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Álex Bortolussi (d) busca el aro durante un partido con Castellón hace dos temporadas.
Álex Bortolussi (d) busca el aro durante un partido con Castellón hace dos temporadas. / AMICS

BALONCESTO

La historia devuelve la ilusión al Covirán

  • Las siete veces que una semifinal de los 'play offs' a la LEB Oro ha llegado empatada al tercer encuentro siempre ha evolucionado a 1-2

La derrota del pasado domingo en el Palacio (81-84) ha contrariado ligeramente los esquemas del Covirán. El cuadro nazarí sabía que manteniéndose invicto en los encuentros como local aseguraría el ascenso a la LEB Oro al atesorar el factor cancha en todas las eliminatorias de estos 'play offs'. Sin embargo, esa ventaja la posee ahora Zornotza, quien tiene la opción de sellar su pase a la final si no falla ante su público tanto mañana (20 horas) como el próximo domingo (12.30 horas).

Pablo Pin ya reconoció tras el revés de los rojinegros que la escuadra vizcaína era la que tomaba ahora la ventaja ante esta circunstancia, si bien matizó a renglón seguido que su equipo es perfectamente capaz de ganar un partido en Amorebieta, o incluso los dos. El técnico apeló al espíritu combativo que sus hombres han sacado a relucir en las grandes citas de la campaña, como con su victoria en Azpeitia sobre el campeón Sammic (56-78) o en la final de Copa ante Lucentum (80-74). En ambas ocasiones se contempló un enorme rendimiento del conjunto granadino, algo que debe repetirse ahora este fin de semana para no decir adiós a la temporada.

La entidad nazarí, además de saber que puede rayar la perfección porque ya lo ha hecho con anterioridad, cuenta a su favor con los antecedentes de otros cursos para recuperar parte de la ilusión perdida tras el revés del segundo encuentro. Hasta en siete ocasiones se ha vivido un 1-1 en las semifinales de las semifinales a la LEB Oro y en todas ellas se ha pasado a 1-2 tras la disputa del tercer partido. Es decir, el club que tenía el factor cancha y lo extravió fue capaz de recuperarlo de nuevo al primer intento.

De hecho, en seis de esos siete cruces el conjunto mejor posicionado al término de la fase regular alcanzó posteriormente la final, ya fuese venciendo en el cuarto enfrentamiento -también a domicilio- o en el quinto con el apoyo de su público. La única salvedad a esta máxima se produjo en 2011 en la eliminatoria entre Tíjola y Andorra. Los almerienses se impusieron en el primer duelo pero cayeron en el segundo. Una vez en el Principado, los andaluces ganaron el tercer compromiso y se aseguraron un desempate en casa que efectivamente se produjo. No obstante, los andorranos vencieron en el quinto y llegaron a la final (2-3).

Tras esa excepción, el resto de veces que una semifinal estaba empatada antes del tercer duelo siempre ha sonreído a los que la iniciaron con la ventaja de campo a su favor. El conjunto de El Prat es el gran experto en estas lides al conseguirlo en dos ocasiones (2012 y 2014). En la primera cedió ante el Regal Barcelona en su segundo choque, pero de nada le importó al doblegar al filial culé por partida doble y a domicilio para cerrar la serie (1-3). En la segunda fue Cáceres la víctima de los catalanes, que necesitaron entonces del desempate (3-2).

Entre medias de estos dos ejemplos, en 2013, el Clínicas Rincón perdió como local contra Castellón en el segundo partido pero luego se rehizo al batir a los levantinos en los dos siguientes (1-3). Hace dos años, en 2015, fue precisamente Amics quien se tomó la venganza y eliminó a Lucentum Alicante, quien venció en el primero (0-1). Castellón ganó los dos siguientes y garantizó un desempate que, con el abrigo de sus aficionados, le metió en la final (3-2).

Uno de los referentes de ese equipo fue el hoy nazarí Bortolussi, quien ya conoce de primera mano lo que es perder el factor cancha y luego recuperarlo a la primera. Esa misma sensación la tiene De Lattibeaudiere, quien emuló esa gesta el pasado año con Araberri. Tarragona sorprendió al anotarse el segundo choque, pero los vitorianos arrasaron después en tierras catalanas (1-3).

La otra semifinal de esta última campaña, entre Ávila y Clínicas, engrosa el dato que debe actuar como aliciente para el Covirán de cara a su estancia de este fin de semana en Amorebieta. El filial del Unicaja se impuso en el segundo partido del Carlos Sastre, si bien los abulenses se la devolvieron en Málaga a la primera. El Clínicas -con 'Carlinhos', Corts y Uta en sus filas- conquistó el siguiente y a punto estuvo de romper esta tendencia. Sin embargo, Ávila ganó en el quinto y alargó una racha a favor del club mejor clasificado en la regular que, ahora, debe beneficiar a la entidad nazarí para seguir soñando con el ascenso.