Le ha podido pasar factura en Cataluña al PSC el apoyo a Mariano Rajoy en el 155?

–En absoluto. El PSOE ha defendido siempre la Constitución. Por eso queremos su actualización. Defendimos el 155 como una manera de devolver a Cataluña a una legalidad que fue quebrada por el secesionismo. A partir de ahí, es evidente lo que digo: Puigdemont no puede ser el próximo presidente y si viene a España tendrá que asumir las consecuencias judiciales de su deriva unilateral.

–Pero supongo que el resultado del PSC no habrá colmado expectativas...

–Siempre quisimos ganar las elecciones.

–¿Qué ha sucedido entonces?

–El PSC ha avanzado. No con la intensidad que hubiésemos querido, por supuesto. Pero está claro que la izquierda no independentista en Cataluña la representa el PSOE.

–¿Y no ha habido también algo de improvisación en el discurso de campaña?

–Es un discurso que ha apostado claramente por la reconciliación.

–¿Aunque sea apoyando tímidamente el indulto a los independentistas que están en prisión o investigados?

–Es un discurso que apuesta por la reconciliación. El PSOE no tiene que renunciar a una de sus principales señas de identidad, y es que la crisis en Cataluña sólo se podrá resolver con la concordia. El único partido que ahora apuesta por eso es el socialismo catalán.

–¿Y para que se produzca esa reconciliación piensa que favorecería que, por ejemplo, Oriol Junqueras no estuviera en la cárcel?

–Mire, una de las máximas que me he aplicado a lo largo de mi carrera política es que no me gusta judicializar la política ni politizar la justicia.

–Digo lo de improvisación en el discurso porque es lo que ha aducido José Antonio Pérez Tapias para dejar el partido...

–Pérez Tapias ha venido a decir que abandona el partido porque tiene una visión para resolver la crisis catalana distinta a la de la dirección. Que podría haberla seguido defendiendo dentro del PSOE; no somos un cuartel, como los partidos de derechas. Respeto su decisión pero las razones que ha aducido es que no comparte que hayamos apoyado el 155. Lo volvería hacer una y mil veces.

–Pero reconocerá que es llamativo que en, tan poco tiempo, sea tan distante la postura defendida por alguien con el que compartía mítines en la campaña de las primarias...

–Se subía a los mítines y siempre le agradecí el apoyo para volver a resituar al PSOE en el espacio que le es propio, el de la izquierda y centro izquierda. Cuestión distinta es cómo resolver la crisis catalana. Y Pérez Tapias ha tenido una posición minoritaria dentro del PSOE, que es la del derecho a decidir. Algo con lo que no estamos de acuerdo los socialistas.

Reforma de la Constitución

–¿Sigue pensando que España es una nación de naciones?

–En las resoluciones del 39 congreso dijimos que había que actualizar el marco constitucional para perfeccionar el carácter plurinacional de nuestro país. Para algunos padres constituyentes que ya no están con nosotros, como Gregorio Peces Barbas, nacionalidades significaba naciones culturales o realidades nacionales que compartían una única soberanía, que es la del conjunto español. Eso es lo que me diferencia de Unidos Podemos o de los independentistas. Yo puedo reconocer distintas nacionalidades dentro del conjunto de España pero reconozco una única soberanía nacional. El derecho a decidir no es más que el derecho a la autodeterminación y eso no entra en el ideario socialista. No hay ninguna causa de izquierda en la causa secesionista.

–¿Habrá reforma de la Constitución?

–Me gustaría. La mejor manera de defender la Constitución no es petrificándola ni rompiéndola, es renovándola. No tenemos que caer en el adanismo de otras organizaciones radicales de izquierda y pretender convertirlo en una suerte de proceso constituyente, pero tampoco hay que dejar las cosas como están cuando pueden estar mejor.

–Las primeras comparencias en esa comisión no parecen compartir mucho la idoneidad esa reforma...

–El gran éxito de esta comisión es que, por fin, podemos debatir en el Congreso. Se decía que no se daban las circunstancias de consenso para abordar una reforma. El debate sobre la reforma implica eso, recomponer los consensos rotos en este tiempo. Espero que Rajoy cumpla su palabra con el PSOE y abramos entre todos la subcomisión para la reforma constitucional.

–¿Ve posible la investidura en Cataluña?

–La política catalana ha entrado en un ámbito de racionalidad muy distinto al que estamos acostumbrados. Puigdemont debería asumir las consecuencias de sus actos políticos, acudir a España y desbloquear esa situación permitiendo que hubiera una legislatura constitucional.

–¿El mejor de los escenarios es el de una repetición de elecciones?

–Los ciudadanos catalanes han hablado. Lo que necesitan es un presidente que gobierne para el 100% de los catalanes y no para el 47%.

–Con ese discurso, la única alternativa que plantea es que se alineen los planetas e Inés Arrimadas sea presidenta...

–También hay que ver cuál es la utilidad de votar al partido de Inés Arrimadas, porque no he visto que haya propuesto absolutamente nada. Lo único que he visto han sido insultos y despotricar de sus posibles aliados. Quizás su objetivo no es articular un gobierno alternativo al secesionismo sino otra cosa.

–Pero a usted no le viene mal crecimiento de C’s a costa del PP...

–Desde el punto de vista de la lucha por la hegemonía de la derecha, al PSOE, como partido de izquierda, ni le va ni le viene. Lo que es evidente es que el 21D ha abierto una guerra fría entre los dos socios conservadores, el PP y C’s, que amenaza con bloquear la legislatura en nuestro país. Si uno mira el balance de estos más de doce meses, solo ha habido unos presupuestos y el 155. Este acuerdo entre Rivera y Rajoy más que suponer que Rajoy cumpla con su compromiso electoral ha provocado que Albert Rivera incumpla el suyo, el de regenerar la vida democrática.

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