Ideal

El proyecto europeo Let's Dance rompe barreras de idiomas, orígenes y capacidades en Granada

video

La escocesa Kirsty Soutar, ejemplo de superación de las barreras de movilidad, en un momento del ensayo. / ALFREDO AGUILAR

  • Una decena de países, 35 bailarines de los 16 a los 50 años, y un único objetivo: disfrutar con lo que el cuerpo expresa

La compenetración es tal que no les hace falta hablar, aunque no dejen de hacerlo. Hablan sus ojos, sus manos, su cuerpo. Son los bailarines del proyecto europeo Let's Dance, que implica a cuatro grupos de artistas y a otros tantos centros de enseñanza, radicados en España, Alemania, Países Bajos y Reino Unido. Esta semana ultiman en el escenario del Teatro Alhambra el montaje final de 'Home, sweet home', el espectáculo que tendrá lugar en la sala del Realejo el próximo sábado.

Como explica la coreógrafa Trinidad Castillo, de Granada Tanz Teatro, «estamos ante un proyecto que reivindica la integración en torno a la danza. Donde conviven bailarines profesionales, como Inda Moreno, con personas que nunca habían bailado, y otras con capacidades diversas, como la escocesa Kirsty Soutar, a quien su silla de ruedas no le supone impedimento alguno para participar en este montaje».

Al frente del mismo está el coreógrafo alemán, holandés de origen, Wilfried van Poppel, de la compañía De Loopers, de Bremen. Una garantía por su experiencia en la danza y en la dirección de personas de las más diversas edades. «Serio en el trabajo y el más bromista del mundo cuando hay que serlo», según la española Amaya Lugbeit, su ayudante de dirección y esposa. «Poner en pie este proyecto ha sido complicado, y es un sueño que haya sido uno de los cinco subvencionados por el programa Creativo Europeo en España», afirma.

Ha sido un año de arduo trabajo, con ensayos en cada una de las cuatro sedes del mismo -Granada, Bremen, Leeuwarden y Glasgow- y posteriores convivencias en cada una de ellas, donde se ha ido fraguando la propuesta que presentan esta sábado en el Alhambra, y que, según Trinidad Castillo, «habla de migraciones, pero no sólo de quienes buscan la libertad o el pan arriesgándose a cruzar el Estrecho, sino de las migraciones que integran la existencia humana, de los cambios y tropiezos que nos hacen mutar».

El regalo de aprender

Carmen Vilches, de la compañía Vinculados, es la otra coreógrafa granadina implicada en el proyecto. Acostumbrada a trabajar con personas de capacidades diversas, como la granadina Anabel Romero, joven con Síndrome de Down, o limitaciones de movilidad, afirma que, para los participantes con este tipo de dificultades a priori «es una gran oportunidad para reivindicar la integración a partir de la heterogeneidad y la diferencia. Pero lo más importante es el regalo que nos ofrecen ellos con su presencia, y el ejemplo de que el arte no conoce barreras, de que los apriorismos caen para dejar paso a un espectáculo que nos enriquece a todos». Añade que «hemos apelado al interior de los participantes, mezclando danza y psicología, evocando experiencias positivas y negativas en la línea de la vida, y el resultado está siendo muy emocionante».

Música de autores como Enio Bozzo o Phillip Glass guían al espectador por un itinerario donde los sentimientos están a flor de piel. Tanto que a veces sobran las palabras. Al hilo de ello, Trinidad Castillo evoca su experiencia con Mahmoud Hosny, bailarín egipcio con 'ciertas' dificultades de comunicación con ella: «Ni Mahmoud habla una palabra de castellano, ni yo una de inglés, y mucho menos de árabe egipcio. Nos entendemos con los gestos; hemos hecho del lenguaje del cuerpo nuestra vía de comunicación, igual que ocurre con este proyecto».

La danza es, según Carmen Vilches, «exponer todo tu cuerpo al río de las emociones». Amaya Lugbeit añade que «no entiendo a quien dice que cuando se actúa se deben dejar las vivencias fuera. Si lo estás pasando mal y lloras, eso no perjudica a tu arte, lo beneficia». Como dijo ayer el delegado de Cultura de la Junta, Guillermo Quero, durante la presentación del espectáculo del sábado, «ahora que algunos piden que se levanten muros, esta iniciativa nos enseña a romperlos».