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Prepararse para subir al Everest desde casa, una alternativa para ganar tiempo

Brooks Entwistle se prepara para escalar el Everest.
Brooks Entwistle se prepara para escalar el Everest. / AFP
  • El sistema de tiendas hipóxicas, llamado de preaclimatación, gana adeptos aunque es un 'atajo' caro: entre 75.000 y 85.000 euros por persona

Mientras muchos aspirantes a subir al Everest pasaron el mes de abril en un campo base al pie de la montaña, Brooks Entwistle estuvo tranquilamente en su casa en Singapur, haciendo vida normal pero pasando las noches en una tienda con poco oxígeno. Este ejecutivo de finanzas, que en abril tenia que acudir al cumpleaños de su hija o a la asamblea general de su empresa, decidió quedarse en casa. Eso sí, pasó las noches en una cámara hipóxica, que recrea el ambiente de alta montaña y su característica falta de oxígeno.

Entwistle, que trabaja en Everstone Group, espera poder subir al Everest en sólo 35 días, la mitad del tiempo de una ascensión tradicional. Durante décadas, las personas que quieren subir al Everest han tenido que pasar al menos dos meses de aclimatación en la montaña, normalmente escalando entre distintos campos base para condicionar el organismo. Pero poco a poco el sistema de tiendas hipóxicas, llamado de preaclimatación, hasta ahora marginal, ha ido ganando adeptos, aunque sigue siendo polémico.

Sus defensores lo consideran útil para el desarrollo del alpinismo moderno pero los puristas creen que da una facilidad que resulta peligrosa. Cada ves más empresas ofrecen planes de «ascensión rápida» que permiten a sus clientes prepararse en casa con una tienda hipóxica. Además de Entwistle, este año otros miembros de al menos otras dos expediciones se lanzarán a subir al Everest con este método. Un 'atajo' que tiene un precio: entre 75.000 y 85.000 euros por persona, el doble de lo que cuesta el método tradicional.

Los partidarios de la preaclimatación argumentan que pasar menos tiempo en la montaña reduce los riesgos de congelación, de accidente y de pérdida de peso asociados a las cotas muy altas. «En realidad la gente está mucha más en forma para la ascensión porque no pasa tanto tiempo en la montaña», asegura Adrian Ballinger, de la empresa de guías Alpenglow Expeditions, que comenzó a experimentar con estas tiendas en 2011.

En 2014, Brooks, había logrado un inusual permiso de nueve meses que aprovechó para aclimatarse, en abril, con la intención de subir a mediados de mayo. Pero su programa se vio alterado por una avalancha que dejó 16 sherpas muertos y obligó a cerrar prematuramente la temporada. «Ahora ya no tengo tiempo. Me sería imposible subir el Everest sin este método», afirma.

Nueva herramienta

Las tiendas hipóxicas son una técnica utilizada desde hace tiempo por los atletas de alto rendimiento para tener más capacidad respiratoria y aumentar la concentración de glóbulos rojos en la sangre. Funcionan inyectando nitrógeno en un espacio hermético, lo que reduce la presencia de oxígeno a niveles similares al de las cotas altas. «En cada época los alpinistas han utilizado la tecnología disponible todo lo que han podido, ya sea para comunicarse o para entrenarse. Hoy la cámara hipóxica es una de esas herramientas», dice Adrian Ballinger, que llevará a Entwistle y a otro cliente hasta la cima del Everest.

Para acceder a la «ascensión rápida», Ballinger exige a sus clientes que hayan coronado al menos una cumbres de más de 8.000 metros. El año que viene también la empresa austríaca Furtenbach Adventure propondrá un servicio «Everest relámpago» con tiendas hipóxicas para subir en cuatro semanas. Para Simon Lowe, un crítico acérrimo de este método, todo lo que no sea el sistema tradicional es «charlatanería». La preaclimatación «es todo lo contrario de lo que la experiencia ha demostrado que funciona».

Según él, el éxito de estas expediciones se explica porque los guías suminstran a sus clientes mucho más oxígeno de lo habitual. Y eso implica que los sherpas tienen que realizar ascensiones más arriesgadas para dejar botellas de oxígeno a sus clientes, que además dejan más «basura» en la montaña. Al contrario, el alpinista estadounidense Kent Stewart, que ya lleva subidas seis de las llamadas Siete Cumbres (las montañas más altas del mundo), quiere usar la preaclimatación para coronar el Everest. «Uno come y duerme en casa y no está expuesto a los peligros de la montaña», estima.