Ideal

cuartos de final

El eterno competidor

Djordjevic protesta una decisión arbitral.
Djordjevic protesta una decisión arbitral. / AFP
  • Sasha Djordjevic lidera desde el banquillo a Serbia, que se juega una plaza en las semifinales contra Brasil

Con el Palacio de los Deportes abarrotado y silbando con todas sus fuerzas contra él, Sasha Djordjevic chocaba la mano con orgullo a cada uno de sus jugadores y los miembros del equipo técnico antes de encaminarse, erguido y altivo, hacia el túnel de vestuarios tras ser descalificado por los árbitros. Era el último minuto del partido que en la primera fase del Mundial enfrentó a Serbia y España. El entrenador balcánico fue castigado con la segunda técnica por encararse con Juan Antonio Orenga, al que reprochaba que protestara airadamente una falta en ataque cuando el partido estaba más que decidido. En la rueda de prensa posterior, defendía el «juego honesto» de su equipo y aseguraba que no iba a permitir que nadie hiciera de menos a los suyos.

Djordjevic es así. Todo carácter. Un hombre que no se casa con nadie y que defiende hasta el extremo sus convicciones y su dignidad. El considerado como uno de los mejores bases europeos de todos los tiempos nunca se achantó. Ni siquiera en el Palau Blaugrana, cuando le llovieron objetos de todo tipo mientras celebraba, en el centro de la pista y con los índices en alto, el triunfo del Real Madrid en el quinto partido de la final de la Liga ACB del año 2000. Los blancos se imponían al eterno rival en su pista y el serbio, al que el Barça había despedido el verano anterior, se tomaba la más dulce de las venganzas en terreno enemigo.

Ahora, en esta Copa del Mundo en la que muchos prefieren colgarse el cartel de víctima propiciatoria, Sasha apuesta por defender su honra de campeón hasta el punto de ignorar la opinión de su compatriota Dejan Bodiroga, que marcaba los cuartos de final como el tope al que podía aspirar su selección.

Pero Djordjevic no se pone límite y confía en «la fortaleza y el coraje» de sus pupilos, más si cabe tras «aparecer la defensa» (esa que decía que llevaban preparando durante dos meses) en el choque de octavos ante Grecia y reivindica las posibilidades de Serbia ante la favorita Brasil. «Todo el mundo dice que tendrá medalla. ¿Quién soy yo para analizar un equipo que va a ganar una medalla según dicen todos?», replicó cuando se le preguntó por la 'canarinha' tras derrotar a los helenos.

El que fuera un fantástico director de juego, excelso anotador y autor de canastas decisivas -quién no recuerda el triple definitivo en la final de la Euroliga de 1992 con el 'Partizán de Fuenlabrada' ante el Joventut de Badalona, o el tiro de la sentencia en una acción similar sobre la bocina y que dio el oro a Serbia ante Croacia en el Eurobasket de 1997- confía plenamente en las opciones de su selección de batir a los de Magnano. Pese a la derrota en la primera fase (73-81) en un encuentro que se decidió en el último cuarto gracias al acierto de Barbosa y Vieira.

Serbia cuenta con argumentos suficientes como para plantar cara a los sudamericanos (18.00 horas, Cuatro). Si Brasil presenta a Huertas y Neto en la dirección, los balcánicos cuentan con Teodosic y Markovic; frente a los mencionados Leandrinho y Marquinhos, son Bjelica y Bogdanovic los que responden. En el juego interior también será dura la batalla porque el temible trío de la 'verdeamarelha' (Nenê Hilario, Varejao y Splitter) se verá las caras con el rocoso Raduljica y el renqueante pero en franca mejoría Krstic.

La victoria tiene como premio la lucha por las medallas en un partido trascendental, de esos que a Djordjevic le encantaba jugar y que sueña con disfrutar y celebrar desde el banquillo.