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Tenis | Copa Davis

La 'Armada', una muerte anunciada

Moyà (i) habla con Bautista.
Moyà (i) habla con Bautista. / EFE
  • Ninguno de sus mejores jugadores estuvieron en las dos eliminatorias que supusieron el descenso de España a Segunda

De la edad de oro del tenis español se ha pasado al añito en el infierno. De aquellos maravillosos años en los que España coleccionaba 'ensaladeras' y llenaba plazas de toros por todo el país a jugar con equipos de Segunda. Dice uno de los jugadores que ha jugado en Brasil que están «tocados pero con la tranquilidad de haberlo dado todo». La calma que les da haber dado la cara en un momento difícil en el que no han estado los mejores jugadores de España. Este año se ha comprobado que no está muy clara la disponibilidad de todos los tenistas, muchos de ellos llamados a devolver a la 'Armada' al Grupo Mundial.

Ante Brasil hubo demasiadas ausencias. Mientras Marrero y Marc López hacían lo que podían ante la pareja brasileña, en Huelva, Feliciano López -numero 20 del mundo- y Tommy Robredo (22º) jugaban una pachanga: la Copa del Rey de tenis -trofeo a un partido que cuenta con un presupuesto de 130.000 euros-. Antes, Ferrer (5º) ya dijo en el US Open que no se veía en Brasil por cansancio. Por su parte, Nadal (2º) ha apoyado al equipo públicamente a través de Twitter después no poder estar en Brasil por su lesión en la muñeca que ya le impidió jugar en Nueva York. Con Almagro (28º) lesionado y Verdasco (34º) descansando y colgando en las redes sociales fotos de pesca en un barco, Carlos Moyà ha tirado con lo que ha tenido. Ahora y en febrero.

Al tiempo que Roberto Bautista, Feliciano, Verdasco y Marrero jugaban la primera eliminatoria en Alemania, Ferrer y Nadal se encontraban bien lejos alegando un calendario muy sobrecargado. «He sido jugador y entiendo los motivos y las prioridades de cada uno», resume Carlos Moyà, capitán de España, que ha vivido un año para olvidar en el que ha hecho lo que ha podido.

Comenzó su etapa con línea directa con los principales jugadores, y ha terminado con el descalabro en Brasil. Habrá que ver si el encargado de reconstruir y liderar el nuevo equipo es el balear, que acaba contrato este año. «Nunca es bonito para un capitán que te digan que no y seguro que Carlos ha intentado poner el mejor equipo que le han dejado los jugadores», explica Juan Carlos Ferrer, ganador de la Copa Davis en 2000 y 2004, y que ya ha confesado más de una vez que le gustaría ser algún día el máximo responsable de la selección.

¿Hubiese habido tantas bajas de haber sido unas semifinales en vez de una eliminatoria por no bajar a Segunda? Difícil saberlo. Lo que sí está claro es que el tenis es distinto. Lo que pasa en este deporte no sucede en ningún otro. Que en la 'Armada' no hayan estado 10 de los 12 mejores no ocurre en el resto de selecciones españolas. Deporte individualista donde los haya, en el que ganas o pierdes tú y no hay excusas arbitrales, en el equipo español hay falta de hambre de Davis.

Son muchos los éxitos logrados por esta generación que ha perdido parte de la motivación por una competición bajo la lupa de muchos tenistas. Especialmente los que están en la cima del tenis, que reclaman una Copa Davis cada dos años. No es un problema sólo de los españoles. No en vano, hasta hace cuatro días, Federer se borraba una y otra vez de jugar con Suiza.

Y ya sólo queda pensar en el retorno a Primera. El equipo español será el primer cabeza de serie del Grupo I Europa/África y estará exento de jugar la primera ronda. Espera Austria, Dinamarca, Lituania, Polonia, Rumanía, Rusia, Eslovaquia, Eslovenia o el ganador del Letonia-Suecia. Aguarda una temporada con mucha incertidumbre. Porque la hemorragia abierta en Brasil corre el riesgo de infectarse y perdurar demasiado en el tenis español si se vuelven a repetir los mismos errores. Desde luego, profesionales hay para cerrarla. Eso sí, hay que esperar para ver qué jugadores se acaban apuntando al añito en el infierno.