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Aceitunas en el suelo en un olivar de la provincia de Jaén.
Aceitunas en el suelo en un olivar de la provincia de Jaén. / IDEAL

¿Aceitunas o meteoritos?

  • Un mes después de la explosión del meteoro que sobresaltó a Granada, los científicos buscan los restos en una zona acotada de olivares de Jaén

Ocurrió el pasado doce de diciembre. Domingo. Eran las diez y veinte de la noche cuando una gran bola de fuego, con una luminosidad cinco veces superior a la que tiene la luna llena, cruzó el cielo de Granada. Acto seguido se produjo una explosión. Hubo quien afirmó, incluso, que el 'mundo' había temblado. Poco tardaron en despejarse las primeras incógnitas. No era un terremoto. Tampoco un estruendo provocado por la mano del hombre. Se trataba de un meteoro, del tamaño de un vehículo pequeño, que penetró en la atmósfera a 72.000 kilómetros por hora y que, como consecuencia de la fricción, estalló a unos veinte kilómetros de la superficie terrestre. El fenómeno, que fue visto por miles de personas, también quedó perfectamente registrado en las cámaras de los observatorios astronómicos. La maquinaria científica se puso en marcha y comenzó entonces un proceso de rastreo de la zona en la que, supuestamente, habían caído los fragmentos, de enorme valor para los investigadores porque, en función de su composición, se puede extraer información relevante para explicar 'misterios' como el origen del universo.

Ha pasado un mes desde entonces. ¿Qué resultados ha arrojado la búsqueda? Por ahora, agua. Y no será porque no se ha intentado y porque no está claro cuál es la 'zona cero'. Según comentan desde el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), ha habido grupos de entre diez y doce personas peinando una franja de terreno perfectamente acotada. «El margen de error es de dos o tres kilómetros», asegura el astrónomo José Luis Ortiz, del IAA, que evita proporcionar más detalles respecto a la localización para no dar más pistas a los 'cazadores de meteoritos', aunque sí afirma que los posibles restos de este superbólido están seguro en territorio de Jaén. Es decir, en la provincia de los 66 millones de olivos que esta campaña producirá 2.480.000 toneladas de aceitunas. Un fruto con un color, el negro, y un calibre, en torno a un centímetro y medio, parecido a los pequeños trocitos en que se convirtió aquel meteoroide que se vio en gran parte del sur de la Península hace un mes. «Ahora hemos paralizado la búsqueda; estamos replanteando la estrategia», comentó este miércoles José Luis Ortiz. Y es que, mediado enero, ya hay mucha aceituna en el suelo e incluso arrugada. Misión complicada incluso para los ojos mejor entrenados.

José María Madiedo, profesor de la Universidad de Huelva y el científico que ha estudiado con mayor detalle lo ocurrido aquel día en Granada, comenta que para definir la zona donde podrían haberse precipitado los pequeños pedazos se utilizan normalmente dos fuentes informativas. Por una parte, el avistamiento de los testigos. Y por otra, lo que se computeriza en los observatorios. En este caso se ha acudido a este segundo sistema, que ha permitido determinar con bastante verosimilitud el triángulo y la trayectoria. Hay otros parámetros que sólo se pueden descubrir una vez que se haya producido el hallazgo y se analicen los materiales. A la hora de realizar las batidas hay que tener en cuenta aspectos como la orografía, el tipo de vegetación, la meteorología... y en esta ocasión, también, las aceitunas.

¿Cayó o no cayó?

Madiedo explica que con las variables que se manejan en estos momentos, hay un cincuenta por ciento de posibilidades de que cayera algo. Preguntado por esa especie de seísmo referido por muchos ciudadanos, Madiedo señala que el estruendo puede ser la consecuencia de la 'onda de choque' que supone que una roca de esas dimensiones entre en la atmósfera. «Se libera mucha energía, el ruido se puede producir aunque no haya impacto», aclara Madiedo, quien indica que el aspecto negruzco que tienen estos objetos se debe a la acción de incandescencia. Respecto a la composición química, Madiedo se inclina por minerales que se pueden encontrar en la Tierra.

Todo ello ha coincidido con el descubrimiento el pasado día 6 de un pedrusco de unas características y morfología que guardan cierto parecido con un meteorito. Lo localizaron en el municipio albacetense de Férez. Su peso, 538 gramos. En foros especializados se apuntó inicialmente a que fuera el de Granada, aunque posteriormente se habló de un bólido que se desintegró en Albacete el pasado 31 de marzo. Pues nada, ni una cosa, ni la otra. Madiedo descarta rotundamente que se tratara del aerolito de Granada. «Es más, tampoco es un meteorito», concluye.