Fomento asegura que el tren laboratorio volverá a circular en pruebas en enero

El tren laboratorio de Adif, durante el primer recorrido por la línea que se llevó a cabo el día 1 de diciembre./IDEAL
El tren laboratorio de Adif, durante el primer recorrido por la línea que se llevó a cabo el día 1 de diciembre. / IDEAL

Adif explica que se están verificando los sistemas electrónicos y haciendo tareas relacionadas con el software del sistema de seguridad de la línea

M. V. Cobo
M. V. COBOGranada

Desde que el pasado 1 de diciembre se dieran por terminadas las obras de construcción de la línea del AVE y por iniciada la fase de pruebas, poco movimiento se ha podido apreciar en los 126 kilómetros que unen Granada con Antequera. El tren laboratorio con el que se escenificó el final del proyecto recorrió hace 34 días, por primera vez, la línea completa. Pero después no se ha vuelto a ver por estos lares. Desde el Ministerio de Fomento explicaron ayer a este periódico que esa máquina volverá a circular en el mes de enero para llevar a cabo «nuevas pruebas geométricas y dinámicas tanto de la infraestructura como de la superestructura».

Mientras llega ese momento, desde Adif detacaron ayer que se están desarrollando otras tareas de esa fase de pruebas; aunque no trasciendan. En concreto, se están comprobando los sistemas electrónicos que guían la circulación de los trenes.

Desde el Ministerio de Fomento quisieron reafirmar que Adif continúa avanzando en la línea de Alta Velocidad después de la visita del ministro Íñigo de la Serna aquel 1 de diciembre a Antequera. «Tras el primer recorrido de reconocimiento, se siguen realizando pruebas en todos los subsistemas. Así, este último mes Adif ha estado trabajando intensamente en las instalaciones de señalización y enclavamiento, habiéndose realizado ya las primeras pruebas del enclavamiento de Antequera Alta Velocidad en laboratorio, con carácter previo a su realización, en breve plazo, sobre el emplazamiento».

Los enclavamientos son unas cajas o armarios situados en puntos estratégicos de la línea en los que hay cruces o desvíos. En esas cajas o casetas se encuentran los mecanismos que permiten guiar los trenes y cambiar las señales para que las máquinas circulen por una vía o por otra. Antiguamente contenían las agujas que permitían mover las vías; actualmente, son sistemas electrónicos comunicados con el Centro de Control Central (CTC). Las pruebas que se están haciendo en estas últimas semanas consisten en «el ajuste de los elementos instalados para proceder a las pruebas de concordancia de los enclavamientos y el Centro de Control Central (CTC) mientras que en paralelo se están acometiendo tareas relacionadas con la ingeniería de software». Desde Adif insisten en la trascendencia de esta fase, muy relacionadas con la seguridad, que abarca todos los ciclos del proyecto, desde su inicio hasta su puesta en explotación comercial, uno de cuyos aspectos principales es la generación, verificación y validación del software de los enclavamientos.

Las pruebas

-Paso 1: Se verifican 'en vacío', sin trenes, todos los subsistemas de la línea para comprobar su buen funcionamiento.

-Paso 2: Pruebas dinámicas, con trenes auscultadores y laboratorio, para comprobar el buen estado de la línea.

-Paso 3: Entrega de toda la documentación generada en las pruebas a la Agencia de Seguridad Ferroviaria, que es la que debe autorizar que se inicien las pruebas por parte del operador.

-Paso 4: Cuando Renfe recibe la autorización, hace pruebas de los trenes para comprobar que se acoplan a la línea y, posteriormente, se forma a los conductores.

En estas pruebas se genera una documentación de seguridad que se integra con las que se va obteniendo en los ensayos del resto de subsistemas. Una vez que se haya verificado 'en vacío' cada uno de los componentes de la línea, se entrega la documentación a los responsables de Circulación para iniciar las pruebas dinámicas con trenes.

Según los planes avanzados por Adif, en este mes de enero volverá el tren laboratorio para realizar circulaciones a lo largo de toda la línea, con el objetivo de supervisar el estado de la infraestructura y la superestructura. En estos recorridos el tren realiza dos tipos de mediciones o verificaciones.

Por un lado, las pruebas geométricas, en las que se comprueba que la línea está nivelada, sin altos ni bajos, según precisaron a este periódico expertos en el tema. Por otro lado, se hacen pruebas dinámicas, en las que se miden elementos relacionados con la estabilidad de los vagones y el confort del pasajero en el interior.

Tras ese primer chequeo, se empieza el desarrollo escalonado de pruebas de velocidad, así como las pruebas de carga de las estructuras. «Este proceso de pruebas es preceptivo en cualquier elemento de la infraestructura ferroviaria, y se prolonga desde la finalización de las obras hasta su definitiva puesta en servicio», subrayaron desde Adif. Las tareas las llevan a cabo tanto los fabricantes como expertos y técnicos de Adif, y consisten en una «prueba sistemática de todas las condiciones de circulación que puedan darse».

A velocidad máxima

Según explicaron fuentes de Adif, en esta fase habrá también «pruebas de velocidad máxima y de varios trenes en sucesión, así como cruces en diversos escenarios de explotación comercial, para realizar a continuación las pruebas de fiabilidad, que tienen por objeto someter a las instalaciones a un grado de uso y estrés suficiente de modo que permitan comprobar que su funcionamiento es óptimo».

Una vez que se han llevado a cabo todas las verificaciones por parte de los constructores y Adif, se entrega una documentación a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria, que es la que autoriza que el operador -en este caso Renfe- empiece a hacer sus propios ensayos.

Las pruebas estarían actualmente muy en el inicio, según la información remitida por Adif, puesto que se están empezando a verificar los sistemas 'en vacío', sin trenes. Posteriormente pasarán los trenes laboratorio y 'auscultadores' para comprobar el estado de la plataforma y de la superestructura. Y en una tercera fase, se 'entrega' la obra y comienzan las pruebas de circulación del operador.

Renfe tendrá que hacer entonces dos tipos de comprobaciones. Por una parte, y una vez elegido el tipo de máquinas que usará para el servicio del AVE a Granada, se hacen las de integración 'tren-ruta', «que tienen por objeto verificar el adecuado comportamiento de cada tren que circulará por la línea con los sistemas desplegados en ella». Y solo posteriormente se empezará a formarse los maquinistas que cubran los trayectos de la nueva línea. Esta formación de los conductores «constituyen la fase final y en ningún caso pueden solaparse con el resto de pruebas», apuntan desde Adif. Pero para llegar a ese punto parece que faltan todavía muchos meses, en palabras del propio ministro.

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