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Anderson Varejao saluda a su afición tras vencer a Irán.
Anderson Varejao saluda a su afición tras vencer a Irán. / Miguel Ángel Molina (EFE)

FASE DE GRUPOS

Una telenovela de fracasos, amores y odios

  • Brasil cuenta con un gran equipo que aspira a medalla pero algunos de sus hombres han sido muy criticados por su falta de compromiso con la selección

Brasil es un país de telenovela. El formato, surgido en la década de los 50, de un producto fácil de ver, de argumentos cercanos al espectador que se van retorciendo, de héroes y villanos extremos, y de resoluciones que acaban siendo del agrado del público, ha calado tan profundamente en los brasileños que forma parte de su idiosincrasia.

Por esa máxima habitual de que en muchas ocasiones la realidad supera a la ficción, en el gigante sudamericano no es de extrañar que se den situaciones que tienen más que ver con un serial televisivo que con la vida misma. Es un país caliente, de sensaciones y sentimientos abiertos. Ya lo demostró en el Mundial de fútbol, en el que el paso de las lágrimas de felicidad y la euforia mudaron hacia la decepción, el drama y la tragedia en cuestión de minutos (los que le llevó a Alemania finiquitar a la 'canarinha' en semifinales).

Por eso, no sorprende que las esperanzas puestas en la selección que disputa la Copa del Mundo de baloncesto estén a la altura de los reproches recibidos por buena parte de sus jugadores en los últimos años.

Uno por encima del resto: Nenê Hilario. El jugador de los Washington Wizards ha sido el centro de todas las críticas por su falta de compromiso con la selección a lo largo de su carrera. Con una sólida carrera en la NBA, se ha borrado de torneos importantes durante una década, para desesperación de sus compatriotas.

Oscar Schmidt se erigió en la voz del pueblo cuando defendió los sonoros y constantes pitos que le dedicó la afición brasileña cuando los Wizards y los Bulls se enfrentaron en octubre de 2013 en Río de Janeiro. «No es mi culpa, todos saben lo que ha hecho. Si no quieres jugar para tu selección nacional, no hables nunca de tu país. Jamás», explicó 'Mano Santa' tras el duelo.

El mejor anotador de la historia del baloncesto se retiró con 45 años tras batir todos los registros posibles de puntos y longevidad y con cinco Mundiales y cuatro Juegos Olímpicos disputados. Además, vistió la elástica de su país en 326 ocasiones. «En ciertas cosas, yo no divido opiniones, soy más bien radical», admitió el artillero de Natal entonces y explicó que dejó pasar la oportunidad de jugar en la NBA porque no era compatible con la selección.

Nenê no quiso entrar en polémicas con el mito brasileño. «No tengo que defenderme porque ni he robado ni he matado a nadie. Vine aquí porque muchos me consideran un modelo, un ejemplo. Nadie va a poder quitarme lo que he conseguido hasta ahora», aclaró.

No es el único que ha sido castigado por la hinchada 'canarinha'. La ausencia del torneo clasificatorio para este Mundial de buena parte de la base del equipo dirigido por el argentino Rubén Magnano supuso una debacle que sólo la invitación de la FIBA solucionó.

La falta de regularidad a la hora de acudir a la llamada de la selección y las malas actuaciones en los grandes torneos internacionales han provocado que una de las mejores generaciones del baloncesto brasileño esté en riesgo de pasar al olvido histórico.

Los mejores

Sin embargo, en Granada están los mejores. Por fin, Anderson Varejao (aquel al que LeBron James nombró en su carta de regreso a Cleveland como uno de los estímulos que le llevaron a volver a los Cavaliers), Hilario y Tiago Splitter (campeón de la NBA con los Spurs) se han juntado para causar pánico entre los postes rivales. De hecho, conforman el único juego interior del Mundial con físico y talento suficientes para plantar cara a los Gasol e Ibaka. Si a ellos se les añade la calidad exterior de Marcelinho Huertas, Raulzinho Neto o Leandrinho Barbosa, y el estado de plena madurez en el que se encuentran, el resultado es un bloque con las máximas aspiraciones.

Brasil es uno de los candidatos claros a medalla. Quizás el más claro que navega por la parte del cuadro de España. El Mundial, además, es la gran piedra de toque que puede aportar luz y claridad de cara al gran reto de esta generación: los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016.Tras ganar con dificultades pero con solidez a Francia y cumplir ante Irán, toca el partido de la medida, el que puede mostrar en dónde están Brasil y España, en un posible anticipo de una de las semifinales.

Y, además, hay cuentas pendientes por medio. En 'La Roja' aseguran que quieren vengar la derrota de los Juegos de Londres, mientras que los miembros de la 'canarinha' pretenden batir a lo de Orenga porque consideran que, entonces, los españoles se dejaron ganar para no cruzarse hasta la final con Estados Unidos.