El curso en el Ayuntamiento de Granada acaba sin notables ni sobresalientes

El curso en el Ayuntamiento de Granada acaba sin notables ni sobresalientes
A. AGUILAR

Los transbordos gratis, las políticas sociales o los esfuerzos por mejorar el turismo, en el lado positivo; la falta de sintonía con Fomento o con la oposición, entre lo negativo | Paco Cuenca (PSOE) encara el sprint electoral con la reordenación de los autobuses y la llegada del legado de Lorca en ciernes, pero sin presupuestos

M. VICTORIA COBOGRANADA

Hace unos días, en plena celebración de la feria del Corpus, se fraguaba una moción de censura en Madrid que iba a dejar la presidencia del Gobierno en manos de Pedro Sánchez. El socialista ha anunciado ya su gobierno, lleno de perfiles de renombre. Pero tendrá sólo 84 votos asegurados de los 350 que componen el hemiciclo del Congreso de los Diputados. Por eso, en esos días del Corpus, el equipo del alcalde Paco Cuenca bromeaba con la posibilidad de llamar a Sánchez y compartir con él la experiencia granadina de gobernar en minoría, algo a lo que se enfrentan cada mes los concejales socialistas, que sólo tienen 8 votos de los 27 que componen el pleno. A Sánchez y los suyos habrá que darles el plazo de cortesía de cien días antes de empezar a afilar el lápiz y ponerles nota. Pero los de Cuenca entran ya en la cuenta atrás para el examen definitivo, el de las elecciones municipales del 9 de junio. Tienen un año menos un día para terminar las tareas pendientes.

En el pasado del Corpus, cuando la feria invitaba a relajarse un poco, compartían también algunos miembros del equipo de gobierno su sensación de que en la próxima cita electoral no recibirán un 'castigo', como les ha ocurrido en los últimos tres comicios, en los que el PSOE ha ido perdiendo ediles de forma progresiva. Aseguran que reciben el cariño en la calle y que hay muchos vecinos que notan la cercanía de este equipo de gobierno, por lo que confían en frenar el retroceso en votos. Sin embargo, no lo han tenido fácil en estos dos años atrás y hay muchos aspectos por evaluar todavía en el año que resta.

El mayor reto al que se enfrenta este equipo de gobierno debería arrancar en julio, con la reordenación del sistema de transporte público. Fue uno de sus caballos de batalla en las pasadas municipales, pero no habían llegado a fraguarlo en estos dos años que llevan gobernando. La explicación oficial ha sido la necesidad de comprobar el funcionamiento del metro y si los ciudadanos se acoplaban a este nuevo sistema de transporte, qué nuevos hábitos de viaje se creaban con la convivencia o si había trasvases entre autobús y tranvía. Pero entre los retrasos que fue acumulando el metro y el rifirrafe con la oposición, la reordenación del sistema de transporte público nace con ciertas dudas.

La penúltima medida

La oposición trató de forzar que este mapa se votara en el pleno, con críticas al PSOE porque quería «imponer» su propuesta, pero los socialistas lo llevarán adelante en julio, según los últimos anuncios del equipo de gobierno. El gobierno local asegura que todas las medidas se han sacado de las sesiones de trabajo del Observatorio de la Movilidad y que posteriormente se han ido aceptando 'enmiendas' de las asociaciones de vecinos.

Para ese momento, en el mes de julio, deberían estar también en marcha los transbordos gratis entre metro y autobús, una de las medidas de las que el equipo de Cuenca presume, porque Granada es la única ciudad andaluza en la que existirá esta gratuidad. El convenio lo han 'copiado' el resto de municipios del Cinturón por los que pasa el metro.

Menos popular, pero muy relevante para el funcionamiento del Ayuntamiento es el área económica. El PSOE recogió las arcas ya maltrechas, pero además se encontró con que en enero de 2017 debían empezar a pagarse los intereses de los préstamos a los bancos, un corsé que nunca llegó a asfixiar a Torres Hurtado gracias a las prórrogas que le fue concediendo el gobierno de Rajoy.

Pero las moratorias se acabaron en enero del año pasado, cuando el Consistorio empezó a pagar 10 millones de euros anuales sólo en intereses bancarios. En este tiempo también les han caído varias sentencias millonarias a las que ha habido que hacer frente.

El equipo de Cuenca no ha llegado a presentar unas cuentas, pese a que lo vino anunciando de forma reiterada durante meses. Sí elaboró un plan de ajuste para el Gobierno, una medida imprescindible para evitar la intervención. Sin embargo, las ordenanzas fiscales -la norma que regula el cobro de impuestos y tasas municipales- no lograron apoyo del pleno, lo que impide cumplir con el plan de ajuste previo. La gestión económica es, en suma, una de las que más sufre la minoría del gobierno municipal. Y los indicadores no son buenos. Si en mayo de 2016 el periodo medio de pago a los proveedores era de 109 días, dos años después, en abril de 2018, se ha elevado hasta los 189 días -el plazo legal son 30-. Tampoco la deuda ha mejorado. En 2015 alcanzaba los 274 millones de euros, mientras que en 2018 supera los 320 millones.

El área liderada por Baldomero Oliver ha sido, sin duda, la que más difícil lo ha tenido en estos últimos dos años. Fuentes del gobierno municipal aseguran que se han ido rehaciendo presupuesto tras presupuesto después de los distintos intentos por sacar adelante las ordenanzas fiscales y las distintas medidas económicas. Pero la falta de éxito en este aspecto ha sido uno de los puntos oscuros para el gobierno de Cuenca. Tampoco se ha culminado la auditoría de Personal que anunciaron al tomar posesión.

Además de la Movilidad y la Economía, al gobierno de Cuenca se le ha visto con algunas incertidumbres en un asunto del que hizo bandera nada más tomar posesión, como es el de la regeneración democrática. La personación -o no- en distintas causas judiciales ha sido un asunto que le ha ocasionado algunos quebraderos de cabeza a Cuenca. Así, finalmente el Ayuntamiento está personado en las causas del Serrallo, Nazarí y en TG7. En las diligencias de Emucesa el juez rechazó su personación y no se han personado en el de Casa Ágreda. Se destapó un 'vacío' en la imposición de multas de tráfico durante el gobierno de Torres Hurtado, pero nada ha trascendido públicamente sobre esta investigación interna. Si existe.

Partido Popular: un equipo inmerso en la regeneración

Los once ediles del grupo municipal popular no han tenido un mandato tranquilo. Arrancaron con la Operación Nazarí y empezaron a buscar su lugar en la oposición, aunque tardaron meses en empezar a ubicarse. Hubo crisis interna cuando Juan García Montero le disputó la presidencia del partido a Sebastián Pérez, sin éxito. Fernando Egea y Telesfora Ruiz se unieron al que fuera concejal de Cultura y hubo amago de división interna, con algunas votaciones polémicas en el pleno. Las aguas volvieron a su cauce, hasta que el caso Serrallo volvió a poner en situación crítica a los que en 2015 fueron la lista más votada.

Telesfora Ruiz, Juan Antonio Fuentes, María Francés, Juan García Montero, Francisco Ledesma y Fernando Egea irán a juicio por los presuntos delitos de fraude en la contratación, prevaricación común y prevaricación urbanística. Todos ellos formaron parte de la junta de gobierno local en la que aprobaron los usos de los espacios verdes del centro comercial Serrallo, votando a favor de la polémica discoteca que se levantó donde debía ir un parque.

Aquella votación une el destino de estos seis ediles en activo al de Torres Hurtado e Isabel Nieto, acusados también en el caso Serrallo, además de en la Operación Nazarí.

La imputación de los seis concejales del PP, más la de María Francés por el caso de Emucesa y la de Juan Antonio Fuentes por las facturas de TG7 deja en una posición débil a los populares tanto en el salón de plenos como en este último año preelectoral. Las críticas a Cuenca por estar investigado también en una causa judicial son inmediatamente respondidas, y la gestión de los últimos años del PP queda bajo sospecha con la lista de causas pendientes.

A pesar de esto, los populares pueden defender que su portavoz, Rocío Díaz, está libre de toda sospecha. Sin embargo, la edil ha perdido cierto protagonismo desde que se conoció que Sebastián Pérez es el candidato designado por el partido para encabezar la lista electoral a las municipales. No tendrá más remedio el presidente de los populares que apostar por una renovación profunda.

Además de esto, la labor dentro del Consistorio ha sido de oposición constante, sin aportar demasiadas ideas ni llegar a acuerdos en asuntos puntuales que pudieran aliviar la situación municipal en asuntos como el económico, en el que hubieran podido compartir responsabilidad a la hora de intentar buscar soluciones.

Ciudadanos: sin acuerdo de gobierno pero queriendo influir

Al grupo de Ciudadanos se le ha visto muy lejos de cualquier posibilidad de acercamiento al gobierno municipal desde que Cuenca accediera a la alcaldía. PSOE y Cs rubricaron un acuerdo anticorrupción para que los naranjas votaran al alcalde, pero nunca concretaron un acuerdo de gobierno. Ciudadanos enarboló el mismo que habían firmado con Torres Hurtado, pero no llegaron a tener la rúbrica de los socialistas, por más que Cuenca y los suyos arrancaron su mandato asegurando que se estaban cumpliendo muchos de esos puntos.

Sin embargo, los 'naranjas' hablan con cierta nostalgia de lo conseguido en los primeros meses de entendimiento con el PP, cuando se alcanzó un acuerdo para cerrar el botellódromo -algo que ejecutó finalmente el PSOE- o se puso en marcha el Observatorio de la Movilidad. Pese a esa 'melancolía', no ha habido casi ningún punto en el que Cs y PSOE hayan llegado a un acuerdo, aunque bien es verdad que sólo sus votos no son suficientes para sacar adelante medidas.

Ciudadanos ha ido perfilando en estos años su personalidad, basada sobre todo en atender demandas de colectivos concretos, como el de la discapacidad. Ha sido un azote constante para el equipo de gobierno, criticando que no se les consulte nombramientos, pero tampoco ha prestado su apoyo para sacar adelante medidas o sanear la economía, por ejemplo. Se ha echado en falta esa 'altura de miras' en algún momento y propuestas de mayor calado que acompañen a las críticas.

Vamos Granada: dinamitado antes de lograr la estabilidad

Vamos, Granada nació para las elecciones municipales. Estuvo arropado por Podemos, pero sin estar del todo dentro de la formación morada. Un difícil equilibrio de fuerzas que logró tres concejales de golpe, un éxito para un recién nacido. Los tres ediles que resultaron elegidos eran tres perfiles muy diferentes, una trabajadora social sin afiliación (Pilar Rivas), una arquitecta con tradición en movimientos asociativos y con cargo dentro de Podemos (Marta Gutiérrez) y un exjefe de la Policía Local y Nacional, que hace años formó parte del PSOE y ya como edil se vinculó a Podemos (Luis de Haro). El rodaje del grupo municipal acentuó fricciones personales entre los tres, además de ciertas luchas de poder de movimientos enfrentados en la órbita de Podemos, y el grupo municipal entró en una guerra fratricida el verano pasado que dinamitó los 'recursos' que tenían y el bagaje político que hubieran podido conseguir. El cambio de portavoz que promovieron Rivas y De Haro provocó que el partido pidiera su expulsión, consiguiendo solo la de Rivas. En medio, se bloquearon cuentas, se despidieron asesores y el grupo entró en una suerte de exposición mediática por asuntos internos.

Pero llegados a este punto, hay que evaluar también el trabajo político llevado a cabo por Marta Gutiérrez y Luis de Haro, que en la actualidad integran el grupo -así se hace con todos los grupos-. Y no sería justo obviar que la nota es una media. Porque la presencia de Luis de Haro en el Consistorio ha sido casi inexistente. En el caso de Marta Gutiérrez, a pesar de los problemas durante la crisis interna, ha continuado su camino de denuncia de irregularidades, ya que una pregunta formulada por la edil es la que destapó los presuntos contratos fantasma en Emucesa, un caso que ya se investiga en los juzgados y en la que está personada la concejala. Notable han sido la lucha contra la corrupción y las propuestas de la concejala en otros ámbitos, como el económico o la presencia en la reivindicación por recuperar el ferrocarril.

Izquierda Unida: una década de tesón en el Ayuntamiento

El concejal Paco Puentedura cumple este año una década en el Ayuntamiento de Granada. Este último mandato ha sido especialmente difícil porque ha estado solo en el grupo municipal, multiplicando su presencia en comisiones informativas y todos los foros en los que tiene representación. El concejal ha tratado de mantener el mismo ritmo de trabajo que en el anterior mandato, cuando eran dos ediles. Cuenta con un secretario de grupo, pero el trabajo se hace más difícil cuando él se tiene que hacer sus propias notas de prensa, acudir a la agenda oficial y mantener encuentros con colectivos o grupos vecinales.

Puentedura destaca habitualmente por estudiar a fondo cualquier asunto municipal en el que tenga que votar o dar su opinión y es un orador claro y que fundamenta sus posiciones. Y suele destacar en los plenos, algo que no es fácil dada la cantidad de grupos que hay en este momento. Ha mantenido una línea clara en materia económica desde el principio, oponiéndose a cualquier subida de impuestos. En aspectos puntuales no ha dudado en dar su apoyo al equipo de gobierno, aunque luego le haya criticado ferozmente en otros. Así, por ejemplo, apoyó el plan de ajuste, pero puso en duda la forma en que se gestó el acuerdo para traer el legado de Lorca.

Puentedura se ha ido forjando un conocimiento del Ayuntamiento en estos años, pero su futuro no está claro a partir de ahora, como no lo está tampoco el de las siglas de IU de cara a las próximas municipales. A nivel andaluz y nacional hay un acuerdo marco para que IU y Podemos vayan en listas conjuntas a las municipales, pero una cosa es lo que se pacta en Madrid y Sevilla y otra la que ocurre en los niveles locales. Puentedura afirma que estará dispuesto a hacer lo que diga su partido, tanto si supone continuar como si no. Pero también deja claro que no será fácil una confluencia con la formación morada, porque es un camino que ya se exploró hace unos años y no resultó sencillo a nivel local.

No adscrita: una concejala que busca su nuevo espacio

Pilar Rivas acabó siendo expulsada de 'Vamos, Granada' después de la crisis interna que arrancó el verano pasado. Durante el tiempo que ejerció la portavocía del grupo, se mantuvo en una línea similar a la mantenida hasta el momento. Ya como edil no adscrita, Rivas sigue mostrándose fuerte en aquellos aspectos que controlaba al inicio del mandato, como son los relacionados con las políticas sociales o los laborales.

A la hora de posicionarse en otros puntos, se echa en falta un conocimiento más profundo de aspectos como el económico o urbanístico, en los que Rivas se queda en planteamientos más generales. Esta misma semana ha recibido el respaldo público de Equo, después de que entrara en las listas de Vamos, Granada como independiente y de que Podemos la 'tentara' durante la crisis en el grupo municipal.

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