Fernández de la Vega: «El Gobierno está obligado ética y políticamente a actuar contra la brecha salarial»

Fernández de la Vega, ayer en un receso del Congreso de Estudios Africanos celebrado en el hotel Alixares. / JORGE PASTOR

«Hubo una época en que los españoles tuvimos que emigrar; ahora lo coherente sería ponernos en el lugar del otro», dice la exvicepresidenta del Gobierno

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

El ‘padrenuestro’ de María Teresa Fernández de la Vega (Valencia, 1949) se llama igualdad de oportunidades. Eso le llevó a la política, donde ostentó cargos como la vicepresidencia del Gobierno o la portavocía en los mandatos de Zapatero, y eso le impulsó a crear en 2012 la Fundación Mujeres por África. Jueza de profesión, ayer estuvo en Granada participando en el X Congreso Ibérico de Estudios Africanos en el hotel Alixares.

–Esta niña de cuatro años (le enseño la foto) llegó anteayer a las diez de la noche al puerto de Motril después de nueve horas de travesía en una patera con mala mar y mucho frío . ¿Qué siente cuando ve este tipo de imágenes?

–Me estremecen. También me generan ternura y compasión. Y me ratifica que tenemos que seguir trabajando para acabar con este tipo de escenas, una mujer con una niña en brazos que se echa a la mar buscando algo mejor. Huyendo de la violencia o de la pobreza.

–¿Cree que la cotidianidad de este tipo de fotografías ha terminado anestesiando a la sociedad?

–Hay que evitar que estas imágenes se incorporen a nuestra cotidianidad concienciando a la ciudadanía para que esto no ocurra. No podemos permanecer impasibles ante un drama humano de esta naturaleza.

–¿Qué le depara el futuro a esta niña?

–La vida nunca sabes qué te depara. Pero quiero pensar que le irá mejor que donde estaba. Si llega aquí, hay que darle medios para que tenga la oportunidad que no ha tenido en su lugar de origen.

–Si las mujeres ya sufren una discriminación por razón de género, ¿qué sucede si, como esta niña que arribó este jueves a Motril o como las miles de mujeres que lo hicieron el año pasado, eres africana, negra y vienes en patera?

–Que se sufre el doble. Las diferencias se han utilizado como instrumentos para discriminar y acentúan el dolor. Pero no debería ser así porque, precisamente, la diferencia de sexo, raza, color, edad... es un elemento fundamental de riqueza. La diferencia forma parte de la igualdad. Y la igualdad es constitutiva de democracia.

–¿Qué grado de responsabilidad tiene en todo esto la Unión Europea?

–La responsabilidad es colectiva, de la ciudadanía y de los gobiernos que representan a la ciudadanía. Evidentemente no hemos estado a la altura de las circunstancias. Las generaciones que hemos trabajado para construir Europa como un espacio de derecho, entendimiento, acogida, asilo y refugio frente a la violencia no pueden reaccionar cerrando las puertas. Tenemos la responsabilidad y la obligación de denunciar que eso no lo hemos hecho bien y exigir a nuestros gobernantes que adopten una posición coherente con lo que la mayoría de los ciudadanos quieren y piensan.

–Perdóneme, pero el concepto de ‘coherencia’ me resulta difícil de entender en este tipo de cosas...

–Cuando hay un espacio cerca del tuyo con una enorme desigualdad, lo que se debe hacer es trabajar en origen. Nadie deja su casa voluntariamente. La deja porque tiene un problema y ese problema se llama pobreza, miseria o violencia. Nosotros lo sabemos muy bien porque los españoles vivimos épocas en que tuvimos que emigrar y nos acogían en Alemania, Europa, Argentina, México... Tenemos que actuar en consecuencia. Ésa es la coherencia: ponerte en lugar del otro.

–Si la brecha salarial entre hombres y mujeres en España es de 2.500 euros, entre hombres y mujeres inmigrantes se podría multiplicar perfectamente por dos. ¿Qué está fallando?

–Falla el modelo, que ha hecho norma de la desigualdad. La desigualdad entre hombres y mujeres se pone de manifiesto en todos los ámbitos y hay que luchar contra ella. No es sólo un tema ético y político; s un tema moral. ¿Qué está fallando? El modelo patriarcal utiliza la diferencia como un instrumento para discriminar, generar dolor y malestar social. Hay que hacer políticas para acabar con brechas como la salarial. Es incomprensible que por el mismo trabajo te paguen un salario distinto si eres o hombre o mujer. ¿Lo hacemos peor? No pero el modelo dice que como somos distintos, a la mujer le voy a pagar menos. Hemos logrado avances, pero hay que hacer mucho más.Las organizaciones internacionales dicen que, de continuar con el ritmo actual, harían falta ochenta y un años para alcanzar la paridad. O sea, que casi dentro de un siglo nuestras hijas no van a cobrar igual que nuestros hijos si no hacemos otra cosa. No podemos esperar. Hay que tener una política activa, que muchos gobiernos están poniendo en marcha, de exigir a las empresas que a igual trabajo igual retribución. Y adoptar medidas para incentivar eso.

El modelo patriarcal utiliza la diferencia como un instrumento para discriminar, generar dolor y malestar social. Hay que hacer políticas para acabar" maría teresa fernández de la vega

–¿Qué opina de que el presidente Rajoy diga que éste es un asunto que no compete al Gobierno y que es mejor «no meterse en eso»?

–Todo gobernante, todo responsable político, tiene que abordar los problemas de la ciudadanía. La desigualdad es un problema que deben tratar todos los gobernantes del mundo, todos los responsables políticos y todos los líderes sociales. La desigualdad salarial hay que abordarla porque si no, nuestras hijas tardarán un siglo hasta lograr la paridad. ¿Es razonable? No lo es en absoluto. Quien tiene la responsabilidad tiene la obligación política, ética y moral de actuar.

–El año pasado, con motivo del 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia de Género, usted escribió que «en este momento estamos asistiendo a un repunte de la desigualdad en todo el mundo, tal y como corroboran los informes internacionales».

–El modelo económico y social ha agravado la desigualdad. No recuerdo un periodo en la Historia en que la desigualdad social se haya acentuado tanto. El uno por ciento de la población mundial acumula el uno por ciento de la riqueza global. Es un modelo neoliberal y patriarcal que acumula bienestar en un sector a costa de las mujeres y la gente que no tiene recursos.

–¿Cuál es el mensaje que ha trasladado en Granada?

–Hemos puesto de manifiesto que las mujeres en todo el mundo compartimos, dentro de la pluralidad y la diversidad, el objetivo democrático de la igualdad. Y por tanto tenemos que trabajar juntas en un contexto de globalización.

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