Ideal

Una excelente gala de homenaje a Maya Plisetskaya

fotogalería

Un momento de la coreografía basada en la 'Carmen' de Bizet, con los figurines de David Delfín. / Alfredo Aguilar

  • La Compañía Nacional de Danza tuvo anoche otro éxito rotundo en el Teatro del Generalife

  • El espectáculo recordó los grandes hitos coreográficos de la historia del Festival por su alta calidad

La Compañía Nacional de Danza, que dirige José Carlos Martínez, rindió merecido homenaje anoche a la figura de la danza que fue Maya Plisetskaya, tan unida al mundo de la danza en España y que tuvo también sus lazos con el Festival granadino. En tal sentido recuerdo una versión de 'Carmen', de Bizet, verdaderamente original y llena de belleza y plasticidad. Queda para el recuerdo, para esa historia viva del Festival, para esa serie de acontecimientos que van jalonando una historia, que van ofreciendo momentos irrepetibles, que son verdaderos hitos en la ya larga andadura de nuestro certamen musical.

Ya saben mis hipotéticos lectores que no soy hombre avezado en los temas de danza. He tenido la enorme suerte, el gran privilegio, de haber gozado de noches fantásticas en ese escenario único que es el teatro del Generalife, donde la realidad parece alejarse dejando paso al mundo de los sueños, al mundo de la fantasía. Un lugar donde se han combinado de manera maestra la belleza de la música, la delicada poesía de la mejor danza y la realidad de un escenario fantástico donde parece que todos los sueños pueden tener cabida.

Un lugar, en definitiva, donde el mundo de la fantasía, el mundo de la ilusión, es capaz de materializarse con la etérea evolución de los miembros de un ballet, teniendo como fondo, fondo natural, cipreses y bosque, en el Generalife. En este mismo escenario donde anoche se rendía homenaje a la indiscutible figura de Maya Plisetskaya, la vimos bailar a ella, en una actuación inolvidable. Como vimos en su momento bailar a Margot Fonteyn, como pudimos apreciar el arte y la calidad de Tamara Rojo, o de Trinidad Sevillano, y de tantas y tantas primeras bailarinas como han desfilado por este escenario.

Noche de aciertos

Pienso que anoche fue una noche de aciertos. Por el homenaje que se rendía, porque de nuevo ha estado presente una gala, con la variedad que presentan estos acontecimientos, porque el elenco de la Compañía Nacional de Danza es de gran altura y porque al frente de la misma figura un verdadero artista, indiscutible, triunfador en tantos y tantos escenarios, inteligente y sensible como es José Carlos Martínez.

Noche de gala, gala de danza, distintos momentos, distintos motivos, hermosas evoluciones sobre el escenario del Generalife y presente en el recuerdo, la figura de la señora Plisetskaya que tanto contribuyó a conseguir la excelencia en inolvidables veladas de danza, a lo largo de todo el mundo, con una vinculación especial, afectiva, con España.

Y en definitiva el homenaje fue un éxito. Porque la Compañía Nacional de Danza tiene como credenciales una gran calidad en conjunto. Se nota la buena mano, la gran categoría de su director José Carlos Martínez que ha conseguido dar unidad al conjunto, reclutar una buena cantidad de excelentes bailarines, con un nivel medio que bien puede considerarse como muy alto.

Con estos mimbres no puede sorprender que el resultado de la sesión de danza haya sido muy estimable. Desde el comienzo con la coreografía del legendario Jerome Robbins, sobre música de Chopin, con pianista en vivo, algo que cada vez se ve menos en las sesiones de danza. Buena conjunción, movimientos armónicos, llenos de elegancia, saber estar en el escenario. Este inicio ha dado paso a uno de los momentos más brillantes de la noche, el paso a dos de 'El Cisne Negro', de 'El Lago de los Cisnes' de Chaikovski, con un excelente Aitor Arrieta y una deliciosa Haruhi Otani.

Otro importante paso a dos el de 'Romeo y Julieta' de Prokofiev, con coreografía de Cranco, paso a dos que ha sido muy logrado y que ha merecido la complacencia del público, para finalizar la extensa primera parte con un extracto del acto segundo de 'Carmen', muy logrado, aunque el número de los toreadores me haya parecido un tanto abigarrado. La canción gitana ha tenido un hermoso son y la coreografía ha resultado preciosa.

Y en cuanto al famoso número o aria de 'La fleur', hubiera deseado un mejor desenvolvimiento lírico, pero la actuación de todo el cuerpo de baile y solistas bien puede considerarse irreprochable.

Los imprescindibles

El largo programa continuaba con la 'Suite nº 2' de Rachmaninov en una interesante coreografía de Scholz. En una gala de este tipo parece que no puede faltar el paso a dos de 'El Corsario', que se ha llevado a cabo con un alto nivel de calidad y que ha seguido la tradicional y hermosa coreografía de Petipa. Interesante versión del Cisne, de Saint Saëns, para encontrar la magnífica actuación, aunque breve, de Alicia Amatriain, con esa hermosa página que se ha titulado 'Allure', con música de Simone y coreografía de Demis Volpe.

Y el final, muy interesante, con la música de Glazuno y la coreografía de Petipa y Nureyev, completada por el talento de José Carlos Martínez, que da origen al divertimento 'Raymonda'. Obra que no he podido ver en su totalidad porque se había prolongado mucho el programa y si queríamos firmar anoche mismo esta modesta crónica, no teníamos más remedio que renunciar a una parte de este final.

En definitiva, muy buena actuación de la Compañía Nacional de Danza que ha inaugurado, con dos buenas sesiones, la parte que corresponde al ballet en esta edición del Festival. Aún queda pendiente la visita del Bolshoi y del Teatro Nacional de Praga.