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«Hay vida en Marte, la hemos llevado nosotros en las misiones»

El profesor Javier Ruiz explica a la audiencia detalles de Marte; a su lado, Alejandro Cardesín.
El profesor Javier Ruiz explica a la audiencia detalles de Marte; a su lado, Alejandro Cardesín. / F. RODRÍGUEZ
  • El objetivo de los futuros viajes, a partir de 2020, será traer de vuelta muestras de tierra de la superficie del astro vecino

  • Son esporas adheridas a la maquinaria capaces de sobrevivir en condiciones extremas

Hay vida en Marte. Pero no es autóctona, en principio. Microscópicos organismos desplazados desde la Tierra habitan ya en el planeta rojo. Son esporas de bacterias y organismos celulares que han viajado adheridos a los instrumentos de la maquinaria espacial en su manipulación antes de despegar. A pesar de que los programas espaciales de las distintas agencias disponen de unos protocolos de descontaminación muy rigurosos para evitar llevar vida a Marte en cualquiera de las misiones que se han desarrollado a lo largo de la historia, es prácticamente imposible 'limpiarlo' todo y siempre hay algún microorganismo que acaba realizando un viaje interplanetario. La NASA ya había hecho estudios sobre la posibilidad de que sobrevivieran y dieron resultados positivos. De ahí que los aterrizajes se hagan en zonas alejadas de los polos, donde podría haber agua que ayudara a esos organismos a sobrevivir más tiempo.

Los científicos españoles, de hecho, creen que la 'colonización' ya se ha producido. «Sí, hay vida en Marte, la hemos llevado nosotros», aseveró en el Parque de las Ciencias de Granada, el responsable de Operaciones Científicas y Sistemas de las Misiones Mars Express y ExoMars 2016 de la Agencia Espacial Europea (ESA), Alejandro Cardesín, que participó en el ciclo de conferencias 'The Martian Puzzle' organizado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (CSIC). Junto a Cardesín estuvieron también Miguel Ángel López Valverde, científico titular del IAA/CSIC y coordinador del proyecto Upwards-H2020, y Javier Ruiz Pérez, profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid y responsable del Grupo de Geodinámica Planetaria y del Proyecto AMARTE (Análisis de la tectónica y la evolución interna de Marte).

Ciencia española a bordo

En el encuentro repasaron cuestiones aún abiertas en el planeta rojo y compartieron también su visión sobre la ciencia que se está desarrollando actualmente en España y Europa. El descubrimiento del metano en la atmósfera marciana, la necesidad de predecir el clima del planeta, los océanos desaparecidos y las misiones más recientes -como ExoMars 2016 de la ESA- fueron algunos de los temas tratados en este ciclo de conferencias que se enmarca en la exposición con el mismo nombre que se exhibirá en el Parque de las Ciencias hasta el 31 de agosto.

López Valverde explicó que Marte es «uno de nuestros planetas favoritos» para la investigación porque «forma parte de ese grupo de planetas terrestres que son parecidos en cierto modo a la tierra» y porque «casi está dentro de la zona de habitabilidad, en el límite».

«Su rotación casi igual a la de la Tierra y tiene una inclinación similar», detalló el científico del IAA, quien recordó que en el planeta rojo «no hay agua líquida y no es un lugar muy agradable», por lo que «buscar signos de vida antigua es más difícil» y aún no se puede demostrar que la hubiera. De hecho, en sus investigaciones dijo estar «más obsesionado con las condiciones de habitabilidad». En este sentido, ante la pregunta de si sería posible generar vida vegetal de modo artificial allí, apuntó que observa Marte como un lugar «de exploración» y que no es partidario «de su explotación» para fines de otro tipo como realizar experimentos de vida.

«Marte es una joya de información. Podemos aprender muchas cosas de Marte para saber cómo pudo ser la Tierra o cómo podría ser. No soy partidario de 'pintarlo de verde' ni otro color: regarlo no es fácil», opinó López Valverde.

Sobre este aspecto, Cardesín apostilló que el único modo de conseguir crear vida allí sería alterando profundamente la composición de su atmósfera. «Habría que ir allí y calentar los polos, según me explicó un compañero», agregó. Marte es un lugar muy frío. Su temperatura media anual es de -55º Celsius, una temperatura similar a la que existe en los polos terrestres. Si realmente el hombre quiere establecer colonias permanentes allí, necesitaría calentar todo el planeta para que plantas y animales puedan desarrollarse sin problemas.

Objetivo: volver a casa

Otro de los objetivos futuros de las misiones espaciales a Marte que se marcan las distintas agencias es «saber volver, algo que todavía no sabemos cómo», señaló Cardesín, que desgranó que «para mandar 100 kilos, que es lo que pesa una cámara, hacen falta 600 toneladas de lanzadera y mucho combustible. Con la tecnología que hay ahora mismo no funciona. El límite que hay en el actualidad son los (cohetes) lanzadores, que son los mismos de los 60». Y es que el hombre no ha sabido desarrollar hasta la fecha una tecnología mejor.

Cardesín ofreció además detalles de la última misión europea, la ExoMars 2016, que se ha llevado a cabo en colaboración con la agencia espacial rusa y que partió desde la Tierra en marzo del año pasado para entrar en la órbita de Marte el pasado mes de octubre. Esta misión, compuesta por un satélite y un módulo de aterrizaje denominado Schiaparelli, sufrió un pequeño contratiempo tras estrellarse el módulo en la superficie de Marte. Cardesín explicó los motivos del accidente. La culpa fue de un sensor que se colapsó en el descenso y que hizo que la nave 'creyese' estar tocando suelo marciano 40 segundos antes del contacto, por lo descendió a casi 500 km/h desde una altitud de más de dos kilómetros, un detalle al que restó importancia y que se solventará en la próxima misión ExoMars 2020, en la que también participa el Instituto de Astrofísica de Andalucía, con sede en Granada.