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Javier Ojeda, de Danza Invisible: «Sigo disfrutando con lo que hago»

Javier Ojeda, líder de los históricos Danza Invisible.
Javier Ojeda, líder de los históricos Danza Invisible. / J. J. G.
  • El cantante actúa en Granada este jueves en un concierto junto con los granadinos La Guardia

Con los años Javier Ojeda se ha convertido en un agitador multicultural de su Málaga natal (aunque su familia procede de Linares). Festivales, libros, conciertos de homenaje, de 'tributo'. Además de mantener su carrera al frente de Danza Invisible y en paralela la suya personal, que en los últimos años ha visto prolongada por los tres actos de 'Barrio La Paz'. Hoy jueves se sube a la Nube junto con Manuel España (compañero con los cantantes de 091 y La Frontera del colectivo Rock and roll Star) para un concierto compartido de inauguración de temporada.

Forma parte del paquete 'R&R Stars'. ¿'Mágicos ochenta'?... ¿En este país se empieza a respetar a los artistas de largo recorrido?

Depende, hay parte de la población que sí, luego los medios no tanto. Yo acabo de sacar hace dos meses un disco, pero no hay un espacio para que un artista veterano siga trabajando. Te responden que no entras en no se qué 'target' y te remiten directamente al circuito de 'grandes éxitos' y la nostalgia. Y en estas circunstancias se encuentran muchos grandes artistas muy creativos.

Por cierto, ahí siguen Danza, 091, La Guardia de Manuel España. ¿Fueron la segunda década prodigiosa?

En general, el público reacciona muy bien con los grupos que nacieron en los ochenta, parece que haya unanimidad en que fue la mejor época, también la de las vacas gordas. También fue la única vez que el underground se hizo mainstream.

En sus últimos discos reivindica la Costa del Sol de lo tiempos dorados. ¿La vivió de chico?

De pequeñito sí, para entonces era el colmo de la modernidad.

Sobre todo porque sus discotecas, parrillas y sus suecas fueron míticas en el pop de los sesenta.

En la España franquista era el sitio más avanzado con diferencia del país, era la meca del rock y el pop. Incluso en los ochenta la música que se oía era mucho más cosmopolita que en el resto del país. De todas formas yo lo que he querido reivindica es espíritu feliz y juvenil de aquellos años.

Crooner latino

Me ha parecido ver un entrañable vídeo en que los Baños del Carmen se convierten en una terraza habanera. ¡Y ejerce de crooner latino!

Esa es del 'acto uno' de Barrio de La Paz, el sitio está escogido por su aire colonial y la misma decrepitud habanera. Es puro sabor.

¿Le hubiera gustado vivir aquella época de Cuba, cuando, según escribió Paquito D'Rivera, La Habana tenía más de mil locales con música en directo?

Hubiera sido flipante sí. Pero vamos, en el Torremolinos de los sesenta había muchísima música en directo. Los Ángeles te lo pueden contar.

Claro que también se lo habrá contado de primera mano Chucho Valdés... ¿no?

Es muy amigo mío. Este hombre es un músico extraordinario y un modelo a seguir, es supercreativo y le gusta la música a rabiar, y toda, sin prejuicios, es un hombre alucinante y un honor que haya tocado el piano en mi disco.

¿Barrio la Paz? En Granada no es el más visitado.

Era mi barriada en Málaga de cuando yo era adolescente, que es una zona de clase media, media baja. nada bonita, sin glamour, pero donde yo pasé una infancia muy feliz. Es un homenaje y un recordatorio de que en cualquier lugar puedes estar tu 'Wahala'.

Escribe, ejerce de agitador cultural, musical... ¿no se puede estar quieto ni un segundo?

(Risas) La verdad es que estoy empezado a pensar en descansar un poquito... pero en el fondo es que me gusta mucho el papel de 'aglutinador', que además se me da bien. Disfruto mucho con esas estas cosas: ahora estoy metido en el primer Festival Funky y traigo a George McCrae. Este tipo de mogollones me gustan.

Entre 'El Club del Alcohol' y 'De qué manera te olvida', ¿cabe una vida entera?

Sí, pero entera. Espero que me quede mucho más por hacer (risas). Lo que sí le diría es que en los tiempos de la primera canción jamás hubiera pensado que podría hacer la segunda (risas). Todavía me sigue gustando mucho esa energía arrebatadora del punk y el garaje, como por ejemplo, de Granada Guadalupe Plata me flipan. Sí, en una vida, como en un disco, cabe de todo. Del último mío dicen que es muy ecléctico, pero es que yo disfruto con todo.