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El privilegio de una vida con libros

El privilegio de una vida con libros
/ RAMÓN L. PÉREZ
  • Ángeles Mora destaca la importancia de la lectura en un pregón dedicado al profesor Juan Carlos Rodríguez y a Gloria Fuertes

«¿Qué hubiera hecho yo sin leer a Rosalía de Castro y a Emily Dickinson? ¿Qué habría hecho sin Elena Martín Vivaldi, Angelina Gatell o Julia Uceda; sin leer a Garcilaso, Góngora, Bécquer, Machado, Lorca...?», se preguntaba ayer Ángeles Mora, Premio Nacional de Poesía, Premio de la Crítica y pregonera de una Feria del Libro que cumple 36 años fuertemente agarrada a la palabra literaria y científica. La autora protagonizó una intervención en la que reivindicó el privilegio de una vida con libros y que dedicó al profesor Juan Carlos Rodríguez, recientemente fallecido, y a Gloria Fuertes, de la que ahora se cumple el centenario de su nacimiento.

La escritora, acompañada por las principales autoridades de la provincia -Ayuntamiento, Diputación, Junta de Andalucía...- y numerosos compañeros de la escena literaria de la ciudad, firmó un pregón con la poesía como protagonista y en el que Mora se sirvió de su experiencia personal para reflexionar sobre la importancia de la lectura.

La escritora puso como ejemplo su infancia en Rute, un periodo en el que fueron claves para ella las lecturas de clásicos como Valle Inclán, Federico García Lorca y Rosalía de Castro. Aquella fue, como ella misma recordó, una vida privilegiada porque «nacer en una casa donde hay libros, donde se lee, es un privilegio».

Fueron tiempos, como rememoró Ángeles Mora, en los que compuso sus primeros poemas y en los que fueron determinantes los consejos que un poeta sevillano, Joaquín Caro Romero, le dio. A él reivindicó en un pregón en el que la palabra poética estuvo muy presente y en el que la mujer escritora fue protagonista. Así recordó Ángeles Mora otras lecturas como las de Santa Teresa, María Victoria Atencia, Juana de Ibarbourou, Gabriela Mistral o Rosario Castellanos, a las que agradeció su labor «porque despertaron mi conciencia de mujer y de poeta».

Mora aseguró que «casi todo lo que soy se lo tengo que agradecer a los libros» y señaló que «lo mejor que tiene la lectura es que nos construye, que nos ayuda a encontrar nuestra personalidad, a ser como somos».

La poeta hizo mención también al papel que las redes sociales están jugando en las nuevas generaciones y reconoció no saber «si ayudarán a crear lectores o banalizarán la cultura». No obstante, Mora celebró las extraordinarias ventas de los poetas nacidos en internet y reivindicó la aportación del libro. «Creo que nunca morirán los libros ni la lectura ni la escritura; sea en papel, como a mi me gusta, o en e-book», dijo.

Homenajes

El momento más emotivo del pregón llegó con las dedicatorias. Ángeles Mora recordó en un bello pasaje al profesor Juan Carlos Rodríguez, su maestro en la Universidad de Granada y su pareja durante 27 años, recientemente fallecido y destacó la importancia de obras como 'Teoría e historia de la producción ideológica' -«libro seminal que nos enseñó a leer a todos los que fuimos sus alumnos»- o 'El escritor que compró su propio libro' -«una lectura del Quijote especial, distinta»-.

También dedicó el pregón a Gloria Fuertes con motivo del centenario de su nacimiento. De ella dijo que «tanto tiempo se la estuvo considerando como exclusivamente poeta para niños, pero tiene una obra muy importante y original, de primera línea» y recordó el peso que tiene en la poesía títulos como 'Que estás en la tierra' o 'Poeta de guardia'. «Hoy tenemos la obligación de rescatar y difundir su poesía, importante como la que más a pesar de que en su tiempo no convino darle demasiados vuelos».

Mora cerró el acto -que sirvió también para premiar a los miembros de la asociación Entrelibros- con la lectura de uno de sus poemas, 'Soneto de tu nombre', un trabajo en el que reposan los arcanos de la poesía que ella misma se encargó de desgranar. «La poesía es una reflexión sobre la vida, una emoción por lo que nos rodea que no está en lo que decimos, que está precisamente en lo que no decimos, lo que las palabras sugieren».