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El equipo que asusta a sus rivales sembrando el terror en los campos

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El capitán del Canelas, Fernando Madureira, con sus compañeros en el vestuario. / F. LEONG / afp

  • El equipo de ultras del Oporto roza el ascenso en la cuarta división portuguesa ante el miedo de sus rivales a enfrentarse a ellos

No es una historia sacada de un capítulo de Óliver y Benji ni la típica banda de matones que se aprovechan en el patio del colegio: es la vida real y está pasando en Portugal. El Canelas 2010 es un equipo de la cuarta categoría del fútbol portugués integrado por ultras radicales del Oporto. Se ha hecho famoso porque sus rivales prefieren pagar una multa de 750 euros antes que jugar contra ellos y sufrir patadas y todo tipo de coacciones. «El Canelas no respeta las reglas, son unos brutos y nuestros jugadores tienen miedo de enfrentarse a ellos», afirma Manuel Gomes, presidente del Grijo. «Sus jugadores buscan el conflicto y amenazan incluso a los árbitros», señala su homólogo en el conjunto del Padroense, Germano Pinho.

Ambos equipos comparten categoría con el Canelas y han visto la eficacia del particular sistema que el controvertido equipo ha impuesto. A finales de enero el conjunto compuesto por ultras del Oporto había vencido en 13 de sus 21 partidos por 3-0 gracias a la incomparecencia del rival, una racha triunfal que ha roto de un plumazo cualquier expectativa inicial en el club y que les ha llevado a ser líderes de la cuarta división en su primer año en la categoría. «Al principio queríamos conseguir algunos puntos. Ahora deseamos el ascenso porque nadie quiere jugar contra nosotros», reconoce, orgulloso, Fernando Madureira, al que apodan ‘El Mono’. Sabe de lo que habla, él es el capitán del Canelas y el jefe de filas de los ‘Super Dragones’, el principal grupo de aficionados ultras del Oporto.

La violencia del Canelas pasó a estar en el centro de debate de la prensa portuguesa y la Asociación de Fútbol de Oporto reclamó la presencia de refuerzos policiales en los partidos. La medida no surtió efecto y el siguiente paso fue hacer públicas las patadas y coacciones. Un vídeo con el ‘juego sucio’ del equipo formado por ultras corrió como la pólvora por Internet y puso al Canelas en el disparadero. «Están editados de manera tendenciosa. Jugamos con alma porque el fútbol en estas categorías siempre ha sido duro, aguerrido y con contacto físico. Esto no es ballet o natación. Hay motivaciones políticas», señaló Madureira.

Para evitar que el Canelas siga campando a sus anchas se llevaron a cabo iniciativas para concienciar al equipo. La revista portuguesa ‘Sábado’ organizó en noviembre ‘El partido del Fair Play’ entre periodistas y jugadores del Canelas. El encuentro discurrió sin sobresaltos, pero pasado ese encuentro volvieron las hostilidades. La Federación de Fútbol de Oporto no tiene mecanismos para detener la irrupción del Canelas y doce equipos que comparten categoría con él se pusieron manos a la obra para llegar a las instancias más altas del fútbol mundial. Pedro Macieirinha, abogado portugués, los representa. «Presentamos el caso ante la FIFA y la UEFA y esperamos noticias pronto», asegura. La élite ya conoce el ‘caso Canelas’.