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Aurelio Ureña posa con una montaña de balones en el Pabellón de Fuentenueva.
Aurelio Ureña posa con una montaña de balones en el Pabellón de Fuentenueva. / Nico Benítez

Deporte provincial

«Si el 'Uni' se plantea volver a la élite debe contar con el sector privado»

  • Aurelio Ureña, Director técnico del área de voleibol del CD Universidad, Confía en hacer un trabajo «serio, digno y profesional» para que la estructura de la sección cuente «con una mayor calidad»

El murciano Aurelio Ureña Espá (22/05/1964) se encuentra inmerso en la lucha para que la sección de voleibol del CD Universidad de Granada comience a gozar del prestigio alcanzado principalmente por su equipo femenino entre finales de los noventa y principios del nuevo siglo, que es cuando él mismo lo dirigió. En calidad de director técnico, y valiéndose también de su experiencia como seleccionador nacional, confía en hacer un trabajo «serio, digno y profesional» a la altura también de su excepcional expediente académico. Fue decano durante siete años de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, que es en la que sigue ejerciendo como docente, y eso le añade galones.

¿Qué balance hace de la temporada?

Estamos en fase de cambio. Se han puesto en crisis costumbres a la hora de entrenar y de jugar. Con todo, las chicas han dado un salto al tercer puesto de la Superliga 2. Y los chicos sufrieron mucho en una Primera Nacional que está por encima de sus posibilidades. Terminaron ocupando plaza de descenso pese a que se sobrepusieron a los malos resultados. Ambos equipos juegan mejor, pero todavía tienen que consolidarse y seguir creciendo.

¿Qué objetivos se marca de cara al futuro?

Dotar de una mayor calidad a la sección. La estructura de base estaba dependiendo en exceso de acuerdos con otros clubes. Y el análisis que hacemos es que eso no resulta productivo. Y que la imagen de la marca de la Universidad puede estar siendo utilizada de manera poco conveniente. Así que la idea es que no haya dependencia subsidiaria y que podamos tener poder en el proceso de formación y selección de los jugadores. Para ello contamos con capacidad, conocimientos y tecnología. Estamos empezando a organizar. Y en breve iniciaremos el periodo de captación. Queremos equipos en todas las categorías.

¿Hay 'materia prima' en Granada para que vuelva a florecer el voleibol al nivel del pasado?

El sector privado podría ser una opción para que emerja con fuerza si encontramos la forma de atraerlo. Si no es de esta manera que implicaría sólo colaboración no me lo podría plantear, porque entonces se lograron cosas muy importantes.

Repasemos aquella etapa. En su primer ciclo al frente del equipo de voleibol femenino (1992-1998) se logró el ascenso a la Superliga, un subcampeonato de España (1997/98) y dos de la Copa de la Reina (1996/97 y 1997/98), ¿dónde estuvo la clave de tan amplia progresión?

Sobre todo, en la implicación de quienes participamos en el proyecto. Tanto de los miembros de los distintos cuerpos técnicos como de las jugadoras que hubo. En relación a mi etapa puedo decir que entrenábamos un poco más que el resto de los equipos.

¿A tanto apuntaba la apuesta inicial del rector Lorenzo Morillas?

No. Lo que pasa es que al ir subiendo escalones poco a poco fuimos desbordamos las previsiones más optimistas. Siempre dejábamos la sensación de que podíamos llegar a más.

A los partidos no pasaban de ir 150 o 200 personas, ¿piensa que la afición no estuvo a la altura?

Yo creo que fuimos nosotros quienes no supimos llamar a la afición ni cómo vender nuestros éxitos. No teníamos estrategias de comunicación. Pero lo cierto es que la gente que venía a vernos se fue fidelizando. Le gustaba lo que veía. El CDU era un equipo que destacaba por tener un espíritu combativo y eso se contagiaba.

La pena fue el poderío mostrado por Marichal de Tenerife. ¿Se convirtió en una pesadilla a la vista de que ganó los campeonatos de Liga (de 1997 a 2002) en los que el CDU vivió sus mejores momentos?

No, qué va. En aquella época era un equipo estaba muy por encima del resto. Llegó a jugar cinco 'final four' de la Champions League, lo cual es mucho dado que en otros países europeos había ligas potentísimas. Además, bajo mi mando la idea nunca fue ganar la Liga, como sí que lo fue en el ciclo del técnico José Miguel Pérez (1998-2000). Conmigo el equipo partía con la expectativa de acabar en la quinta o la sexta posición. Y yo creo que era el propio Marichal al que le acojonaba venir a Granada a jugar. Y tanto es así que su presidente, Quico Cabrera, me quiso fichar.

Paréntesis

Usted regresó al 'Uni' en la campaña 2000/01 y logró otro subcampeonato de Liga. ¿Cómo explica con el paso del tiempo el paréntesis de dos años en los que estuvo fuera?

Mi carrera académica se estaba viendo muy penalizada. Tenía muy retrasada mi tesis doctoral o la titularidad de mi plaza y aquello me permitió ponerme al día. Pero en el fondo no tenía mucho entendimiento con Pepe Huertas, que llevaba la dirección del club. Y ya a la vuelta me encontré con un equipo con jugadoras más jóvenes que pudo superar las dos terceras plazas conseguidas en mi ausencia.

Acabó aquel curso y se fue a la selección española (2001-2008), donde contó con varias granadinas como Encarnación García 'Ati', Silvia Bedmar, Esther Rodríguez o Patricia Aranda, que se ha proclamado subcampeona de la Liga de Perú. Estuvieron a distinto nivel, ¿no?

Bueno, creo que Aranda llegó a ser la mejor colocadora que tuvo España en toda su historia. Y 'Ati' también tuvo fue una especie de talento tardío, pero rápidamente se adaptó y triunfó. A Rodríguez la llamé como potencial líbero, que es una demarcación en la que siguió jugando. Y lo de Bedmar fue un poco testimonial, la llevé a una Universiada como jugadora joven que era y que despuntaba.

¿Por qué como seleccionador aprobaba la proliferación de extranjeras en los torneos nacionales?

Cuantas más extranjeras hubo en la Liga, más lejos llegó la selección, quizás porque las nacionales tenían que esforzarse más para jugar y así mejoraban. Yo defendía que las españolas pudieran crecer en un ambiente de competitividad.

Bajo su cargo la selección bajó a Segunda, ascendió a Primera y llegó a jugar a dos Campeonatos de Europa (2005 y 2007) en los que llegó a ser duodécima y décimo quinta posicionada. ¿Qué motivos le llevaron a renunciar al año de renovación automática que tenía firmado?

Estaba realmente agotado, tenía la sensación de que estaba muy oído. Y necesitaba cambiar. Además me parece bien que cada equis años se cambie la cabeza visible de los proyectos.

En abril de 2008 el rector Francisco González Lodeiro le quitó el perfil profesional a los equipos del CDU. ¿Comprendió la medida?

Me dolió. Pero la entendí. Por eso digo que si en el futuro el CDU se plantea llegar nuevamente a la elite tendría que contar con el apoyo del sector privado. Con los fondos de la Universidad no se consigue jugar en lo más alto.