La frontera de la comuna jipi de Beneficio

Una de las niñas nacidas en esta comuna. / STUDIO SUR

Se trata de la ecoaldea más antigua de España donde residen 150 personas | Los residentes de este asentamiento se defienden de las acusaciones vertidas por dos sucesos ocurridos la pasada semana

José Ramón Villalba
JOSÉ RAMÓN VILLALBAGranada

Una de las comunas jipis más antiguas de Europa y de las más pobladas de España sigue en pie en el idílico paraje de Beneficio, entre los municipios de Cáñar y Órgiva. Ciento cincuenta personas habitan este terruño durante las 365 noches del año y sus tropecientas mil mañanas. Son jipis. Residen en tiendas de campaña, tipis al estilo indio, yurtas redondas o casas de madera. No tienen televisión, pero sí utilizan Internet y los más adolescentes disponen de su teléfono móvil para conectarse con la otra parte de la sociedad que vive a tan solo tres kilómetros del paraíso natural donde está la comuna, arraigada desde el año 1991 en este rincón de la Alpujarra. Los jipis son felices con esta forma de vida. Naturaleza, minihuertos para el autoabastecimiento, consejos asamblearios para adoptar decisiones, placas solares y chimeneas de hierro, una pequeña ecoescuela con mini parque de atracciones, y un entorno impoluto de suciedad. Tampoco faltan los canutos de marihuana para quienes gustan.

Los jipis de Beneficio llevan una semana muy mosqueados porque las televisiones, radios y periódicos de España y Francia los han puesto en el mapa por un par de sucesos que indirectamente les han salpicado de lleno.

¿Qué pasa Beneficio?

Un turismo asoma por la pista forestal que une la carretera de acceso a Cáñar con el paraje de Beneficio.

-Hola, ¿para ir a Beneficio?, pregunta IDEAL.

-Un poco más adelante, a un kilómetro, contesta la conductora con un marcado acento italiano.

-Venimos a hacer un reportaje y queríamos hablar con algún portavoz de la comuna.

-Venís en mal momento. Se han dicho muchas cosas falsas en los últimos días de un sitio donde es imposible que ocurran tantas cosas malas, comenta esta joven que se identifica como una de las residentes en esta comuna desde hace cinco años.

La Guardia Civil detuvo el pasado 18 de septiembre a un joven francés de 23 años acusado de un homicidio en Francia que estaba asentado en los márgenes de Beneficio, justo en la entrada a este paraje donde cohabitan más de una veintena de caravanas y furgonetas distanciados de los residentes en la comuna. Esa detención fue muy sonada y de ella se hicieron eco medios de comunicación españoles y franceses.

El arrestado apenas llevaba dos semanas allí asentado. Los residentes de Beneficio lo habían visto una o dos veces, poco más. «Una cosa es la comunidad de Beneficio y otra distinta la gente que se queda allí en la entrada. Aquí no se consume alcohol y las drogas si las quieres debes ir a buscarlas fuera de aquí. Sí podemos fumar algo de marihuana, pero ya está. Sin embargo allí en la entrada hay gente, aunque no todos, con una mentalidad distinta a la arco iris (jipi). Allí pueden consumir alcohol, pueden tomar lo que quieran. Aquí no. Para convivir con nosotros, aquí dentro, deben ser aceptados y presentados por gente aquí asentada. Allí se queda quien quiera, aquí no. Y nosotros no sabemos quien se queda, aunque no solemos tener problemas con ellos pero sí es cierto que cada vez hay más gente allí y eso puede traernos conflictos». Las palabras son de Edgar Thompson, un excatedrático de Medio Ambiente de la universidad peruana de Trujillo, asentado en Beneficio desde hace 25 años y hoy erigido como portavoz de esta comunidad jipi.

La frontera de Beneficio la marcan sus normas por un lado y el espacio dedicado al aparcamiento de caravanas y coches. Esta es la periferia donde residen aquellos que están de paso o no quieren compartir las normas de la comunidad.

«Aquí hemos pasado en 25 años de ser una comunidad de 12 personas donde todo se compartía en plan comuna a una ecoaldea o barrio residencial de mentalidad rainbow o arco iris (jipi) donde convivimos todo el año unas 150 personas», apunta este jipi de 59 años, quien subraya que él no es el mayor del lugar. «Hay una mujer francesa con 65 años».

-¿No echas de menos vivir en otro sitio?

«No. Ningún otro sitio me puede dar lo que tengo aquí. El contacto con la naturaleza, la gente, compartir la vida con otros lejos del estrés y la propiedad privada», señala Edgar.

Además de los residentes habituales puede haber una población flotante de otras cien personas más que van y vienen de Beneficio: turistas de mochila, desheredados de la sociedad que van de una ciudad a otra en destartaladas furgonetas o viajando en autoestop o curiosos que quieren saber cómo se vive allí.

Diez años en la comuna

«Mira, siempre que sale un artículo de Beneficio diciendo lo que se hace aquí, tenemos muchos turistas que vienen a ver la comunidad. Ahora ha salido lo del chico este de Francia y puede que sea hasta bueno para que no venga tanta gente», ironiza otro de los más viejos residentes de esta comuna, Baba, un maestro yogui ataviado con un turbante en la cabeza, un pantalón blanco de lino y una camisa naranja. Él lleva en Beneficio más de una década y tiene 59 años.

«Yo vine de Alemania. Aquí soy feliz y aunque aquí ha habido cambios, hay principios que marcan a los residentes y eso no cambia. Amamos la naturaleza, nos gusta ver a los pequeños crecer en armonía con el entorno. Llevo aquí diez años». Las palabras son de Alack, quien a sus 58 años ha tenido dos hijos hace muy poco. Uno de ellos lo amamantaba su pareja mientras IDEAL escuchaba su experiencia en esta comunidad.

Un poco más arriba de la casa de Alack se atraviesa un huerto y emerge una cabaña de madera donde cuatro adolescentes vestidos con ropas tan normales como la que pueda llevar cualquier chico de la edad de ellos puedan llevar. Uno incluso luce una gorra deportiva. «Aquí estamos bien, no necesitamos vivir en otro sitio para estar mejor», advierte uno de ellos. En la puerta de la cabaña hay una bicicleta de carreras en muy buen estado. Y metros más abajo, han habilitado un pequeño campo de fútbol donde los pequeños juegan.

Otro suceso en la frontera

Otro de los sucesos que ha salpicado a esta comunidad fue el intento de agresión sexual contra una joven que estaba acampada en la zona más boscosa de Beneficio. El autor fue frenado por los residentes de esta comuna y otra vez era uno de los asentados en esa frontera donde aparcan las caravanas, en la zona hostil. «Lo habíamos visto una o dos veces. La chica vino pidiendo ayuda y a él lo vimos corriendo. Lo cogimos. No nos pueden acusar de que fue una violación que le hicieron los de Beneficio porque es mentira», advierte el portavoz de esta comunidad jipi.

En esta comuna conviven personas de treinta nacionalidades distintas. Hay libaneses, alemanes, británicos, españoles, rumanos, etíopes, norteamericanos... «Cuando los niños comienzan a ir a la escuela de Cáñar llegan con dos idiomas debajo del brazo. Nosotros queremos que lleguen lejos, que sean lo que quieran ser en la vida, pero que no se pierdan la oportunidad de vivir en contacto con la naturaleza, que se lleven en la mochila esta experiencia».

Los jipis agradecen la visita a la comuna para aclarar la mala imagen vertida de Beneficio en los medios de comunicación en los últimos días.

Allí se quedan. Una vida dura e idílica rota cada luna nueva o en cada cambio de estación con una fiesta entre todos los residentes. El día a día pasa entre los cultivos en los huertos, los cafés o tes, las charlas, el yoga, la elaboración de artesanía. Una monotonía rota por los dos sucesos que han puesto a Beneficio en el punto de mira.

Fuera de esta comuna, no mucha gente de los aledaños comparte ni cree en el 'modus vivendi' de estos jipis aunque llevan 25 años cohabitando con ellos en la escuela, los centros de salud o los mercados. Les recriminan la pugna por el agua para regar las tierras de cultivo. Por tener plantaciones de marihuana en el interior y en algunos casos por tener a los pequeños allí a su libre albedrío. El jueves los pequeños mayores de 5 años estaban en el colegio de Cáñar.

«Nosotros hemos elegido otra forma de vida. Respetamos a los demás, no generamos problemas, sólo pedimos respeto y que no cuenten mentiras de este sitio». 'Vive y deja vivir' es uno de sus lemas.

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