La entelequia de la Ciudad de la Justicia de Granada

La entelequia de la Ciudad de la Justicia de GranadaGráfico
Carlos Javier Valdemoros

Córdoba inauguró hace unos días su flamante complejo y en Málaga el recinto es una realidad desde hace once años | Después de siete consejeros y casi dos décadas de inversiones, proyectos y mudanzas, el mapa judicial de Granada sigue inacabado y a la espera de las últimas obras en la Caleta

YENALIA HUERTAS y AMANDA MARTÍNEZGRANADA

Dice la Real Academia Española (RAE) que una entelequia es una «cosa irreal» o en la filosofía de Aristóteles «un fin u objetivo de una actividad que la completa y la perfecciona». En Granada, capital judicial de Andalucía, la Ciudad de la Justicia bien podría considerarse a día de hoy una entelequia, pues la dispersión de los órganos judiciales granadinos parece eternizarse sin que, de una vez por todas, cada sede esté en su sitio.

Han ido pasando los años y también los consejeros de Justicia de la Junta de Andalucía. Evangelina Naranjo, María José López, Begoña Álvarez Civantos, Luis Pizarro, Francisco Menacho, Emilio de Llera, Rosa Aguilar... En las últimas dos décadas todos ellos han ido tomando decisiones para materializar en esta capital una Ciudad de la Justicia en realidad un tanto atípica. Atípica porque si bien el grueso de los órganos unipersonales estarán en un futuro en un recinto único como es el complejo judicial de la Caleta, no se trata de un edificio de nueva planta, construido 'ad hoc' como los de Málaga o los de Córdoba.

El de Córdoba fue inaugurado hace unos días por la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. La Ciudad de la Justicia de Córdoba es un edificio de más de 50.000 metros cuadrados en el que se han invertido 66 millones de euros. En Málaga fue el expresidente Manuel Chaves quien en 2007 presidió el 'estreno' del mayor edificio de uso administrativo de Andalucía, con 70.000 metros cuadrados, y en el que se invirtieron 85 millones de euros.

En Granada, se han sucedido las inversiones, los proyectos y las mudanzas, pero aunque se haya ido avanzando de forma paulatina el mapa judicial sigue inacabado y aún habrá que esperar al menos dos años, que es el tiempo que se calcula que pueden durar las obras previstas en las plantas últimas de la Caleta -sexta séptima y octava-. Esta actuación, que aún se encuentra en la fase de verificación del proyecto -es la fase previa a la licitación- será la llave de la reorganización judicial definitiva en la capital, en tanto que permitirá concentrar por fin casi todos los órganos unipersonales en este espacio.

Lo cierto es que en Granada el uso judicial que se ha dado y se da a ciertos edificios como el histórico Palacio de la Real Chancillería -sede del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía- o el inmueble de enfrente -Plaza Nueva 8- ha condicionado la configuración del mapa actual de los juzgados en la capital. Este no se ciñe a la Caleta, sino que abarca desde Caleta a Plaza Nueva pasando por la Gran Vía, donde tienen sus sedes la Fiscalía Superior de Andalucía y la Fiscalía Provincial de Granada. Ambas mudaron sus despachos al antiguo y emblemático edificio del Banco de España a finales de 2014. Fue gracias al empeño que puso el entonces fiscal superior de Andalucía, Jesús García Calderón, un cargo que hoy ocupa Ana Tárrago Ana Tárrago, quien el pasado mes de enero también urgió a la Junta a acabar de reformar el edificio del Banco de España para hacer más operativo el trabajo del fiscal.

Aparte, existe otro punto judicial en la urbe fuera de ese eje: el edificio de Marqués de la Ensenada esquina con Arabial, donde se hallan los dos juzgados de Menores de Granada y la fiscalía del ramo. Luego, dentro de la dispersión de sedes que conlleva el mencionado eje, la propia Audiencia tiene separadas su secciones. Las secciones penales -primera y segunda- están en la Real Chancillería, mientras que las civiles -tercera, cuarta y quinta- y la presidencia del tribunal provincial se hallan en un edificio alquilado de la Plaza Luis Rosales. Asimismo, los juzgados civiles (los de Primera Instancia) están repartidos entre Plaza Nueva y Caleta, lo que genera cierta confusión muchas veces entre los ciudadanos y algunos viajes en balde.

¿Y cómo será el mapa definitivo? Como explicó el presidente de la Audiencia en una entrevista reciente concedida a IDEAL, la idea -que se viene barajando desde hace lustros- es que el TSJA se quede solo en la Real Chancillería; que en el otro edificio de Plaza Nueva se ubiquen todas las secciones de la Audiencia; que los juzgados civiles que todavía quedan en el edificio de Plaza Nueva pasen a la Caleta -para eso son las obras programadas en las plantas superiores- y que la sede de la actual delegación provincial de Salud de la Junta, que está al lado del complejo de Caleta, se 'sume' al complejo y albergue los órganos que no quepan en él.

El proceso parece haberse reactivado con la llegada de Rosa Aguilar y el impulso de la delegada Sandra García, pues la Junta andaluza ya ha trasladado a los jueces incluso los planos de cómo quedaría la Audiencia en Plaza Nueva 8, donde en una planta entera irían todos los despachos de los magistrados. Pero esperar, de momento, habrá que seguir esperando dado que la actuación en Caleta aún no ha comenzado y el plazo de ejecución no es precisamente corto.

En titulares

El problema de la dispersión ha protagonizado multitud de titulares en los últimos años. En 2000, por ejemplo, ya el PP prometía en su programa para las elecciones autonómicas crear una Ciudad de la Justicia en Granada «para acabar con la actual dispersión de los tribunales». Lo anunciaba en febrero de ese año Antonio Sanz como secretario general del PP-A. Dijo «que la idea también se aplicaría en el resto de las ciudades andaluzas». Por aquel entonces ya proponían los populares la creación de un Instituto de Medicina Legal en Granada (IML), el cual finalmente la Junta hizo realidad en el PTS en 2012. Cinco años y cerca de cinco millones de euros fueron necesarios para que la nueva sede de los forenses fuese una realidad. La inauguró el expresidente de la Junta José Antonio Griñán siendo consejero de Justicia y Gobernación Francisco Menacho y alcalde de la ciudad, José Torres Hurtado.

En 2001, la Junta definía un mapa judicial que aglutinaba en tres grandes sedes todos los servicios de la Administración de Justicia. En esas fechas era delegada provincial de Justicia María Escudero y la Junta ya proyectaba que el inmueble de Plaza Nueva 8 albergase todas las secciones de la Audiencia,. Han pasado 17 años sin que ese objetivo se haya cumplido y Granada es la única ciudad en la que la Audiencia no tiene un edificio propio y único.

Siendo María José López consejera de Justicia, en 2004, la Junta se comprometió con los abogados y la junta de jueces de Granada «a finalizar en el primer semestre de 2006 la primera fase de la Ciudad de la Justicia» para centralizar la mayoría de los órganos judiciales unipersonales de la capital en la Caleta. Ese traslado se ha ido realizando paulatinamente y, de hecho, tanto el Registro Civil -que depende del Juzgado de Primera Instancia 5- como otros órganos civiles hace tiempo que están allí.

La parte central de la Caleta, donde antes estaba la Diputación, se integraba entonces en el complejo. El convenio de la operación se firmó en 2003 y en mayo de 2004 la Junta abonó a Diputación el primer pago por la compra del inmueble, que suponía sumar 12.000 metros cuadrados más a los juzgados. Costó 13,8 millones de euros.

En 2009, era consejera Begoña Álvarez Civantos y en agosto de ese año, según consta en la hemeroteca, la Junta anunció que buscaba suelo para construir la Ciudad de la Justicia en Granada. Por aquellas fechas, los proyectos de otras ciudades ya avanzaban «sobre lo estipulado», y «entre tanto, y como espacio intermedio hacia la consecución de la futura infraestructura» Granada estaba inmersa en el proceso de concentración de sedes.

En 2012, este diario ya denunciaba «la eterna diáspora de los juzgados» y desvelaba que varias plantas de Caleta -3.500 metros cuadrados- seguían vacías, mientras en Málaga ya estaba a pleno rendimiento su magnífico complejo.

Los operadores judiciales, desesperados

La desesperación que provoca la dispersión quedó patente hace ahora un año, cuando los jueces, abogados, procuradores, graduados sociales y funcionarios se unieron para clamar contra la diseminación de sedes en la capital. Acostumbrados a que se les pida que impartan justicia en plazos razonables, por una vez fueron ellos quienes exigieron celeridad: reclamaron «una urgente actuación» para que se acabase de dibujar por fin el mapa judicial de la urbe y fuese una realidad la ansiada «reunificación» de sedes y juzgados.

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