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Prisión bajo fianza de 100.000 euros a los tres detenidos por estafa de la SGAE

Registro policial en la sede de la SGAE.

Registro policial en la sede de la SGAE. / Luis Millán (Efe)

  • Los autores de la trama ganaban «hasta ocho veces más» que Alejandro Sanz por los programas del tarot en los que aparecían de fondo «músicos con gafas que tocaban algo casi inaudible»

El juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno ha dictado prisión eludible bajo una fianza de 100.000 euros para los tres socios de la SGAE detenidos ayer que han pasado hoy a disposición judicial, aunque les ha dejado en libertad dándoles un plazo de 72 horas para que abonen la caución.

Se trata de tres de los dieciocho arrestados ayer, concretamente Rafael Tena -hermano del fallecido cantante Manolo Tena-, Manuel Carrasco y Fernando Bermúdez, a los que el magistrado imputa delitos de corrupción en los negocios, estafa y pertenencia a organización criminal, han informado fuentes jurídicas.

El resto de detenidos, según han indicado a Efe fuentes de la investigación, han sido puestos en libertad por la Policía Nacional. Estos tres detenidos son socios de la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores), cuya sede fue ayer registrada, y ya aparecían en la lista que hizo el expresidente de esta entidad Antón Reixa en 2013.

En esa lista mencionaba a once personas como los principales promotores de "la rueda", una práctica consistente en una fraude en el cobro de derechos de autor de piezas musicales emitidas en televisión

Además de en la SGAE, los agentes requirieron también información a TVE, Telemadrid, Euskal Irrati Telebista (EITB), Castilla-La Mancha Televisión (CMM), Radiotelevisión Canaria, Televisión de Aragón, TPA, del Principado de Asturias, la televisión autonómica Murcia 7RM y la autonómica balear (IB3), entre otras cadenas.

Más ingresos que Alejandro Sanz

Manuel Marvizón, miembro de la Junta directiva de la SGAE, ha afirmado que los autores que habrían participado en una trama de falsos arreglos musicales para emitirlos en programas televisivos de la franja nocturna ganaban hasta "ocho veces más" que músicos como "Alejandro Sanz".

Tal y como ha señalado Marvizón en declaraciones a la Cadena Cope, estos autores ganaban "cuatro, seis u ocho veces más" por la música que había detrás de lo que denominaban 'las brujas', los programas en los que se lee el tarot, y en los que aparecían de fondo "músicos con gafas que tocaban algo casi inaudible".

Según ha explicado, el fraude consistía en la connivencia que existía entre editoriales de televisión y compositores que realizaban en piezas de dominio público, es decir libres de pago, "adaptaciones o recreaciones como si fueran obras nuevas".

Según ha explicado, para entender esto hay dos figuras importantes: las editoriales, unas empresas que se crean para proteger la música propia de las cadenas, algo "totalmente lícito" que tienen un retorno; y las ventanas nocturnas que sirven en general para "promocionar a músicos en una vía alternativa".

"El problema es el fraude que se hace por todo esto, por medio de un sistema de acaparamiento solo se pone música de una serie de autores", ha señalado. Además, ha agregado que las editoriales de televisión y autores inmersos, según el auto, estaban "cobrando dinero que no deberían cobrar y que debería revertir en el resto de autores que sí lo han hecho bien", algo que, según se comenta, se cifra en "cien millones de euros".

Registros

En total, se practicaron 16 registros y 20 requerimientos de documentación en el marco de una investigación sobre "corrupción entre particulares" y presuntos fraudes en la gestión y cobro de los derechos de autor por parte algunos autores asociados a la SGAE.

La SGAE, que ha circunscrito los hechos a un periodo entre "2006 y 2011", ha señalado que la investigación afecta "a algunos de sus asociados" y a un "extrabajador" y afirma que la actual junta directiva "lleva años" tratando de "combatir" el asunto, "tanto en el frente judicial como a través de un proceso de arbitraje".

El "entramado" creaba "música de baja calidad" y registraba "falsos arreglos" sobre obras musicales de dominio público para después ponerlas a nombre de testaferros y empresas editoriales.

El objetivo era emitirlas en programas nocturnos de diferentes cadenas de televisión y generar derechos de autor, es decir, un enriquecimiento "injusto" a través del pago de estos derechos realizado por la SGAE en sus liquidaciones.

Para conseguir esos contratos de emisión de sus piezas musicales contaban con personas en el seno de las televisiones que los facilitaban a cambio de la cesión de determinados porcentajes de derechos o/y una contraprestación económica.

Esta cesión de derechos de obras musicales "falsas" convertía a las cadenas en titulares de derechos de propiedad intelectual de las obras, generándoles un "retorno" -beneficio económico- en función de los minutos y franjas horarias en las que eran emitidas en sus programaciones y que la SGAE abona en sus liquidaciones semestrales, según la policía.

Para maximizar las ganancias en concepto de "retorno", las televisiones extienden la programación de esa música a otras franjas horarias como un fondo "inaudible", es decir, la emisión de una sintonía que no es percibida por el oído del televidente en ningún momento, si bien sí se declara como música emitida.