Una BBC con eco español

Los músicos de la BBC Philharmonic protagonizaron un concierto cuyo programa giró en torno a las obras de Glinka, Dvorák y Chaikovski. /
Los músicos de la BBC Philharmonic protagonizaron un concierto cuyo programa giró en torno a las obras de Glinka, Dvorák y Chaikovski.

El joven chelista Pablo Ferrández y el director Juanjo Mena triunfaron en la noche del Carlos V

JOSÉ ANTONIO LACÁRCELgranada

En este 65 aniversario del Festival, con toda su espléndida historia tantas veces recordada, se ha tenido muy en cuenta la importancia de que haya grandes orquestas internacionales en la programación.

Tres de las grandes de Londres acuden en esta ocasión a la cita con el Festival y no es menos cierto que una de las que siempre han encontrado un eco positivo en el aficionado es la de la BBC, con su larga y brillante trayectoria, con la concurrencia de directores míticos en el podio, con figuras relevantes actuando como solistas. La BBC ha sido uno de los interesantes hitos de la vida orquestal londinense.

Y resulta especialmente grato, y no es pecar de un ridículo chauvinismo, el hecho de que en esta ocasión, en este encuentro con el Festival de Música y Danza de Granada, la BBC presente como director titular a un español, un joven y buen director de orquesta como es Juanjo Mena, estando otro español como solista, el violonchelista Pablo Ferrández. Si esta triple cita con las orquestas londinenses se abría con la presencia de la Royal, ahora nos hemos encontrado con la de la BBC y con un programa sumamente atractivo, uno de esos programas que invitan al público a asistir a un concierto. Glinka, Dvorak y Chaikovski, este último con su formidable Sinfonía Patética, constituyen un gran reclamo para que el Palacio de Carlos V presente un buen lleno.

Y es lo que ocurrió anoche. Que el lleno fue rebosante y la verdad es que mereció la pena. Fue una noche especialmente atractiva: una buena orquesta, un muy buen director y un excelente chelista. Y el programa tan atractivo, empezando con una grata obertura de Glinka, la de Ruslan y Ludmila una buena piedra de toque para poder calibrar la calidad de la orquesta. El resultado fue positivo. Una cuerda muy compacta, unos vientos muy afinados y un director con autoridad, marcando muy bien las entradas, consiguiendo equilibrar los planos de las distintas familias instrumentales.

Era el paso previo para que pudiéramos admirar, una vez más, el formidable 'Concierto para violonchelo y orquesta en si menor, opus 104', de Dvorak. Tuvimos la suerte de admirar a un joven y excelente chelista, Pablo Ferrández, que posee un sonido espléndido en su instrumento, que tiene una técnica envidiable, que consigue los mejores logros aunando sus virtudes técnicas, entre las que destaca el gran sonido que saca al instrumento y la musicalidad que está presente en todo momento.

Ha sido la suya una actuación realmente inspirada, con seguridad, con rigor interpretativo y con esa musicalidad a la que antes he aludido, alcanzando el joven Pablo Ferrández un triunfo bien legítimo, hasta el punto de que para corresponder a los aplausos del público ha ofrecido una hermosa versión del 'Cant dels ocells', según la armonización que hizo Casals y ha tenido tiempo de ofrecer una nueva intervención fuera de programa.

No podemos silenciar la magnífica labor que ha llevado a cabo Juanjo Mena con su orquesta de la BBC, que ha sido acompañante ideal en este hermoso y nada fácil concierto de Dvorak. Ha sido una labor perfecta, muy bien definida por director y orquesta consiguiendo contribuir de forma decisiva al éxito del evento.

Y para finalizar esa maravilla de la Sexta Sinfonía 'Patética' de Chaikovski, verdadero testamento musical del compositor ruso, donde la idea del patetismo, de una profunda melancolía aparece continuamente a lo largo de la obra, con esos paréntesis brillantes del segundo y tercer movimientos.

Formidable la actuación de Juanjo Mena, al frente de una orquesta que ha sonado compacta, decidida, con autoridad, ofreciendo una versión limpia, elegante y sobre todo muy auténtica de esta verdadera obra magistral de Chaikovski. Desde el adagio inicial con esa melancólica melodía, hasta el adagio lamentoso final, tan sugerente, tan descriptivo de un carácter como el del ruso lleno de melancolía y de angustia. Juanjo Mena ha sabido transmitir todo ese mundo de emociones, de belleza y de calidad orquestal, que se desprende de la última obra de este atormentado creador. Bajo la dirección de Mena, una orquesta seria y disciplinada ha contribuido decisivamente al éxito de la noche.

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