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El 'gancho' de Curro Segura en Venezuela

Segura da sus explicaciones a los jugadores de Gigantes de Guayana durante un tiempo muerto.
Segura da sus explicaciones a los jugadores de Gigantes de Guayana durante un tiempo muerto. / G. G.
  • Gigantes quedó contento con su labor y le pasó una oferta para renovar que «lo normal es que acepte»

«Me han hecho llegar una propuesta para renovar por una temporada. Lo normal es que la acepte, porque es ilusionante y me permitiría volver a trabajar en una liga de bastante nivel con buena organización». Sin riesgo a equivocación se puede asegurar que el técnico granadino Francisco 'Curro' Segura (07/04/1972) tiene 'gancho' en Venezuela. En un país en el que desarrolló su cuarta experiencia en el extranjero durante los primeros meses del presente año y en el que se le quiere de regreso poco antes de 2017 para preparar la próxima campaña.

Sería entonces cuando tendría que volver a ponerse al frente del Gigantes de Guayana, un equipo al que condujo hasta las semifinales de la Conferencia Oriental de la Liga de Baloncesto Profesional -equivalente a la Endesa española- y en el que confía en seguir realizando «buenas cosas». Lo haría para dar rienda suelta a su «pasión» y de volver a mantener una cierta distancia con los problemas cotidianos a los que se enfrenta la población de la República Bolivariana presidida por Nicolás Maduro.

El pasado 24 de enero Curro Segura fue reclamado por el equipo de Ciudad Guayana para relevar en el banquillo al ilustre exjugador del Real Madrid Carl Herrera y mejorar una serie de dos derrotas en once partidos. Fue así como pudo resarcirse de la decepción que le supuso el haber sido destituido a finales de noviembre en el Agueda de Uruguay. Pero sobre todo fue así como pudo comprobar que «la liga de Venezuela se encuentra en fase de crecimiento» pese a tener una fisonomía muy particular. «Se compone de diez equipos que están repartidos en dos divisiones -la otra es la Occidental- y que compiten durante cinco o seis meses con buenos jugadores, porque cada vez están atrayendo a mejores extranjeros», explica el entrenador, quien en la campaña concluida en mayo elevó a Gigantes de la quinta a la cuarta plaza de la Oriental y así pudo conducirlo a sus semifinales. «La eliminatoria ante Marinos de Anzoátegui -el exequipo de Sergio Valdeolmillos- la íbamos ganando por 3-2 pero al final nos remontaron y la perdimos por 3-4», añade con el consuelo de al menos «haber cumplido con el objetivo de habernos metido en el 'play off'».

Y todo tras haberse empapado de una cultura deportiva con unos rasgos peculiares. En primer término, porque «el reglamento recoge la posibilidad de que los árbitros puedan castigar con falta técnica al público que insulta o se comporta mal», lo que supone «un lanzamiento libre para los equipos rivales» y ayuda a que «no se produzcan grandes altercados» en las gradas. Y, aparte, porque «el baloncesto es el segundo deporte más seguido en el país tras el beisbol», algo que propicia que «los pabellones estén siempre llenos». Así lo pudo comprobar a lo largo de una corta pero intensa estancia en la que no tuvo necesidades y pudo observar la realidad socioeconómica de Venezuela como un espectador más.

«Una burbuja, por seguridad»

«A través de mi agente acordé que viviría en un hotel. Así te encuentras en una especie de burbuja, tienes cubiertas todas las necesidades y disfrutas de una mayor comodidad, porque no sufres ni las desventajas de estar en un apartamento ni las carencias que tiene la población en el día a día», explica Segura para acabar matizando que la elección del tipo de alojamiento también obedeció a «razones de seguridad». Ahora bien, que esto fuera así no le impidió comprobar que algunas situaciones son tan crudas como se ven por la tele, «ya que es cierto que se forman enormes colas en los supermercados. Incluso, la gente duerme en sus cercanías para así poder abastecerse al día siguiente».

Sin duda, un hecho que retiene en su memoria junto a esas otras «vivencias» anteriores que también «me enriquecieron» y que comenzó a coleccionar a lo largo de sus exóticas aventuras en la selección de Kuwait o incluso en el Jilin Northeast de China.

«En los últimos años hay muchos entrenadores que están saliendo de España. Eso no sucedía antiguamente porque existían dos grandes competiciones de calidad. Pero de un tiempo a esta parte la LEB Oro se ha venido abajo a nivel económico», indica para justificar el éxodo que se ha creado. Ese mismo del que ha formado parte con la satisfacción de «poder conocer otras culturas».