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BALONCESTO

Accidentes que no deben volver a repetirse

Bortolussi arranca con fuerza en una penetración por la zona del Valladolid.
Bortolussi arranca con fuerza en una penetración por la zona del Valladolid. / FERMÍN RODRÍGUEZ
  • El Covirán figura entre los mejores de la LEB Plata en los apartados de tiros libres, pérdidas y rebotes defensivos, tres de las causas del revés en Ávila

Al entrenador del Covirán Pablo Pin no le hizo falta ver el vídeo del partido para descartar al arbitraje como posible causa de la derrota del pasado fin de semana en Ávila. «El partido no se pierde en la última jugada. No vamos a ir en plan llorón y no quiero que nadie hable de robo. Los colegiados es algo que no puedes controlar, pero la actitud en pista sí», afirmó tras la derrota que conformó un cuarteto en lo más alto de la LEB Plata al empatar con Lucentum, Sammic y los propios abulenses. Esa falta de tensión de los jugadores nazaríes en el pabellón Carlos Sastre es la única explicación posible para un rendimiento de los rojinegros por debajo de lo habitual en esta temporada.

Antes de que el exjugador 'Ferfer' anotara el tiro libre definitivo con el reloj a cero, la entidad granadinista había acumulado suficientes deméritos para hacerle justo acreedor de la derrota. En primer lugar regalaron el rebote ofensivo al contrario. Ávila capturó dieciséis rechaces en el aro nazarí, dos más que en su propio aro (catorce). Por ahí empezó a hacer aguas la candidatura al triunfo del Covirán, que por si fuera poco también trufó su partido con un exceso de pérdidas de balón (21) y un pobre 57% de acierto en los tiros libres.

Lo irónico es que los nazaríes destacan precisamente en esos tres apartados, como han demostrado a lo largo de la primera vuelta del campeonato. El conjunto de Pin es el quinto que menos posesiones extravía (13'1 por partido) y figura en quinta posición de un ránking en el que sólo le adelantan Alcázar, Albacete, L'Hospitalet y Sammic.

Si se mira la efectividad a la hora de cerrar el rebote, los granadinos son los mejores de toda la LEB Plata, con 26'8 rechaces defensivos. Este dato deja poco margen al adversario a la hora de tener segundas opciones de tiro en sus ataques, algo en lo que nadó en la abundancia el Ávila durante todo el choque, especialmente en la primera mitad.

Por último, el Covirán posee el segundo mejor porcentaje desde la personal de todo el campeonato. Su 74% de acierto, habiendo acudido con frecuencia a la línea (230/311), sólo lo supera el Lucentum (78% con 235/302). Tener un mal día en una de estas facetas tan fundamentales en el juego no deja de ser un mero accidente, pero fallar en las tres de manera simultánea sólo puede argumentarse por una deficiente concentración en la puesta en escena de los jugadores del Covirán.

En lo referente a los tiros libres, los nazaríes desperdiciaron demasiados. El 10/19 rubricado en la segunda parte desde la línea de 4'60 duele de por sí, pero aún más si se tiene en cuenta que De Lattibeaudiere erró dos con su equipo tres abajo a minuto y medio y hasta Bowie, el mejor tirador del equipo, sólo metió uno de los dos que tuvo a treinta segundos del final.

Eso sí, el registro más perjudicial correspondió a Bortolussi, al que los tiros libres le están jugando una mala pasada desde que falló los dos que costaron hace dos meses la derrota ante Zamora (88-89). Desde entonces, el argentino acumula un 57% de eficacia (13/23) pese a que los últimos años con Castellón rondó siempre el 80%. El recuerdo de aquella aciaga tarde de noviembre todavía afecta al interior, que debe resetearse mentalmente para volver a sus guarismos desde la línea.