Los frescos de la Casa de Mitra están por los suelos

Aspecto exterior de la fachada, en la Carrera del Darro. /
Aspecto exterior de la fachada, en la Carrera del Darro.

Los bomberos derrotaron ayer la parte de la fachada con más riesgo tras un desprendimiento

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

El presidente de Granada Histórica, César Girón, publicó en sus redes sociales el pasado 13 de enero unas fotografías en las que advertía del riesgo de desprendimiento de parte de la fachada de la Casa de Mitra, en el número trece de la Carrera del Darro. Ayer, justo diez días después, el paramento de cal y arena de este palacete del siglo XVI, transformado en hotel hace quince años, se vino abajo. Y con él una sección de los murales de Mitra, el dios persa protector de la verdad y las aguas, que adornan el exterior de este emblemático edificio de la calle más emblemática, más turística y más transitada de Granada. Al parecer los primeros testeros cayeron temprano, cuando aún paseaba poca gente por esta vía. Nadie se vio afectado. Pero los riesgos persistían y a las 10:30 horas, ante la posibilidad de que se produjera un derrumbe que sí pudiera dañar a alguien, empleados del establecimiento hotelero pusieron sobreaviso a los bomberos que, provistos con pértigas, fueron derribando desde los balcones la superficie más agrietada para evitar males mayores. La operación fue observada por muchos curiosos, situados tras el cordón de seguridad habilitado por agentes de la Policía Local de Granada.

Hace tres años ya se atisbaron peligros similares y se llevó a cabo una actuación de consolidación. De hecho, según ha podido saber este periódico, la propiedad había solicitado presupuesto para la restauración, pero el deterioro se hacía cada vez más evidente en las últimas semanas, coincidiendo con el frío, las lluvias y las inclemencias meteorológicas que favorecen la contracción y la dilatación de los materiales. A todo ello hay que sumar la humedad que genera el río Darro. En este punto conviene recordar que el Albaicín Bajo, donde está la Casa de Mitra, se halla en un entorno de protección especial por parte de la Unesco, aunque esta finca en concreto no tiene la catalogación de Bien de Interés Cultural (BIC).

En relación a la historia de este caserón, el propio hotel explica en su web que «tras la reconquista de Granada, en 1492, el Albaicín será el último reducto morisco y es en el siglo XVI cuando se producen ciertas transformaciones urbanísticas para cristianizar el barrio, construyendo iglesias donde había mezquitas, se asientan órdenes religiosas y se levantan residencias señoriales de familias de nobleza cristiana en la ribera del Darro». Entre ellas, esta Casa de Mitra. «Misteriosamente –agregan– no se tiene constancia de ningún otro dato hasta principios del siglo XX, cuando el inmueble fue adquirido por el anticuario Nicolás Fajardo Arcos». Fue su hijo, Nicolás Fajardo Vílchez, quien realizó los frescos que ahora han desaparecido en parte.

Restauración en 1995

César Girón decía en un artículo publicado en IDEAL en junio de 2007 que la Junta de Andalucía restauró estas pinturas «de gran belleza» en 1995 y que ya por aquel entonces, hace diez años, se hacía precisa una nueva intervención para liberarlas del polvo que las cubría. Según Girón, «fueron realizadas en los primeros años del siglo XX y su autor es desconocido». «Representan en su motivo central a Mitra trazando los elementos sobre el libro de la creación y bajo la mirada cruzada, a sus pies, la cartela con el lema ‘Al invicto dios del sol, Mitra'». A la izquierda de Mitra, derecha en la observación por parte de los viandantes, se aprecia una figura alada que da muerte a la serpiente, una escena que según la tradición persa llevaría a satán.

«Las pinturas fueron realizadas en los primeros años del siglo XX y su autor es desconocido» César Girón

César Girón considera que existe identidad, por significado y por origen, entre los murales de la Casa de Mitra y las de la casa del Padre Eterno, situada en el número nueve de la placeta del Lavadero de Santa Inés y propiedad del industrial granadino Germán Fajardo. Los iniciados en el culto a Mitra se beneficiaban de la inmortalidad gracias al sacrificio de un toro. Existen bastantes evidencias de que la familia Fajardo tuvo «una especial predilección por las cuestiones esotéricas y las reuniones cultas», explica Girón. Es bastante probable que estuvieran vinculados a alguna logia masónica de Granada. De hecho, la Casa de Mitra presenta símbolos como el compás o el triángulo, así como el pergamino ‘Deo Soli Invicto Mithre’.

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