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Obsesión por el 'average'

BALONCESTO

Obsesión por el 'average'

  • Pablo Pin ha asegurado un buen coeficiente ante los equipos de arriba, pese a generar malestar en el rival al pedir tiempos muertos en duelos ya decididos

Pablo Pin afirmó hace una semana, tras la derrota en casa contra Zamora, que prefería perder con los equipos de abajo que con los de arriba. Esas palabras se argumentan en el hecho del doble mal causado por un tropiezo ante un rival de tu misma lucha, pues no sólo encajas un revés sino que el 'average' se inclina a favor del contrincante. Consciente de la suma igualdad este año en LEB Plata -nuevo empate múltiple en cabeza, con el Covirán como primer clasificado en un grupo de cuatro equipos-, el técnico granadino ha decidido mirar con lupa desde el primer momento los enfrentamientos ante los clubes que presumiblemente estarán en los primeros puestos.

En la batalla por la Copa LEB Plata aún no se tiene en cuenta el coeficiente particular, sino que en caso de empate se comprueba el global. El +96 de los nazaríes concede el liderato a los granadinos, aunque el amplio triunfo de ayer del Lucentum sobre L'Hospitalet (91-53) le ha acercado peligrosamente (+84). Por detrás quedan Ávila (+63) y Sammic (+27), con su mismo balance de victorias pero a cierta distancia del dúo que, de acabar ya la primera vuelta, pelearía por el título copero.

Sin embargo, el gran objetivo del curso no es otro que luchar por el ascenso a la LEB Oro, y en esa batalla sí podrán entrar en juego los resultados en los duelos directos entre los contendientes. En ese aspecto, el Covirán tiene mucho terreno ganado en los encuentros que ya se han disputado. Del cuarteto en cabeza se ha medido a Ávila, al que batió por dieciocho puntos (81-63). El próximo sábado será el turno para el pulso contra Lucentum (18.30 horas), mientras que en dos semanas tendrá lugar el correspondiente contra Sammic pero a domicilio.

Apurar hasta el final

Ese celo que guarda el cuerpo técnico nazarí hacia el 'average' se reflejó en el choque contra Cambados, en el que los rojinegros ya tenían la victoria garantizada al llegar a los últimos segundos con 91-76. No obstante, Pin pidió tiempo muerto para preparar la última jugada, en la que Lattibeaudiere anotó para certificar el triunfo por diecisiete puntos.

El pasado sábado se vivió una historia similar en la cancha de Morón. Con +18 a favor de los granadinos, el entrenador volvió a solicitar una pausa a sólo diez segundos de la conclusión, en lugar de dejar morir el partido. La pizarra volvió a surtir sus frutos pues, aunque la jugada no salió como se esperaba, el triple esquinado de 'Latti' entró y estableció la renta en veintiuna unidades.

Esa obsesión lícita por controlar desde ya el coeficiente podrá estar mal vista por parte de los rivales, que pueden considerar que se está haciendo 'sangre' de manera excesiva. Aun así, el premio en liza del ascenso impulsa a no dejar ni un fleco suelto, aunque sea a costa de empeorar la imagen de Pin entre el resto de entrenadores.