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Batum, en un partido.
Batum, en un partido. / Jean-Christophe Verhaegen (AFP)

BALONCESTO | MUNDIAL

Batum, agilidad y velocidad a 2,03 metros de altura

  • El alero llega a su segunda Copa del Mundo como estrella de una selección francesa que acude sin su jugador referente, Tony Parker

Sin el gran referente de la selección francesa, Tony Parker, el joven Nicolas Batum asume en este Mundial de 2014 el papel de estrella del equipo. Pero no estará solo. Sobre la cancha, compartirá el liderazgo del conjunto ‘bleu’ con los experimentados Boris Diaw y Nando de Colo, moldeados como él al estilo NBA. A sus 25 años suma seis temporadas al servicio de los Blazers de Portland, con una pequeña incursión en tierras europeas en la campaña 2011-2012, en el Nancy francés, cuando se produjo el ‘lockout’ en la mejor liga del mundo. En sus inicios (2006-2008), el alero vistió la camiseta del Le Mans, también de su país, pero sus mejores resultados y su mayor rendimiento los consiguió con el equipo norteamericano, al que sigue siendo fiel. Así lo demuestran los números de su último año a las órdenes de Terry Stotts. Batum hizo un promedio de 13 puntos, 5,1 asistencias y 7,5 rebotes en 36 minutos de juego.

Lejos de cualquier referente numérico, es su físico el que más llama la atención. No exageradamente musculado pero sí atlético, de largos brazos y con una movilidad sin balón envidiable, Batum combina a la perfección agilidad, velocidad – a pesar de sus 2.03- y buen lanzamiento, especialmente en tiro de tres. Tampoco es un gran regateador, pero lo suple con sus rebotes ofensivos y su peligroso contragolpe, fruto de esa gran movilidad sobre el parqué. El de Lisieux, considerado uno de los jóvenes con más talento de Europa, sabe lo que es ganar una competición internacional con Francia y, desde que debutara en la selección absoluta en el Europeo de Polonia de 2009, lo ha jugado todo con su país. Oro en el último Eurobasket, el de Eslovenia, y plata en el anterior, el de Lituania, Batum tiene la experiencia de las victorias europeas pero también de las participaciones en un Mundial (Turquía 2010) y en unos Juegos Olímpicos (Londres 2012). Así pues, acude a España como vigente campeón de Europa y con la intención de mejorar los octavos de final que consiguieran los franceses en Turquía.

Este será el principal objetivo de un Batum -y de la selección de Francia- que tendrá que medirse a España en los primeros compases del campeonato al haber caído en el mismo grupo inicial. El francés conoce a la perfección al combinado español dado el gran número de encuentros, amistosos y oficiales, que les han enfrentado, pero su mayor ventaja reside en haber compartido elástica con algunos de ellos en la NBA. Batum conoce de primera mano el estilo de juego y los planteamientos tácticos de Rudy Fernández y Sergio Rodríguez al haber jugado junto a ellos, en la temporada 2008-2009, en las filas de los Blazers de Portland. No obstante, el mayor contacto, en este caso negativo, con un jugador de la selección española fue el que tuvo con Juan Carlos Navarro en el partido de cuartos de final de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. El encontronazo, considerado agresión por parte del francés y por ello sancionado con antideportiva, manchó la imagen de Batum de cara a la audiencia española, entre la que no encontrará mucho apoyo en el Mundial.

Sin embargo, el talento del francés se sobrepone a cualquier error del pasado, del que declaró sentirse arrepentido, y le ayuda a llegar a España con buenas sensaciones por la última campaña realizada. Pese a que se rumoreaba que no acudiría a la cita mundialista para descansar, como Tony Parker, el jugador de los Blazers de Portland terminó confirmando, a finales de mayo, su presencia en el gran evento planetario. Nicolas Batum será, por tanto, el encargado, ante la ausencia de Parker, de dar ritmo, velocidad y tiro exterior a una Francia que ya le aclama como la estrella de la selección.