«No entiendo que las cofradías salgan fuera de Granada a buscar escultores»

Joaquín Melgar trabaja en su taller./ J. M. G.
Joaquín Melgar trabaja en su taller. / J. M. G.

El imaginero Joaquín Melgar busca 'hueco' en la Semana Santa granadina y reivindica a los artistas locales

JORGE MARTÍNEZ GARZÓNGRANADA

Estudió en la Escuelas de Artes Aplicadas de Granada, después trabajó como aprendiz en el taller de Miguel Zúñiga y ahora en su taller del barrio de Cervantes sigue acometiendo los encargos que recibe, principalmente de restauraciones de tallas e imágenes, aunque le gustaría realizar algún trabajo para las cofradías granadinas. Se llama Joaquín Melgar y es hijo de un querido y recordado cofrade granadino del que ha heredado también su nombre. «Mi padre estuvo vinculado a las cofradías de la Entrada en Jerusalén y al Cristo de los Favores», recuerda Melgar.

Ha terminado hace unas fechas la restauración de la Virgen de Monserrat, una talla en madera de pino que preside el retablo de la iglesia de su nombre en la avenida de Cervantes. «Estaba en muy mal estado y durante los últimos siete meses trasladé el taller al camarín para realizar la restauración allí», explica. Ahora, concluido este trabajo, está centrado en nuevas creaciones.

«Sigo la línea de la escuela granadina de imaginería. Siempre me atrajeron los grandes como Alonso Cano o Pablo de Rojas y quiero seguir esa senda, aunque también es verdad que en las últimas décadas los gustos de las cofradías se han dirigido a escultores de Sevilla, Málaga o Córdoba. Habiendo en Granada escultores como Ángel Asenjo, Alberto Fernández Barrilao o yo mismo, no entiendo que las cofradías salgan fuera de la Granada a buscar escultores», argumenta con cierta pena.

En estos últimos años, Joaquín Melgar ha trabajado en varios encargos como la restauración de San Juan Evangelista de una hermandad de Baza. También, dos Crucificados para la localidad de Torrejón de la Calzada, de Madrid, y un Nazareno para Pegalajar, de Jaén. Además, una Dolorosa también ha pasado por sus manos.

Joaquín Melgar quiere que se valore la imaginería local. «Es muy importante y de aquí salió lo mejor de la escultura religiosa y tenemos que valorarla más», agrega. Entre sus estantes se muestran bocetos realizados para algunos pasos de misterio, rostros de figuras secundarias y un Ecce Homo de grandes dimensiones. Destacan también varias cabezas de sanedritas, soldados y discípulos que esperan pasar a la madera. «Será señal de que han gustado y se puedan convertir en figuras que representen algún misterio evangélico para procesionar en los días de Semana Santa». Por lo pronto, él sigue trabajando en la convicción de que su mejor obra aún está por hacer y que se pueda quedar en Granada.

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