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Kiko Martínez es elevado a hombros tras ganar el título mundial de la FIB a 'Momo' Romero.
Kiko Martínez es elevado a hombros tras ganar el título mundial de la FIB a 'Momo' Romero. / AFP

BOXEO

Caniles, en la esquina del gran aspirante

  • Kiko Martínez tributará a sus orígenes en la pelea por el título internacional WBC ante Josh Warrington

El dos veces campeón de la Unión Europea, de cuatro europeos EBU, de un campeonato latino de la WBA y de tres mundiales con la IBF, todos ellos en peso supergallo, Francisco 'Kiko' Martínez Sánchez (07/03/1986), se siente «alicantino». Es consecuente y no olvida que «donde hice toda mi vida fue en Torrellano», una pedanía del municipio de Elche al que llegó «seis meses antes de cumplir el año de edad». Ahora bien, el considerado commo el púgil más destacado de España en la presente década también tiene presente que donde nació realmente fue en Caniles, localidad del norte de la provincia de Granada donde se encuentra «casi toda mi familia». Y donde aclara que «siempre fui muy bien tratado» por sus parientes y vecinos. «En todo momento han estado pendientes de mi carrera» -destaca- y «tengo conocimiento de que muchas veces se juntan para ver mis peleas», agrega. Y es precisamente del sentimiento de «agradecimiento» que le surge con respecto a aquellos que considera también «mis paisanos» de donde nace la intención de un gesto que difícilmente va a poder ser olvidado en las cercanías de la Sierra de Baza.

El próximo 13 de mayo 'La Sensación' volverá a la escena mundial para enfrentarse en el First Direct Arena de Leeds (Reino Unido) al inglés Josh Warrington por el título internacional de la división pluma de la WBC y descubre que su intención «es llevar algún detalle» que haga sentir reconocidos a los canileros. A la espera de concretar de qué se tratará, queda claro que será su particular «homenaje» a aquellos a los que quiere dejar claro que «me acuerdo también de ellos».

Aquel que en el plano nacional vino a recoger simbólicamente el testigo de 'El Lince de Parla' Javier Castillejo comienza por explicar que «nacimos en Caniles tres de mis cuatro hermanos y yo», pero también, que «mis padres pronto se vinieron a Torrellano a trabajar». De hecho, «montaron un bar y unos recreativos». Y eso es precisamente lo que le hizo echar raíces en el municipio del Levante español y despegarse de la que «considera una tierra muy especial».

Porque lo cierto es que el púgil del Club Boxeo Valladolid no sólo considera a Caniles el pueblo «al que voy cada vez que puedo», aunque «últimamente no hayan sido muchas veces por los viajes y las peleas», sino que también el que «llevo en el corazón». Y eso es algo que tiene muy interiorizado desde que me «hicieron ser pregonero en unas fiestas», que es algo que hizo «sentirme muy contento». Pero sobre todo, darse cuenta de que «me apreciaban mucho y seguían mi carrera».

Sin duda, un motivo añadido para sentirse respaldado ahora que dice encontrarse «en uno de los mejores momentos» desde que debutara como profesional el 15 de marzo de 2005, frente al madrileño David Casero, en la Plaza de Toros de La Cubierta de Leganés con una victoria por KO en el tercer asalto que vino a refrendar que previamente como amateur se hubiera impuesto en las cuarenta peleas que realizó, obteniendo otros treinta y ocho triunfos antes del límite de tiempo.

Así, dice que se siente «muy feliz y contento», «psicológicamente muy bien», «satisfecho con el trabajo físico que estoy realizando» y en consecuencia «bastante fuerte». Es más, tiene la moral para las nubes después de que 2016 le arrojase como saldo una derrota en California (Estados Unidos) ante el mexicano Leo Santa Cruz con motivo del mundial del peso pluma de la WBA, un nulo en Benidorm contra Eusebio Osejo y una victoria en Gijón frente al también nicaragüense Eusebio Osejo.

«Warrington es un gran deportista y trabajador, por eso tendré que hacer una labor de ebullición desde el primer momento. Trataré de buscar el cuerpo a cuerpo y desgastarlo con golpes duros. Y creo que eso le pasará factura en los últimos asaltos y que le ganaré la pelea», comenta en relación al invicto rival (24-0-0) ante el que simbólicamente colocará a Caniles en su esquina.

«Queda para rato»

Sería la ilusión de quien se inició en el deporte «jugando como todos los críos al fútbol», una especialidad que se «me daba bien» pero que no evitó que terminara por hacer del boxeo su medio de vida y casi la razón de su existencia. «Gracias a Dios sólo me dedico a esto. Y la verdad es que me siento muy afortunado, porque vivo de algo que amo y me encanta. Que adoro», refleja el púgil con la vista ya puesta en el largo plazo. Y es que a pesar de que «queda Kiko para rato, por lo menos para cuatro años», advierte que no sólo ha obtenido el «título de promotor», sino que también el de «manager», que es con el que «espero ayudar a jóvenes chavales para que sean grandes atletas y campeones».

Con 36 victorias y un nulo a las espaldas en los 44 combates que hasta ahora ha disputado siente que tiene mucho que enseñar. Y que el tener bajo a su cargo a cualquier boxeador que pudiera surgir a orillas de los ríos Gállego y Guadalopón sería un «honor» que le permitiría conectar sentimentalmente con un pueblo que demuestra que «nunca he olvidado».

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