«No duermo pensando que me pueden poner una multa de 1.200 euros»

Notificación. A G. se le informa mediante este documento de que ha sido denunciado por Endesa y de que tiene comparecer en el juzgado por fraude eléctrico. /IDEAL
Notificación. A G. se le informa mediante este documento de que ha sido denunciado por Endesa y de que tiene comparecer en el juzgado por fraude eléctrico. / IDEAL

G. posee un piso en La Paz y consumió electricidad ilegalmente hasta que la regularizó en abril, después de que Endesa le cortase la luz y lo denunciase. Ahora espera el juicio para octubre

Ángeles Peñalver
ÁNGELES PEÑALVER

G. es un vecino de La Paz, una de las zonas más depauperadas de Almanjáyar, en concreto vive en una segunda planta de un bloque sin portero automático, sin ascensor, y con las zonas comunes muy deterioradas. Por dentro su casa es modesta, pero él y su pareja la mantienen en buen estado. Pese a todo, este pensionista -que cobra 600 euros- está deseando vender esa vivienda, adquirida hace unos doce años, «cuando esto era un barrio pobre, pero no un distrito preso de las mafias y de la droga. Ahora me da miedo». «Pero esta casa fue lo único que pude pagar en efectivo», rememora.

La cuestión es que G. -quien pide mantenerse en el anonimato por cuestiones de seguridad- jamás ha tenido contrato de luz en Almanjáyar, hasta hace tres meses. Tampoco lo tenían muchos de sus vecinos de las calles Huelva, Melilla, Torredelcampo, Torredonjimeno y Úbeda. Todos recibieron 'la visita' de la Policía Nacional y de operarios de Endesa el pasado 13 de febrero, cuando ese dispositivo cortó todo el cableado ilegal de la zona y acabó, por un tiempo, con el consumo ilegal de electricidad.

«Yo quería hacerlo todo legal desde hace años, pero me daba miedo ser el único de la zona que tuviera la luz regularizada y que se me enganchase todo el mundo con la marihuana. Aquí hay clanes que ocupan pisos de forma ilegal e incluso edificios completos y que tienen a su disposición un ejército de personas para cuidar de las plantaciones. Cualquiera se atreve, además de muchas casas no se conoce ni el propietario, porque se han vendido de forma ilegal, y vamos a pagar el pato los pocos que tratamos de hacer las cosas bien», se justifica.

Ahora, como el resto de los cinco vecinos de su bloque, G. tiene contador. Y en su caso paga la factura regularmente. «Cuando en febrero Endesa y la Policía Nacional cortaron todos los enganches ilegales, todos los vampiros, estuvimos varios días sin luz. Entonces yo aproveché para convencer a los de este inmueble -en el bajo viven unos ancianos- y fuimos a Endesa a regularizar la situación. Me parece una estafa que a mi mujer y a mí nos hayan cobrado 800 euros por todo el proceso y mucho más que la empresa nos prometiera que no nos iba a denunciar y que me haya llegado una citación judicial para octubre para un juicio de faltas acusado de fraude de fluido eléctrico. Endesa nos mintió, nos denunció y ahora tenemos un juicio. No duermo pensando que me puedan multar -según me dijeron en el juzgado- con 1.200 euros. ¿De dónde los saco? Si a duras penas he podido pagar la instalación de la luz. No puedo descansar pensando en esto. A ver si me quitan la casa».

Un operativo que no distingue

«Aquí hemos pagado justos por pecadores y no se ha distinguido entre quienes cultivaban marihuana en pisos francos, sin propietario conocido y con total impunidad, frente a quienes no tenemos otra salida que estar aquí y nos enfrentamos a situaciones de dificultad económica, pero somos legales. Mi ruina es ser propietario de mi casa, con todo legal y fácilmente identificable», considera G.

Solución a los apagones

El distrito Norte de la ciudad de Granada comenzó el año 2017 con numerosos apagones de luz en barriadas como Cartuja, Almanjáyar o La Paz, la de G. Muchos de sus vecinos pasaron la Nochebuena alumbrados con velas y las quejas no se hicieron esperar. La gente reclamaba la luz, especialmente aquellos que pagaban con puntualidad cada mes.

El cultivo de marihuana emergía como el problema de fondo en una provincia denominada la meca o el supermercado español de la marihuana.

El Plan de Choque contra el cultivo de esta droga y el fraude en el suministro eléctrico -arrancó en 13 febrero y acabó en mayo- ha permitido acabar con los apagones de luz en este distrito, detener a 40 personas, incautar 8.300 plantas de marihuana y 87 kilos en cogollos de este estupefaciente cuyo valor en el mercado hubiera superado los 250.000 euros.

Después de la actuación del 13 de febrero se sucedieron 120 denuncias puestas por Endesa por defraudación de fluido eléctrico. Pero esa es sólo la primera tacada de denuncias, porque la compañía -junto a las fuerzas de seguridad- ha retirado un total de 1.313 enganches ilegales a la luz en el distrito Norte desde febrero hasta finales del pasado mes de mayo.

«Yo ya he solicitado abogado de oficio, pero no me han contestado. No puedo ir en indefensión. Aquí también viven muchos abuelos analfabetos que no van a poder defenderse, me parece una injusticia total. En la citación judicial para octubre dice que podremos ser asistidos por letrado 'si bien este no es preceptivo'. ¿No me van a poner justicia gratuita?», apostilla G., quien no tiene antecedentes penales, tal y como consta en los documentos de la denuncia.

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