Fátima declaró ante la jueza que su padre la amenazó «con hacerle lo mismo» a su otra hija

Fátima declaró ante la jueza que su padre la amenazó «con hacerle lo mismo» a su otra hija
Ramón L. Pérez

La madre de la bebé hallada muerta en una bolsa de basura, que culpa del crimen al abuelo de la criatura, justifica así no haberlo denunciado

Y. HUERTAS

El pasado 4 de abril, antes de ser enviada a prisión junto a su padre como supuestos causantes de la muerte de la bebé que apareció dentro de una bolsa de basura en la planta de residuos de Alhendín, Fátima A. O. prestó declaración ante la jueza del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 1 de Santa Fe. Durante su comparecencia culpó del crimen a su padre y, por ende, abuelo de aquella niña. Si no lo denunció, según dijo ante la magistrada, fue porque «su padre la amenazó con hacerle lo mismo« a su otra hija, que tiene 18 meses.

Durante su interrogatorio, la joven, cuyo ADN fue hallado en una de las tiras de cierre de la bolsa de basura donde se encontraba el cuerpo sin vida de la neonata, aseguró que fue su padre quien la asistió en el parto. Precisó que el alumbramiento tuvo lugar en la casa de este en Talará (Valle de Lecrín) y que fue él quien cortó el cordón umbilical con unas tijeras «que se encontraban en el suelo de la habitación». Allí también había una bolsa negra de basura.

IDEAL ha tenido acceso al documento de la declaración de Fátima, que garantizó que en ningún momento llegó a coger a la bebé. Sostuvo que cuando nació «intentó cogerlo pero su padre se lo impidió» y que fue este, Miguel A. F., quien cogió a la criatura, que nació viva porque «la escuchó llorar».

Lo que pasó a continuación lo narró de la siguiente forma: «Que cuando su padre tenía el bebé en brazos lo cogió de las piernas y lo tiró contra el suelo, llegando a soltarlo contra el suelo. Seguidamente su padre introdujo el cuerpo del bebé en una bolsa de basura junto a la placenta y la sábana que había en la cama y sobre la que la declarante dio a luz«.

Fátima apuntó que la bolsa «ya estaba en la habitación» cuando se fue a dormir sobre las diez y media de la noche y que le extrañó verla allí. El parto fue el día 15 de enero sobre las cuatro y media de la madrugada y, cuando, el bebé ya estaba dentro de la bolsa, «el padre se fue y tiró al bebé dentro de la bolsa de basura, según le manifestó este».

«No quería que lo tuviera»

La joven aseguró ante la jueza que ella no podía moverse, «por lo que no pudo impedir que su padre se llevase a su bebé dentro de la bolsa de basura» y que si no avisó a los servicios sanitarios fue «porque no la dejaba su padre, porque no quería que lo tuviera». Tampoco llamó a Óscar R. P., su pareja y padre de la bebé, para que le prestase ayuda porque «desconoce su número de teléfono y pensaba que en ese momento Óscar se encontraba en Madrid».

Si no avisó a las autoridades de lo que había ocurrido fue, de acuerdo con su declaración, porque «su padre le quitó el teléfono fijo de la casa». El día 16 ya se encontraba mejor y quedó con su compañero sentimental en el puente de Mondújar. Allí, «le contó que había perdido el bebé pero no le contó lo que había ocurrido, ya que su padre la tenía amenazada». Las distintas versiones que le dio luego a Óscar fueron «bajo la amenaza de su padre». Llegó a afirmar que fue su progenitor quien le iba diciendo lo que tenía que decir.

Le vio «la carita»

Durante su declaración, a Fátima se le exhibieron fotografías del cadáver de la bebé y manifestó que la reconocía como su hija «perfectamente» porque «le vio la carita» aunque no llegara a cogerla.

Hasta cuatro versiones distintas dio Fátima su pareja sobre la suerte que había corrido a la niña, entre ellas que se cayó en la bañera y la perdió, que nació muerta y la enterró en un descampado detrás de Alcampo o que fue víctima de una agresión sexual, se desmayó y cuando despertó «ya no tenía el bebé en sus entrañas».

La jueza la mandó a prisión a Fátima y al abuelo de la criatura, al apreciar indicios de que ambos participaron en su muerte. Plasmó en su auto además que este crimen podría considerarse un asesinato, algo que determinará la instrucción de la causa, que sigue su curso.

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